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Moncloa cree que el "cordón sanitario" del independentismo refuerza su estrategia

El objetivo del PSC son los indecisos, aunque "no es una avalancha. La gente se está guardando hasta el final", admiten

Salvador Illa participa en un acto electoral

Salvador Illa EFE

No es la primera vez que la política catalana recurre a los «cordones sanitarios», pero nunca había tenido por objetivo al PSC. La maniobra de los independentistas, a cuatro días de la consulta ante las urnas, con un escrito conjunto en el que se comprometen a no pactar con el PSC, ha resultado sorprendente, pero no por ello dañina para las aspiraciones de Salvador Illa.

Es más, según los socialistas, el «todos contra Illa» convierte a su candidato en la única referencia alternativa al independentismo al tiempo que refuerza su mensaje de rechazo a un nuevo tripartito, que nadie se terminaba de creer. El acuerdo para que «sea cual sea la correlación de fuerzas surgida de las urnas, en ningún caso se pactará la formación de gobierno con el PSC», desmonta también «las mentiras de Ciudadanos y de PP, cuyo relato de campaña salta por los aires». Y es que han sido las dos formaciones políticas que más han insistido en que el socialista no dudará en unir su destino a ERC si lo necesita para gobernar, como hicieron Pasqual Maragall y José Montilla.

Si en algún momento la campaña del ex ministro de Sanidad podía languidecer, el escrito firmado por Junts, ERC, la CUP y el PdeCat le ha dotado de nuevos bríos, quizá los que necesita para ir arañando apoyos entre los indecisos, un proceso que, admiten, va más lento de lo esperado. «No es una avalancha. La gente se está guardando hasta el final», explican sobre los trackings diarios.

El objetivo del PSC son los indecisos. «No es una avalancha», admiten

El PSC emerge «como el único partido que puede derrotar al independentismo. Nuestro relato es el razonable». Pero respecto a lo que pueda pasar el 15-F apuntan a que «dependerá de los resultados». Porque si hay una particularidad del pacto independentista es que el único cabeza de lista que no lo firma es el de ERC, Pere Aragonès. En su lugar lo hace el portavoz del grupo republicano en el Parlament, Sergi Sabrià.

Para los socialistas este es el signo inequívoco de que a ERC «las encuestas no les van bien y hay mucha tensión interna». Ante el riesgo de verse otra vez superados por los de Carles Puigdemont, Sabriá, según esta versión, «le ha metido un gol a Aragonès». El sector más radical de ERC, capitaneado por Marta Rovira, Roger Torrent y Sabriá, se impuesto al candidato a la presidencia de la Generalitat, algo más moderado.

Sin embargo, la onda expansiva del escrito independentista ha llegado también a En Comú Podem. Los morados admiten que toda confrontación que se dirima en clave independentistas-PSC les deja fuera de juego. «Mientras Cataluña sea un Real Madrid-Barcelona, a Podemos de árbitro le va mal», asumen usando un símil futbolístico. Les deja además sin el que ha sido uno de los mensajes centrales de campaña, esto es, la construcción de un nuevo tripartito que rompería, además, la dinámica de bloques. En definitiva, «los comunes se han quedado colgados de la brocha», dicen en este caso desde el PSC.

Illa ha calificado el pacto anti-PSC de «foto de Colón» del secesionismo». «El independentismo busca aumentar la división en Cataluña y España, y desprestigiarnos ante las instituciones europeas» ha dicho sobre los firmantes. Se ha olvidado Illa de cómo el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, lleva bastantes días empeñado también en atacar la calidad democrática de España sumándose a las tesis de los secesionistas en un intento por doblegar las encuestas.

Los otros «cordones sanitarios»: Del pacto del Tinell a la visita al notario de Mas

Pero Cataluña y el PP saben mucho de «cordones sanitarios». En diciembre de 2003, el PSC-PSOE y los independentistas firmaron el «Pacto del Tinell» con el objetivo de aislar al PP. Tres años más tarde fue el candidato de la hoy extinta CiU, Artur Mas, el que acudió a un notario para dejar por escrito que nunca pactaría con los populares, aunque luego aceptara no pocas veces sus abstenciones para sacar adelante los presupuestos autonómicos.

El propio Illa se ha mostrado crítico con el Pacto del Tinell que firmó su partido. «Yo no me siento orgulloso -admitió ayer en una entrevista en Cope- He hecho referencia a la foto de Colón porque la tenemos muy presente. Llevamos toda la campaña con el pacto anti-Illa», se ha justificado. 

Este viernes se cierra campaña en Cataluña con más de un 30 por ciento de indecisos entre los ciudadanos que han expresado su intención de ir a votar. La participación también será clave para movilizar al electorado constitucionalista, el mismo que aupó hace poco más de tres años a Inés Arrimadas, que ganó en votos y escaños. Illa también aspira a eso.

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