Pere Aragonés ha fracasado en su primer intento de ser investido presidente de la Generalitat. Pese a los intentos de última hora para convencer a Junts, los de Carles Puigdemont han cumplido sus amenazas y se han abstenido en la votación. Aragonés solo ha sumado 42 apoyos, los de Esquerra y la CUP. El republicano tiene difícil, además, sumar más apoyos para la segunda vuelta, prevista para el próximo martes.

«Le proponemos que renuncie a la segunda votación de investidura hasta que no haya acuerdo de los 74 diputados independentistas» ha advertido Albert Batet, líder de Junts en el Parlament. Junts descartaba de este modo que la votación vaya a cambiar el martes, cuando Aragonés solo necesitaría mayoría simple para ser investido. Con los 61 votos en contra de PSC, Vox, Comunes, Cs y PP, el republicano necesita el sí de Junts para ser investido.

Ni la urgencia por la pandemia ni el acuerdo con los antisistema han sido suficientes para doblegar a Junts. «Tres años de desencuentros no se pueden resolver en 3 días» ha argumentado Batet para dejar claro que previsiblemente no habrá acuerdo este fin de semana, provocando la indignación de los republicanos.

«JxCat bloquea la oportunidad que tenemos entre manos, se abstienen de poder desplegar programa de gobierno» ha lamentado la republicana Marta Vilalta. «La unidad no se predica, se practica. La confianza se construye a base de hacer camino».

Urgencia sanitaria

Aragonés ha asegurado que después de un mes y 14 días «tenemos la obligación de ponernos de acuerdo. La situación de urgencia económica y social no admite demoras, el covid no espera, la represión tampoco». El republicano ha repetido durante todo el pleno que las diferencias con Junts «son mucho más pequeñas que las que hubo en investiduras anteriores» y ha rechazado el envite de Batet, confirmando que habrá segunda vuelta.

Pero Batet ha aprovechado la oportunidad para pasar cuentas con el republicano. «Nos han plantado una mesa y decidido el menú y además nos dicen: Esta es la factura. Pues no. Nosotros lo queremos es decidir conjuntamente, y esto no se hace desde la imposición, se hace desde la coalición, entendiendo que solo juntos avanzamos.

Aragonés ha exhibido el 52% de los votos independentistas en las elecciones del 14F para formar un ejecutivo que permita «avanzar hacia república catalana». Una cifra mágica a la que también se ha referido Batet. Y ha insistido en su compromiso con la celebración del un referéndum de independencia, comprometido en el acuerdo con la CUP, y la amnistía para convencer a los de Carles Puigdemont, que este jueves anunciaron su abstención en la votación de hoy.

Reminiscencias de Pujol

El republicano ha presentado sus credenciales como aspirante a la presidencia de la Generalitat con una apelación a las esencias del pujolismo: Cataluña «no es solo una realidad administrativa, es una nación y un solo pueblo». El candidato republicano ha apelado a Junts, y en menor medida a los comunes, para apoyar un gobierno «orientado a la izquierda y que entienda que la resolución del conflicto pasa por un referéndum de independencia, la libertad de los presos y el libre retorno exiliados». Y ha advertido que la pandemia hace «urgente» la formación de gobierno.

«Nos podemos encontrar en la represión o en la solución» ha argumentado. «Votar es la solución que agrupa a los que defendemos la independencia y los que no, reencontrémonos donde todos podemos ganar y que decida la ciudadanía». La alternativa, ha advertido «es seguir bloqueados en una etapa de represión del Estado y de impotencia».

Illa defiende la «alternativa posible»

Salvador Illa le ha replicado que «la victoria del PSC hace posible alternativa de izquierdas a lógica independentista» y le ha reprochado haber escogido a la CUP. Todo, en opinión del socialista, porque «ha preferido seguir parapetado en su cómoda trinchera, es una postura fácil pero el precio para la ciudadanía es demasiado alto».

El socialista ha recriminado a Aragonés no «estar en lo que hay que estar», esto es, en la lucha contra la pandemia y sus consecuencias económicas y sociales. Illa ha lamentado además que el republicano «se ha ceñido a reproducir el programa electoral de la CUP», una formación que «con el 6% de los votos marca el 100% de las políticas» ha lamentado.

En este contexto, Illa le ha preguntado si es necesario «este sometimiento intelectual, político y conceptual a los antisistema» le ha recordado la experiencia de Artur Mas «y la papelera de la historia» y le ha advertido de que «se ha pegado un tiro en el pie» comprometiéndose a una moción de confianza en dos años.  

42 diputados a favor

Con el apoyo de los nueve diputados de la CUP, Aragonés solo sumará este viernes 42 votos a favor de su investidura. La derrota obligará al Parlament a una segunda votación el martes, en la que el republicano solo necesita mayoría simple para ser investido. Si entonces no consigue el apoyo de JxCat, se abrirá un periodo de dos meses antes de la convocatoria de nuevas elecciones.

Una realidad que Aragonés se ha resistido a aceptar, apelando constantemente a Junts para buscar puntos de acuerdo y «salir de la zona de confort». «Si no queremos desperdiciar esta oportunidad histórica» ha advertido, «tenemos que superar la desconfianza con quien compartimos proyecto y trayecto».

Eso sí, Esquerra no renuncia a «diseñar un Govern que apueste por una estructura nueva, moderna, adaptada a retos actuales» que le distancia de JxCat. Los de Carles Puigdemont quieren reproducir la la estructura de la legislatura anterior y asumir el control de Economía y de los fondos de recuperación europeos, a lo que Aragonés se niega.

En compensación, el republicano ha reiterado su compromiso a «someterme a una cuestión de confianza para renovar los acuerdos y reforzar la estabilidad del Govern». Una exigencia de la CUP, asumida por ERC, para revisar el cumplimiento de los acuerdos alcanzados.

Mesa de Negociación

Respecto a la Mesa de Negociación con el Gobierno, Aragonés ha reconocido que «ha empezado con mal pie» en parte por la pandemia y también por el constante clima preelectoral. Pero ha defendido esta vía y ha exigido al Estado «que venga con una propuesta»

«Entiendo la desconfianza» ha asegurado, convencido de que «seguramente será la negociación más difícil que ha afrontado» Cataluña. Por ello ha reclamado la «unidad estratégica» del independentismo en 2017.

En este contexto, ha anunciado la convocatoria de un «acuerdo nacional por la amnistía y la autodeterminación» que agrupe a todos los partidos, instituciones y entidades» que apoyan la apuesta por el referéndum y la amnistía. Un nuevo grupo que podría servir para sustituir al Consejo por la República presidido por Puigdemont.

Cuevillas se abstiene en defensa del voto de Puig

La sesión ha empezado con una hora de retraso por las reconsideraciones presentadas por PSC y Cs contra el voto delegado del ex consejero Lluís Puig, fugado en Bélgica. El reglamento del Parlament establece que el voto en la investidura debe ser pública y por llamamiento de cada diputado. JxCat defiende la delegación de voto en el caso de Puig, pero los partidos no independentistas se oponen a ello en base al reglamento.

La votación en la mesa de las reconsideraciones ha dado lugar a la primera sorpresa del día, cuando el diputado de JxCat Jaume Alonso Cuevillas se ha abstenido en la votación de este punto. El abogado ha argumentado su papel en la defensa jurídica de Puig en Bélgica contra las peticiones de extradición del Tribunal Supremo.

Pero desde Esquerra se afea el gesto, después de las duras críticas recibidas en su momento por Roger Torrent por intentar evitar votaciones en la mesa que pudieran tener consecuencias legales. Finalmente se han delegado los votos de los diputados de JxCat Puig, Teresa Pallarés y Eusebi Campdepadrós, y el republicano Ruben Wagensberg, los tres últimos por enfermedad.