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Garrido, el veterano juez que enciende a los epidemiólogos y aspira a presidir la Justicia vasca

El presidente de la Sala Contencioso Administrativa. cuya sala ha permitido la reapertura de la hostelería, cuestionó a los epidemiólogos la víspera de hacer pública la resolución: "Son médicos de cabecera que han hecho un cursillo".

Es el magistrado que han aplaudido los hosteleros y han criticado epidemiólogos y políticos. Luis Angel Garrido es un viejo conocido de los tribunales en Euskadi. Lo ha sido aún más en la Administración durante el año de pandemia que acumulamos y en la que las decisiones de la sala que preside han forzado a revertir hasta tres decisiones del Gobierno Urkullu en las que aspiraba a implantar medidas más restrictivas.

La última, la que ha permitido desde este miércoles la reapertura con limitaciones de la hostelería en los municipios con mayor incidencia de la Covid -más de 500 casos por cada 100.000 habitantes- y en los que el Ejecutivo había decretado el cierre. Antes, en agosto, Garrido había firmado resoluciones que suspendían la pretensión del Gobierno vasco, en base de normativa autonómica, de limitar el horario del ocio nocturno. En octubre pasado obligó a rectificar al Gobierno de Urkullu que intentó limitar a seis personas el derecho de reunión aplicando normativa autonómica.

Garrido no es un hombre al uso en el mundo de la judicatura. Está lejos del perfil del jurista que en su proyección pública mide al milímetro sus palabras y cuida hasta el extremo su imagen. Las que pronunció este lunes, a sólo un día de hacer pública su resolución sobre la hostelería, en una emisora de radio bilbaína, Radio Popular, lo dejaban claro. En ellas, en víspera de hacer pública la resolución sobre la hostelería, se refería a los epidemiólogos como poco más que unos «médicos de cabecera que han hecho un cursillo«. Incluso afirmó que las decisiones que de acuerdo a sus recomendaciones se adoptaban, como la limitación de movilidad y contactos, ya se conocían «en la Edad Media» y por tanto no requerían de una gran preparación y los epidemiólogos no aportan «valor añadido».

‘No más confinamiento’

Poco antes la polémica se suscitó por su Whatsapp. En él aparecía el lema, ‘No more lockdown’ (No más confinamiento), en referencia a la canción de Van Morrison que se ha convertido en un himno de los negacionistas del Reino Unido, aparece como una suerte de perfil personal. El ha aclarado que no lo es, que no niega la pandemia, que sólo es un amante de la música de Morrison.

Garrido lleva una década presidiendo la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Ocupó el cargo tras la salida de Juan Luis Ibarra al ser elegido para presidir el TSJPV. Ahora es Garrido quien quiere seguir sus pasos y opta a presidir el Superior vasco en una carrera en la que compite con otros cinco candidatos. El proceso se encuentra actualmente parado, como lo está la renovación del Consejo General del Poder Judicial.

Quienes le conocen aseguran que es buena persona, de trato cercano. Licenciado en la Universidad de Valladolid en 1986, su primer destino fue Betanzos. Ascendió a magistrado en 1990, con Bilbao como destino. No era un destino sencillo la capital vizcaína en los tiempos en los que el terrorismo puso a la judicatura entre uno de sus objetivos prioritarios. Pertenece a la Asociación Profesional de la Magistratura, tras abandonar la Asociación Jueces para la Democracia de la que fue portavoz.

«No funciona tan mal»

En su toma de posesión como presidente del Contencioso Administrativo salió en defensa de las instituciones públicas. Aseguró que «la Administración no funciona tan mal como se piensa» y aseguró que siguen siendo más los procesos contra la Administración que los que se desestiman que los que se estiman. Ahora es una parte de la administración pública la que arremete con dureza por sus decisiones, compartidas con el resto de la sala. Desde el Gobierno vasco se ha llegado a cuestionar sus resoluciones, «pueden provocar un coladero normativo», aseguró el vicelehendakari, Josu Erkoreka. Le han acusado de emitir resoluciones mal fundamentadas e incluso de incrementar con ellas el riesgo de contagio.

La Sociedad Española de Epidemiología también le ha cuestionado con dureza. En un duro comunicado en el que tildó sus palabras en las que ponía en duda el nivel de especialización de los profesionales de la epidemiología de «ofensivas», faltas de respeto, fruto de la «ignorancia», caldo de cultivo para «bulos y noticias falsas» e «inadmisibles».

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