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"Tengo el lanzacohetes a punto": La Guardia Civil pilló a los CDR fabricando artefactos peligrosos

La Guardia Civil concluye en sus informes entregados a la Audiencia Nacional que los detenidos formaban una "estructura organizada con el fin de subvertir el orden constitucional mediante la realización de actos violentos"

La Guardia Civil encontró artefactos peligrosos como un lanzacohetes casero o abrojos fabricados con tornillos en los domicilios de los miembros de los Comités en Defensa de la República (CDR) detenidos el 26 de septiembre de 2019 en Cataluña.

La Sección de Información de la Benemérita en Cataluña concluyó en mayo sus informes sobre los seguimientos realizados a los miembros del Equipo de Respuesta Táctica (ERT) de los CDR. Los agentes encuadran a los miembros de éste dentro de un grupo «terrorista» con un «componente motivacional compartido por sus miembros», el de la conseguir la independencia de Cataluña.

«Atentados en la fecha de la sentencia del ‘procés'»

Dicha estructura, que consideran «prolongada y estable en el tiempo» teniendo planificada «la ejecución de atentados para finales de octubre de 2019, coincidiendo con la fecha en la que se publicaría la sentencia del procés», habría desarrollado actividades de elaboración de sustancias «explosivas e incendiarias» en dos domicilios, según la investigación policial.

Uno de ellos era el de Jordi Ros, al que los investigadores sitúan como el cabecilla del grupo que habría contactado con los otros investigados Eduardo Garzón Bravo, Esther García Canet, Germinal Tomás Abueso, Alexis Codina Barberan, David Budria Altadill, Clara Borrero Espejo y Guiller Xavier Duch Palau.

La Guardia Civil le atribuye a él y otros miembros del grupo una «labor de reconocimiento de objetivos, vigilancia y control de instalaciones policiales, toma de fotografías y vídeos de los objetivos predeterminados», que serían la Comandancia Naval de Barcelona, el Gobierno Militar de Barcelona, la Delegación del Gobierno en Barcelona, la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, la sede de la Jefatura de la Comandancia de la Guardia Civil de Barcelona, miembros, vehículos e instalaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, torres del alta tensión, instalaciones en autopistas y peajes y la vía de acceso a la cárcel de Lledoners donde están los presos del procés.

Además de esos objetivos, los investigadores atribuyen a Ros haber hecho búsquedas sobre políticos contrarios a la independencia como el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, el concejal del Ayuntamiento de Barcelona Manuel Valls o el exsecretario general de Ciudadanos Manuel Villegas para la «posible realización de una acción contra dichas personas».

Fotografías que los detenidos hicieron a los lugares donde, según la Guardia Civil, querían atentar.

Fabricación de explosivos y artefactos peligrosos

Del ordenador y el móvil que este último investigado compró a nombre de otro titular -apodando al aparato como ‘cacahuete’ para que la Policía no interceptara las comunicaciones que mantenía con otros CDR a través de la red de mensajería segura Signal- se obtuvieron datos que «corroboran que habría efectuado todos los pasos necesarios para la elaboración y fabricación de sustancias explosivas», concluye la Guardia Civil. Los informes entregados a la Audiencia Nacional repasan las sustancias como nitrato de potasio o pólvora negra que habrían comprado, buscando financiación para ello y creando un «laboratorio en el domicilio del otro investigado Alexis Codina».

Los agentes reproducen en la información enviada al juez una conversación mantenida por mensajería móvil entre Jordi Verdaguer y Jordi Ros en la que el último dice: «Tinc el llenca coets a punt. Tengo el lanzacohetes a punto». «A ver», contesta Jordi Verdaguer, enviando acto seguido el investigado una fotografía de un lanzacohetes casero. En la misma conversación, mantenida en enero de 2019, Ros daba indicaciones también a Verdaguer sobre cómo fabricar abrojos con tornillos: «Ara elimina les cabotes dels olaus. Ahora elimina las cabezas de los clavos», decía.

La Guardia Civil concluye que Ros y el resto de detenidos formaban una «estructura organizada con el fin de subvertir el orden constitucional mediante la realización de actos violentos que comprometerían gravemente la integridad física de personas y bienes».

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