Carlos Alsina, director de Más de Uno (Onda Cero), ha criticado esta mañana al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, por haber llamado al Partido Popular (PP) «organización criminal» durante un mitin del PSOE en Getafe.

En su monólogo matinal, Alsina ha abordado el asunto planteando que «el respeto a la verdad forma parte de la limpieza del debate público, o debería, también en las campañas. Pero está visto que es una batalla perdida. El moderado Grande Marlaska, apóstol del rigor desde su condición de juez, se permitió sentenciar ayer, sin esperar a que se celebre el juicio, los casos Púnica, Lezo y Aval Madrid. El PP es una organización criminal, dice el antes ponderado juez. Que añade, para no parecer menos que los demás, que en los últimos 26 años Madrid ha estado administrado por el gobierno del odio».

En el acto de este domingo en Getafe, según recogió la agencia Efe, Marlaska mencionó casos de investigación o de corrupción relacionados con el PP como «Avalmadrid, Lezo, Púnica y Máster». «Todos esos elementos, esas operaciones criminales, vamos a decirlo, de una organización criminal que realmente han mostrado lo peor de la política, lo peor del servicio público», remarcó el ministro del Interior.

Alsina se ha dirigido directamente contra Marlaska en su monólogo: «Odie usted al gobierno de los últimos 26 años en Madrid. Perdón, ministro, pero los madrileños que con su voto han respaldado durante 26 años a ese gobierno, ¿qué son, odiadores todos? Tampoco consta que usted mismo, entre 1995 y 2018, se haya rebelado mucho contra ese gobierno, entiéndame. Ayer habló como si fuera usted socialista de cuna… En fin, uno le coge gusto al mitin -y a que le adulen por lo bien que mitinea- y aparca toda su pretendida mesura y su pretendido respeto a la verdad».

En su reflexión final, el conductor de Más de Uno ha querido hacer un llamamiento a la coherencia de los que aterrizan en la política desde otros ámbitos: «Qué día se rebelarán estas personas que, procedentes de otros ámbitos, aterrizan en la política contra las doctrinas mitineras, la demagogia y las estrategias que les marcan los consultores. Cuándo antepondrán la coherencia al cálculo electorero. Llegan a la política para aportar nuevos valores y a la vuelta de unos años son fotocopias de quienes los ficharon. Porque lejos de rebelarse para cambiar las cosas se dejan contagiar de los vicios de siempre: el eslogan falso, la satanización del adversario, la verborrea. Contribuyendo, ellos también, al embrutecimiento y a la trifulca. Equidistantes entre el rigor y la cháchara».