Acaba de arrancar en Cataluña una campaña electoral para las autonómicas totalmente inédita. Todavía la fecha de las elecciones, fijada el 14 de febrero, no es definitiva y los actos multitudinarios serán sustituidos por actos telemáticos o con foro muy limitado.

Para añadir todavía más peculiaridad a esta cita electoral el  Departamento de Justicia del Govern ha dado el visto bueno al tercer grado de ocho de los nueve presos del ‘procés’. La única excluida de esta medida es la expresidenta del Parlament Carme Forcadell, pues aún no se ha resuelto su caso.

Acceden pues a la semilibertad los Jordis y los exconsellers Oriol Junqueras, Raül Romeva, Jordi Turull, Joaquim Forn, Josep Rull y Dolors Bassa.

Carlos Carrizosa -cabeza de cartel de Ciudadanos, el partido más votado en la anterior cita electoral- se muestra irónico sobre la decisión de la Generalitat: «Qué sorpresa, en la calle para el inicio de la campaña», afirma irónicamente.»El Govern desafía a jueces y fiscales y pone en libertad a los líderes separatistas. Es una vergüenza que busca de nuevo erosionar al poder judicial y a la democracia», añade el candidato de los naranjas en las próximas elecciones al Parlament.

Pregunta.- En las elecciones autonómicas de Cataluña del 21 de diciembre de 2017 Ciudadanos consiguió 36 escaños y 1.109.732 votos: el primer partido constitucionalista que ganaba las elecciones en Cataluña. ¿Con qué ánimos se enfrenta a esta nueva cita electoral en la cual las encuestas les dan como mucho 15-16 escaños?

Respuesta.- Mire, con muchos ánimos y energía. En Ciudadanos siempre salimos a ganar. En lo que refiere a las encuestas, hace tiempo que en Cs hay una tendencia de subida, sobre todo a raíz de nuestro papel tan constructivo durante la pandemia habiendo defendido los intereses de todos por encima de nuestros intereses como partido. Además, en Ciudadanos estamos acostumbrados a darle la vuelta a las encuestas. Unos pocos meses antes de las elecciones de 2017 (en julio), el CEO (el CIS catalán) nos daba 20 escaños. ¡Y sacamos muchos más!

P.- ¿Cuáles han sido los errores más relevantes que han cometido en Cataluña? ¿Se han sentido sus votantes abandonados después del traslado de Inés Arrimadas a Madrid y al no haber intentado la investidura?

R.- Cuando Rufián va al Congreso no le dicen que “ha abandonado Cataluña”. Mire, Arrimadas es catalana y, desde el Congreso, ha seguido defendiendo a todos los catalanes como hacía desde el Parlament. Por otra parte, por una Ley Electoral injusta, que los separatistas nunca han querido reformar, los partidos constitucionalistas no conseguimos sumar en 2017. Entonces, ella nunca pudo presentarse a la investidura porque Roger Torrent, el presidente del Parlament, siempre propuso a candidatos separatistas.

El Gobierno más centrado posible es un Gobierno de Cs con el PSC, pero todos sabemos que Illa y Sánchez prefieren un tripartito

P.- ¿Cuáles son los mensajes más relevantes de esta atípica  campaña electoral que acaba de arrancar?

R.- En esta campaña vamos a explicar que tenemos la oportunidad de cambiar las cosas y que el voto a Cs es el que garantiza que ganemos todos los catalanes. No podemos permitirnos otros cuatro años de procés ni un tercer tripartito gobernado por ERC con el apoyo del PSC. ​En una situación tan grave como la que vivimos, con la peor pandemia del último siglo y la consecuente crisis económica, no podemos seguir perdiendo el tiempo con problemas de políticos que no tienen nada que ver con la realidad de los catalanes.

P.- Todo el mundo habla del «efecto Illa». ¿Ganará el PSC estas elecciones y podrá el ya exministro de Sanidad ser presidente de la Generalitat?

R.- Más que de «efecto Illa», hablaría, si me permite, de «defecto Illa». En Cataluña todos sabemos que Illa tiene preparado un tripartito con ERC y Podemos: ya lo han firmado en el Congreso y en el Ayuntamiento de Barcelona. Por lo tanto, la única manera de acabar con el procés es que al PSC y al separatismo no le salgan los números. Que la suma PSC, ERC y Podemos no sea mayoría. Porque todos sabemos que, si suman, pactarán para alcanzar el poder, como ya han demostrado en los últimos meses.

P.- Usted desde su nombramiento ha dejado clara su prioridad como candidato a la Generalitat: aglutinar a PSC y PP en una gran «coalición constitucionalista».  ¿Es esta opción realista? ¿Cuál es desde su punto de vista la más probable coalición que podrá gobernar Cataluña? ¿Cuáles son vuestras líneas rojas para apoyar al PSC o gobernar con ellos?

R.- La única garantía de ese cambio necesario es Ciudadanos. Los catalanes tienen que elegir entre cuatro años más de procés, cuatro años con más de lo mismo, o entre un nuevo Gobierno sensato, moderado y centrado en gestionar y ocuparse de la salud y el empleo. Y el Gobierno más centrado posible es un Gobierno de Cs con el PSC, pero todos sabemos que Illa y Sánchez prefieren un tripartito.

P.- Usted está separado y tiene tres hijos. No tiene ascendencia política en casa y de joven trabajó en el taller de artes gráficas de su padre. ¿Cuáles fueron las motivaciones para entrar en política?

R.- El deseo de una Cataluña en libertad, donde no importe lo que pensemos ni la lengua que hablemos, y donde se recuperen nuestros vínculos afectivos con el resto de España y volvamos a ser sinónimo de éxito y progreso.

P.- Lleva desde el 2006 con Ciudadanos y formó parte de grupo inicial del partido. Visto lo que ha pasado en los últimos años en Cataluña, ¿se ha arrepentido alguna vez de haber entrado en política?

R.- Jamás. Gracias a Cs se ha demostrado algo muy importante y es que Cataluña somos todos y no es patrimonio exclusivo de los nacionalistas. La mayor prueba de ello es que ganamos las elecciones en 2017; la primera vez que lo ha hecho un partido netamente constitucionalista en la historia de Cataluña.

También hemos desenmascarado a los nacionalistas ante Europa y el resto del mundo, y puesto sobre la mesa los problemas reales de los catalanes que han sido ignorados sistemáticamente por el monotema del procés. Si pudiera volver atrás volvería a entrar en política y bajo las siglas de Cs, de las que no puedo estar más orgulloso.

P.- Durante dos décadas, desde 1989, ha ejercido la profesión de abogado, antes de dar el salto a la política. ¿Qué le convenció del proyecto de Ciudadanos y qué queda de esos valores iniciales que impulsaron el proyecto naranja?

R.- Su valentía para cuestionar los dogmas nacionalistas, su capacidad de reflejar la pluralidad de la sociedad de Cataluña, el poso intelectual de sus fundadores que recientemente han firmado un manifiesto ratificando que somos la mejor opción para combatir el nacionalismo… Un sinfín de valores y razones que aún a día de hoy permanecen más vivas que nunca.

P.- Como tantos otros políticos, también sufrió el coronavirus; en abril tuvo que ser hospitalizado. ¿Cómo ha sido la gestión de la crisis del covid por parte del Gobierno? ¿Qué le ha parecido la decisión del PSC de elegir a Salvador Illa como candidato y dejar en plena tercera ola sus responsabilidades de ministro de Sanidad?

La gestión de Illa al frente del Ministerio de Sanidad ha sido una de las peores de Europa»

R.- La gestión de Illa al frente del Ministerio de Sanidad ha sido una de las peores de Europa, y han seguido tropezando en múltiples ocasiones con la misma piedra pese a la mano tendida de Cs para salvar vidas y empleos. Por ejemplo, cediendo al chantaje de ERC con los PGE, tachando el español de la Ley de Educación, en lugar de aceptar la vía moderada que ofrecíamos desde Cs. Illa ha estado desaparecido como ministro en lo peor de la tercera ola y ha antepuesto los intereses de su partido a doblegar al virus.

P.- En 2019 hackearon su entrada en Wikipedia, donde apareció por un rato con la descripción de “demagogo borracho de extrema derecha”. A principios de este año, activistas radicales independentistas publicaron su teléfono (y el de Lorena Roldán) en redes sociales. ¿Hemos superado la feroz situación que se vivía en Cataluña y la polarización extrema que llevó la violencia en las calles catalanas? ¿Cómo ha llevado los ataques personales en redes y en la calle?

R.- No lo hemos superado porque tenemos al frente de nuestra Comunidad a personas que dicen que lo volverán a hacer, que volverán a intentar un golpe contra la democracia. Y quienes derribaron el Estatut y la Constitución tampoco se arrepienten. Hemos tenido a un president que animaba a los radicales encapuchados a “apretar”, y yo mismo fui señalado hace unos meses por un ex miembro de la organización terrorista Terra Lliure por ofrecer una solución al problema de la gobernabilidad en Cataluña. El problema sigue latente, aunque la pandemia lo postergue por el momento.

P.- Tras el referéndum ilegal del 1-O y las tensiones sociales se decidió a llevar escolta, como varios compañeros. ¿Cómo es vivir sin sentirse libre en tu propia tierra?

R.- Me va a permitir que le responda alabando la gran valentía de nuestros afiliados y concejales, que siempre han dado la cara en el territorio aun después de sufrir señalamientos, amenazas y coacciones.

P.- La salida de Lorena Roldán ha sido, como no podía ser de otra forma, muy comentada. ¿Qué ha empujado a la señora Roldán a tomar esta decisión?

R.- Esto se lo debería preguntar a ella…

P.- Muchos piensan que este traslado como otros ya vistos desde Ciudadanos al Partido Popular es solo el comienzo de una huida que se hará masiva en Cataluña y en toda España. ¿Qué opina?

R.- Que ya le gustaría al PP tener la fuerza que tiene Cs en Cataluña, donde somos los líderes del constitucionalismo desde el año 2015 después de décadas de pasteleo del bipartidismo con los partidos nacionalistas.

La fortaleza de nuestro partido no conoce límites porque en Cataluña nos hemos enfrentado ni más ni menos que a un régimen nacionalista con tics totalitarios, y aun así llegamos a ganarles las elecciones. Y en el resto de España la gente demanda urgentemente un partido moderado, sensato y de centro que ponga los intereses de los ciudadanos por delante de los suyos propios, llegando a acuerdos por el bien de todos.

Ya le gustaría al PP tener la fuerza que tiene Cs en Cataluña, donde somos los líderes del constitucionalismo desde el año 2015

P.- Una de las novedades que las encuestas están vaticinando es la entrada en el Parlament de Vox con hasta de 7 a 10 escaños. ¿Qué opina de esta formación política? ¿Ha dañado vuestra imagen e identidad como partido liberal de centro gobernar en comunidades y ayuntamientos gracias a su apoyo?

R.- Primero habrá que ver si obtienen representación en el Parlament porque va a haber muchísima fragmentación. En cualquier caso, y para serle honesto, no sabemos ni quiénes son, ni cuáles son sus propuestas para dar solución a los problemas de los catalanes y que podamos superar el procés. Somos dos formaciones políticas completamente diferentes, ya que nosotros somos liberales y europeístas, y ellos populistas y euroescépticos, por poner un ejemplo. Nuestro sentido de la catalanidad, nuestro espíritu de ser tan catalanes como españoles y europeos, es mucho más mayoritario que las ideas anticuadas de esta formación.

Nuestros gobiernos en comunidades autónomas y ayuntamientos son con el PP y gracias al apoyo mayoritario de una población.

P.- ¿Cuáles son las primeras decisiones que adoptaría si ganara las elecciones y fuera presidente de la Generalitat?

R.- Si soy presidente de la Generalitat mi prioridad absoluta sería luchar contra el virus, pero garantizando que la gente pueda ganarse el pan y no imponiendo restricciones sin ayudas económicas directas, como ha sido el modus operandi del Govern. También creo fundamental poner en marcha una auditoría sobre el gasto en el procés (en el presupuesto del pasado 2020 había un agujero negro de más de 900 millones de euros en chiringuitos políticos y enchufismos). De manera que el dinero que la Generalitat despilfarra podríamos dedicarlo a acabar con las listas de espera en sanidad o a poner en marcha un plan de rescate para autónomos.