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El investigador policial de 'Gürtel' dice que la 'trama Kitchen' dio "datos erróneos" para confundirles

Manuel Morocho afirma que tuvo en agosto de 2015 la "constatación material" de que se investigaba al entorno de Bárcenas en una operación "fuera de control judicial" y asegura que la información que se grabó en la base de datos policial era "sesgada"

El inspector de la Policía Manuel Morocho, a su llegada a la comisión de investigación del Congreso.

El inspector de la Policía Manuel Morocho, a su llegada a la comisión de investigación del Congreso. EP

El inspector jefe Manuel Morocho asegura que la trama Kitchen introdujo «datos erróneos» sobre el espionaje al ex tesorero del PP Luis Bárcenas en la base de datos policial con objeto de «generar confusión» a la brigada que, comandada por él, investigaba en aquellas fechas el caso Gürtel a instancia del Juzgado Central de Instrucción 5 de la Audiencia Nacional.

Morocho ha declarado este jueves ante la comisión que investiga en el Congreso de los Diputados si el Ministerio del Interior -en la etapa de Jorge Fernández Díaz como titular- destinó de manera ilegal recursos humanos y económicos para favorecer los intereses políticos del PP y anular pruebas inculpatorias en casos de corrupción. Es la operación que investiga el juez García-Castellón en un pieza separada del caso Villarejo.

Tras asegurar que la Operación Kitchen «se hizo fuera del control judicial», el policía ha indicado que tuvo la «constatación material» de la existencia de una investigación paralela al entorno de Bárcenas en el verano de 2015, después de haber sido requerido por Eugenio Pino para que apoyara en cuestiones económico-financieras en la Dirección Adjunta Operativa (DAO). Esa labor la tuvo que compaginar con su labor en la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), lo que ha enmarcado en una «estrategia» con la que supuestamente se pretendía «poner una barrera al avance de la investigación judicial» del caso Gürtel mediante la «sobrecarga de trabajo».

Uno de los encargos que recibió fue analizar la información que había facilitado el Servicio de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (Sepblac) sobre las actividades del entramado empresarial controlado por el comisario Villarejo, para lo que llegó a elaborar un informe que nunca se tuvo en cuenta. Otro fue evaluar el conocido como informe PISA -un documento pseudopolicial que tomaba el acrónimo de Pablo Iglesias SA y con el que se pretendía demostrar que Podemos se financió irregularmente a través de los gobiernos de Irán y Venezuela- y un tercero sobre operaciones de cobertura de crédito de carácter financiero de la familia Pujol.

A preguntas del diputado del PSOE David Serrada, el inspector jefe ha detallado que en agosto de 2015 recibió de la DAO un correo electrónico con un archivo en formato ‘word’ cuyo encartado era «Luis Bárcenas Gutiérrez». En opinión de Morocho, ese documento le permitió constatar lo que venía intuyendo desde hacía «mucho tiempo». «Leí el texto y tuve constatación material en una base de datos policial de una serie de circunstancias personales, temporales y objetivas de personas vinculadas al señor Luis Bárcenas y a su entorno familiar», ha relatado.

Información «sesgada»

El agente ha dicho que la información que se grabó en la base de datos procedente de las pesquisas de lo que Villarejo bautizó como Kitchen -cuyo inicio tuvo lugar en julio de 2013, tras la entrada en prisión preventiva del ex tesorero del PP- estaba «sesgada» y «en un 90%» ya constaba en las actuaciones del caso Gürtel. «No aportaba nada, todo lo contrario. Se introducían datos erróneos con objeto de generar confusión. La información no era relevante, no aportaba nada y no incrementaba la que ya teníamos, y menos en el estadío de 2015», ha añadido.

En este sentido, el funcionario ha llamado la atención sobre la fecha en la que le cedieron aquella información, muy «relevante» para él; tres meses después de que el magistrado hubiera dictado auto de apertura de juicio oral en la pieza en la que se investiga la presunta contabilidad B del Partido Popular. Es la causa que enjuicia actualmente la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.

Morocho ha señalado que el documento que le facilitaron no ofrecía «datos precisos» de cómo se había obtenido la información y ha añadido que la nota en la que se inducía su incorporación al sistema era muy «escueta» y «ni evaluaba la fuente ni la información». Sólo aparecía «una fecha» y el número del «carné profesional» del agente que la volcaba a la base de datos policial.

En relación con las dificultades que miembros de la Policía pusieron al inspector Morocho para que realizara su trabajo, el portavoz de Ciudadanos, que es abogado del Estado de profesión, le ha preguntado: «Le hacen trabajar de forma estéril y luego le dicen que no es su interés. ¿Lo sintió como un caso de acoso laboral? Porque esto es un caso de acoso laboral de libro. ¿Está resignado? ¿Se siente castigado? ¿Cuál es su estado de ánimo ante esta situación?».

«Mire, mi estado de ánimo se basa en defender lo que un día prometí. La Constitución y el ordenamiento jurídico. Y se basa en tener unos principios de integridad claros y definidos y en saber que dependo de un ámbito judicial al que tengo que reportar. Tengo que guiarme bajo una tendencia de ejemplaridad, buscar el bien público sobre los demás y actuar de forma imparcial aún a costa de mi propio beneficio o rédito personal o las propias dificultades que pueda sentir», contestó. El diputado Bal le agradeció su labor y le dio la enhorabuena por ser un funcionario ejemplar.

«Tres destinos» para que dejara de investigar

El inspector jefe explicó que las injerencias policiales para tratar de enterarse del curso de la investigación hicieron al «juez instructor dar la orden taxativa de que los informes policiales una vez se finalizaran se presentaran directamente en el juzgado y después directamente en los sistemas informáticos de mi grupo, sin que pasaran por nadie más en el Cuerpo, por nadie de la Cúpula de la Policía».

En su interrogatorio, el portavoz de Bildu, Jon Iñarritu, ha tratado de conocer si altos mandos le hicieron ofrecimientos atractivos para que cambiara de destino y dejara de investigar el caso Gürtel. «Me han ofrecido tres destinos, incluso a la carta, incluso irme a lo privado. Algunas venían de la Dirección Adjunta Operativa y otras de otras personas». Morocho estuvo bajo el mando directo de la DAO entre enero de 2014 y agosto de 2015.

El policía concluyó su intervención con una reivindicación de la labor de sus compañeros y suya: «No hay un reconocimiento a la labor y al desarrollo del trabajo que ha habido con sus defectos y sus virtudes. Hay una afectación y no hay un estatus atrayente hacia personas que quieran ir allí».

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