España

El inacabable sumario del caso Villarejo

El comisario ironiza sobre el caso de la Audiencia Nacional en el que figura como principal investigado y en el que cree que deberían existir hasta 100 piezas de investigación en base a la documentación que le requisaron cuando fue detenido

José Manuel Villarejo sale de la cárcel.

José Manuel Villarejo sale de la cárcel. EFE

Después de salir de prisión y quedar en libertad provisional el pasado miércoles, el comisario Villarejo soltó algunas perlas que sonaron enigmáticas en sus primeras comparecencias ante los medios de comunicación. Afirmó que desde ese momento se situaba «en el kilometro cero de su procedimiento» , que «iba a desenmascarar a todos» o «que al final ningún secreto aguanta el tiempo». También dejó ver que las treinta piezas de sumario del caso en el que figura como principal investigado le parecían pocas. Se preguntó por qué no se habrá añadido alguna más.

El caso cierto es que a estas alturas aún no se sabe bien qué documentación se le incautó al comisario Villarejo tras ser detenido. Y de la documentación incautada, qué porcentaje se ha podido analizar e incluir en las distintas piezas de investigación o si ésta dará para abrir otras nuevas. Otra de las incógnitas que rodea el caso son las sucesivas filtraciones a los medios de comunicación de los datos almacenados por el comisario, filtraciones tan importantes como las conversaciones grabadas por Villarejo a Corinna Larsen, la ex amante del rey emérito, realizadas en el año 2015, en las que aquélla llegó a desvelar el supuesto pago de 65 millones recibidos por don Juan Carlos de la monarquía saudí por su presunta mediación en la adjudicación del proyecto de construcción del AVE a la Meca a una unión de empresas españolas.

La filtración se produjo en 2018 y se supone que para ese momento esas grabaciones, material altamente sensible, habían sido intervenidas por la Policía en el registro de su casa en el año 2017. Pero no figuraban en ningún sumario. Fue a partir de la difusión de esa noticia cuando la Fiscalía suiza inició una investigación por blanqueo de capitales contra los presuntos testaferros del rey. Posteriormente, en relación a este asunto el Juzgado Central 6 de la Audiencia Nacional abriría la denominada pieza Carol del caso Villarejo ya archivada.

La Biblia de Villarejo

En un escrito con más de cien páginas remitido por el comisario al Juzgado en noviembre de 2020 que se puede considerar la «Biblia de Villarejo», el comisario niega que haya sido él quien filtró esos audios. Manifiesta que son hechos orquestados por los servicios secretos españoles y que lo único que pretendían era perjudicarle pues en ese momento -el juez instructor de la causa era Diego De Egea- estaba a punto de conseguir la libertad provisional. La aparición de esos audios la frustró. Villarejo pidió al juez Manuel García Castellón en el citado documento que investigue quien está detrás del digital Moncloa.com pues, según él, es un diario creado ad hoc para filtrar datos oportunamente. También alude a la filtración de una comida con la entonces ministra de Justicia Dolores Delgado, ahora fiscal general del Estado, en su época de fiscal de la Audiencia Nacional para boicotear otra posible salida de la cárcel y el acercamiento que se estaba produciendo con miembros del PSOE que habían ido a visitarle a la cárcel.

En otro de los pasajes de su escrito, Villarejo habla de la veneración que los romanos tenían por Venus Cloaquina «que limpiaba la ciénaga de la ciudad, no la producían». Una idea semejante soltó el pasado el miércoles cuando salió de la prisión preventiva -donde estuvo desde noviembre de 2017- al afirmar que «las cloacas no generan mierda, la limpian». Y es que todo su escrito es una reivindicación de sus numerosos trabajos realizados desde el año 1973 en infinidad de operaciones, como un verso suelto de la policía que nunca ha tenido despacho ni sede, creando una infraestructura empresarial que ha servido de cobertura a todas esas operaciones. Falta por saber hasta qué punto fueron lícitos sus trabajos, o hasta qué punto transgredieron las leyes utilizando además recursos públicos y a policías en activo para sus negocios privados.

Guerra a muerte con el CNI

Claro que, según él, su actividad encubierta le llevó a competir con unos servicios de Inteligencia militarizados que querían para sí el control absoluto de toda la información. Y esa, según Villarejo, es una de las claves de su caída en desgracia: haberse enfrentado con el todopoderoso Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y con su entonces director, el general Félix Sanz Roldán.

Cuanto daría ahora este general advenedizo por no haber iniciado esta conjura de necios, dice Villarejo en referencia a ex director del CNI, Félix Sanz Roldán

«Cuanto daría ahora este general advenedizo por no haber iniciado esta conjura de necios que tanto daño está haciendo a quien debía haber protegido y que terminará arrastrándonos a todos al abismo». Es uno de los versículos que se pueden leer en esta especie de Biblia de Villarejo.

Una idea que también dejó caer el que fuera DAO de la Policía Nacional y por tanto jefe de Villarejo, Eugenio Pino, al afirmar ante el Juzgado que el inicio de la causa contra el comisario fue una denuncia anónima instrumentalizada por el CNI que desató un incendio de proporciones incalculables.

En su escrito Villarejo afirma que antes de llegar ahí, intentaron acabar con él por otros medios: la causa Emperador, el caso del pequeño Nicolás y la supuesta agresión a la doctora Elisa Pinto. Y aquí habría que enlazar con la guerra abierta de comisarios: el enfrentamiento con Marcelino Martín Blas, el jefe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía al que Villarejo supone a las órdenes del CNI.

Todo un galimatías donde también se cruzan disputas políticas entre mujeres rivales del Partido Popular para la posible sucesión de Mariano Rajoy: Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal, la primera manejando el CNI, la segunda más afín a los mandos policiales y al secretario de Estado de Seguridad, número dos del Ministerio de Interior, Francisco Martínez. Pero la ecuación más difícil de sostener es la que habla de una especie de conjura de CNI, Podemos y fiscales en un totum revolutum para una vaga y difusa finalidad como es la de acabar con el Régimen el 78. También ahí afirma Villarejo que le han secuestrado documentación importante.

Sumar más piezas

En su relato, Villarejo no deja de dar claves sobre determinados asuntos que han salpicado la vida pública española en los últimos años. Tremendamente duro con el juez instructor, García Castellón, al que acusa de instruir una causa basada en cuatro patas -«ilegalidades, falsedades, propaganda y terror»- , el comisario pone en marcha el ventilador y no deja de esparcir el perfume de las cloacas. Tal vez lo más interesante de todo su relato sea considerar la posible trascendencia que puedan suscitar algunas de sus imaginarias piezas que deberían estar en la causa en base a la información que le fue requisada.

Bancos, empresas del IBEX, Venezuela, sobornos, y así hasta 100 piezas donde se incluye desde la eliminación de la princesa Corinna a la recuperación de grabaciones con contenido sexual de jueces y fiscales en el extranjero, el pago con cocaína a informadores de antiterrorismo, la invención de falsos comandos para tranquilizar a la población, la operación Cataluña y otras contra los planes organizados por el independentismo, así como una operación para la castración química del rey emérito, el 11-M, la extraña muerte del juez García Calvo…

¿Chantaje, reto, estrategia de defensa, conocer toda la verdad? Una vez destapada la caja de Pandora del comisario, va a ser imposible impedir que muchas de éstas cuestiones salgan a la luz. Y entonces los españoles sabremos aún más sobre cómo se actúa en las cloacas. Ya podremos graduarnos.

El sumario Villarejo

A lo largo del tiempo es difícil encontrar un sumario tan proceloso y complejo como el que se instruye actualmente en la Audiencia Nacional en torno a las supuestas actividades ilegales del comisario Villarejo. A la causa se la conoce como Tándem, pero muchos la denominan el «sumario de Villarejo» para simplificar. El problema es que la causa está desgajada en treinta piezas separadas y cada una de ellas aborda una temática distinta. La más conocida, por su repercusión mediática quizás sea la conocida como Kitchen, que aborda la supuesta operación «parapolicial» para sustraer documentos comprometedores al ex tesorero del Partido Popular Luis Bárcenas. Descendiendo en la escala de ese interés nos encontramos con otras piezas que abordan trabajos, informes y espionajes realizados por las sociedades del comisario a empresas del Ibex, despachos de abogados, importantes industriales o grandes promotoras urbanísticas y que presuntamente contaron con la participación de otros policías a sueldo del comisario.

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