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La odisea de 130.000 vecinos para llegar a Madrid: "Parla se ha convertido en una ratonera"

Estación de Renfe de Parla.

Estación de Renfe de Parla. EUROPA PRESS

«Hola. ¿Cómo puedo llegar a Parla desde Atocha? Gracias». La pregunta, aparentemente sencilla, la hizo una usuaria en Twitter hace unos días pero son muchos los vecinos de la citada localidad madrileña a los que todavía les cuesta encontrar una respuesta. No ayudó, precisamente, la contestación que ofreció Cercanías Renfe en la misma red social, cuya solución inicial deparaba a la afectada horas y horas de deambular por las entrañas del transporte público comunitario. «Para llegar a Parla tiene que ir en tren hasta Villaverde Alto y una vez allí realizar trasbordo a trenes con destino Las Margaritas. Desde Las Margaritas un autobús con destino Getafe Sector Tres y allí, finalmente, un tren lanzadera hasta Parla», aconsejaban. La aventura que propuso Renfe a esta usuaria, aunque se trató de un error, no pasó precisamente desapercibida en redes sociales.

Bromas aparte, la realidad es que el mes de julio se está haciendo especialmente largo para los casi 130.000 vecinos de la localidad de Parla. Aunque no tendrán que hacer un recorrido digno de Indiana Jones, para muchos de ellos, llegar al centro o a su lugar de trabajo habitual puede convertirse en una auténtica odisea. ¿El motivo? La suspensión de la circulación de trenes de Cercanías en la línea C-4 entre las estaciones de Las Margaritas y Getafe Sector 3 durante los meses -en principio- de julio y agosto por obras de modernización, lo que imposibilita a los parleños el acceso a Madrid por vía ferroviaria.

Esta localidad del sur madrileño cuenta únicamente con una estación de Cercanías a la que cada día acude una media de 50.000 viajeros que ahora se quedan sin su principal conexión con el centro. La solución para los vecinos ha sido la puesta en marcha de varios autobuses lanzadera que conectan Parla Este y Parla Centro con tres puntos en los que poder subir a un Cercanías con destino Madrid: Fuenlabrada (Parque Polvoranca), Pinto y Villaverde Bajo.

Pero los problemas logísticos no tardaron en aparecer y la indignación ha comenzado a rezumar entre miles de usuarios que ven cómo en pleno verano tienen que sumar hasta una hora más de trayecto para llegar a su destino. Los autobuses fletados por Renfe cuentan con una frecuencia de entre 5 y 10 minutos en días laborales y entre 15 y 20 minutos en festivos, lo que provoca colas kilométricas de hasta 300 personas en hora punta, según narran algunos afectados consultados por El Independiente. Los autobuses tienen una capacidad para entre 50 y 70 personas -una cifra que ahora tiende a bajar por las restricciones derivadas del Covid-19- por las casi 1.000 que puede transportar un sólo tren de Cercanías.

«Es un auténtico desastre. Estamos completamente aislados», comenta Florencio Negro, vecino de Parla y miembro de la ‘Plataforma del Tren C-4’, que entre otras cosas exige ampliar el número de estaciones de Cercanías Renfe en Parla para acabar con la «discriminación» a la que «llevamos años sometidos, tanto por parte del Ministerio de Fomento como por parte de la Comunidad de Madrid». Respecto a la solución para transportar viajeros en lo que duren las obras, asegura que «aunque la frecuencia sea corta, pueden pasar 20 minutos hasta que consigas subir a un autobús por la alta afluencia de viajeros».

«Es una vergüenza», coincide Noelia, otra vecina que asegura que, cuando no puede disponer de coche, tarda hasta una hora y media más en llegar a su puesto de trabajo. «Los autobuses no funcionan bien, las colas son enormes», asegura, haciendo hincapié en otro «miedo» ajeno al de tardar más en realizar el trayecto: el Covid-19. «La gente tiene miedo a contagiarse. Hace calor, la gente se agolpa… no es plato de buen gusto», afirma.

Desde el Ayuntamiento de Parla señalan, no obstante, que las incidencias de las que están siendo informados son «mínimas» y aseguran que el consistorio está trabajando para reducir la frecuencia de los autobuses, especialmente en horas punta, para evitar aglomeraciones, pero por el momento no se ampliarán los puntos de recogida como proponen en las plataformas vecinales. «Las obras siempre son molestas, pero se está tratando con normalidad», defienden.

No coincide el presidente y portavoz del PP en Parla, José Manuel Zarzoso, que critica que con el cierre de las estaciones de Getafe, Parla «se ha convertido en una ratonera». Asegura que «la gente tiene que buscarse la vida» recurriendo en muchos casos al coche, lo que ha provocado que en los últimos días se hayan producido importantes retenciones en la A-42 por la mayor afluencia de vehículos privados.

De los tres destinos a los que llega la lanzadera, el más óptimo en cuanto a ahorro de tiempo para llegar a la capital es el de Parla-Villaverde Bajo, cuya estación sólo se encuentra a una parada de la capital. Pero Zarzoso advierte de que esta opción puede dilatar los tiempos, puesto que el autobús discurre en este caso por la transitada A-42. Sin atascos, el tiempo estimado de llegada a Atocha en esta ruta es de unos 35 minutos. Saliendo de Parla hacia Pinto, el intervalo asciende a unos 45 minutos; y hacia Fuenlabrada, el tiempo roza los 60 minutos de trayecto. A todas estas duraciones habría que sumar el tiempo de espera hasta subir al autobús, el del tren de Cercanías y el de las posibles retenciones en carretera.

El nuevo «aislamiento» que denuncian los vecinos ha hecho desempolvar una vieja reivindicación que lleva años de trayectoria, todavía sin resultados: la prolongación de la línea C-4 de Cercanías desde Parla a una parada aún fantasma que pasaría a denominarse como ‘Los Torrejones’, ya que se trataría de un punto intermedio entre Torrejón de Velasco y Torrejón de la Calzada, localidades muy cercanas a Parla. Se trata de una pretensión que ya aparecía en el Plan de Cercanías de Madrid 2018-2025 del Ministerio de Fomento y cuya operación tendría un coste aproximado de más de 150 millones de euros.

Por el momento, el único compromiso gubernamental con el alcalde de Parla, el socialista Ramón Jurado, ha sido el de incluir en el Presupuesto de 2020 una inversión estimada en unos siete millones de euros para construir un segundo apeadero en Parla Norte en un enclave alejado de la ciudad pero que serviría de intercambiador entre la línea de tranvía y la C-4 de Cercanías. Para Florencio Negro se trata de una operación «insuficiente» y desde la Plataforma preparan próximas movilizaciones para «defender la dignidad» del pueblo de Parla.

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