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La alerta sanitaria en la frontera y la llegada de inmigrantes desde Canarias 'tapona' Irún

Los férreos controles de las autoridades francesas ante la pandemia y por la alerta antiterrorista ha aumentado las devoluciones de inmigrantes y ha limitado su paso a Francia. Su llegada se ha triplicado en los últimos diez días.

Controles policiales en la frontera de Irún, donde ha aumentado la llegada de inmigrantes.

El goteo no es nuevo, su intensidad sí. Hasta hace apenas diez días la llegada de inmigrantes a Irún apenas era de una decena al día. Sin embargo, desde la última semana de febrero en la localidad fronteriza la llegada ciudadanos de origen marroquí, argelino y malienses se ha triplicado. A ello se ha sumado la mayor dificultad que todos ellos están encontrando en la frontera con Francia para continuar con su viaje al haber implantado las autoridades galas férreos controles de acceso. La vigilancia en la frontera se ha reforzado aduciendo razones de control de la amenaza pandémica y de aplicación de medidas de prevención en cumplimiento de la situación de alerta antiterrorista en vigor desde hace años.

La situación ha hecho que se esté generando una suerte de ‘tapón’ en el tránsito de inmigrantes, por su mayor llegada en número y mayores dificultades para cruzar a Francia. En este escenario los recursos de acogida de los que dispone la localidad guipuzcoana se han quedado pequeños y el centro de acogida que gestiona la Cruz Roja no da abasto. Se han tenido que habilitar los albergues de peregrinos tanto de Irún como de Hondarribia. El Gobierno vasco confirma que la última noche ha asistido a algo más de un centenar de inmigrantes, que en su inmensa mayoría procedían de Canarias y que en muchos casos desean continuar su viaje hacia algún país del centro de Europa.

Desde la asociación Irungo Harrera Sarea (Red de acogida de Irún) se asegura que la llegada de estos hombres y mujeres se ha incrementado de modo muy significativo en los últimos días. Cuantifican en casi el triple el número de inmigrantes que actualmente están llegando. Muchos sí han logrado sortear los controles y continuar camino pero en otros muchos casos son interceptados o devueltos y deben prolongar su estancia en Irún para volver a intentarlo. “Habitualmente nosotros estimamos que a Irún llegan unos 300 inmigrantes al mes, además de otros tantos que no llegamos a localizar. Ahora detectamos que esa cantidad ha llegado pero en sólo diez días”, señala Jon Aranguren, portavoz de esta asociación de ayuda a los inmigrantes.

Marruecos, Argel y Malí

Señalan que la inmensa mayoría llegan al municipio guipuzcoano desde Canarias, siguiendo una ruta de inmigración habitual de los ciudadanos de Marruecos, Argel o Malí. Ante la llegada de la Semana Santa, desde Irungo Harrera Sarea sospechan que se ha iniciado una suerte de ‘expulsión’ de todos estos inmigrantes para preparar la imagen de las islas de cara a la campaña de Semana Santa: “Hay que salvar la Semana Santa y los inmigrantes no quedan bonitos en Canarias”.

A la mayor salida de inmigrantes se suma la dificultad con la que ahora se encuentran para pasar la frontera. Desde el pasado mes de febrero las autoridades francesas han elevado los controles para luchar contra la pandemia. A quienes quieran acceder a Francia y tengan por destino más alejado de la frontera que 30 kilómetros se les exige acreditar vía PCR no estar contagiado –a excepción de trabajadores transfroterizos y transportistas en ruta-. En el caso de los inmigrantes, antes del reforzamiento de los controles de los últimos días en muchos casos lograban pasar a Francia a pie sin grandes dificultades.

El Gobierno vasco ha confirmado que en las últimas tres noches han pernoctado en los centros habilitados alrededor de un centenar de personas, entre ellas tres menores acompañados y varias mujeres. El Ejecutivo vasco ha activado un plan de contingencia y se ha comprometido a “dar respuesta ante cualquier escenario” para evitar que ninguno de los inmigrantes tenga que dormir en la calle.

Más devoluciones

En los últimos días también se ha detectado un aumento en el número de inmigrantes que son devueltos por la policía francesa. “Han reforzado los controles de modo muy importante”: “Están 24 horas siete días a la semana. La justificación de controlar por la alerta pandémica y por la alerta antiterrorista está traduciéndose en un control de fronteras dirigido a la inmigración, con criterios racistas prohibiendo el acceso a personas negras o las de aspecto árabe, lo están utilizando para otra cosa”, señala Aranguren.

La organización de apoyo a la inmigración de Irún asegura que Francia ya hizo una demostración de su interés en esta cuestión al exhibir los recursos que está poniendo para ello. Recuerdan que en el entorno de San Juan de Luz y Hendaya Francia exhibió los drones y sistemas con cámaras térmicas de las que dispone para controlar la inmigración”. Advierten de que la intensificación de los controles en ningún caso frenará a los inmigrantes en su propósito de seguir su camino: “Lo peligroso es que cuando se les pone un obstáculo en el camino lo que único que se provoca es que se encarezca el viaje en términos de sufrimiento y en términos económicos. Será un viaje más caro y quizá con más muertos, personas que intentan pasar a Francia cruzando el río y se mueran ahogadas”.

Precisamente ayer el ministro del Interior Fernando Grande Marlaska se mostró crítico con el cierre de algunos pasos fronterizos llevados a cabo por Francia. Recordó que se han clausurado hasta 16 pasos, no sólo en el País Vasco sino en Navarra y Cataluña. Para Grande Marlaska la seguridad debe garantizarse de modo prioritario en la “fronteras exteriores” de la Unión Europea, no entre países miembros. Informó de que estos cierres deberían levantarse el próximo 30 de abril. Apuntó que España está colaborando con las autoridades francesas para “no perturbar la vida diaria y laboral de los trabajadores transfronterizos”.     

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