Tokio 2020

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Los medallistas olímpicos que cambiaron la arena por la tribuna: "La política es mucho más complicada"

La medallista olímpica Ruth Beitia asiste a un acto del PP junto a Isabel Díaz Ayuso.

La medallista olímpica Ruth Beitia asiste a un acto del PP junto a Isabel Díaz Ayuso. EUROPA PRESS

No hay una edad definida ni objetiva a la que un deportista, no digamos un medallista olímpico (este sábado mismo en taekwondo, Adriana Cerezo, plata en Tokio 2021), debe poner fin a su carrera. Es la intensidad de cada disciplina en particular y también los límites físicos y mentales los que marcan el camino del propio atleta. Pero un día, a veces sin previo aviso, llega el momento de retirarse. En este punto, algunos optan por la docencia; otros tratan de obtener algún puesto en organismos deportivos privados o en la administración pública; y, en no pocos casos, la política ha sido la salida predilecta para deportistas que un día hicieron vibrar con sus éxitos a todo un país.

«Supongo que, por un lado, la explicación de que los partidos quieran incorporar este tipo de perfiles a sus filas se debe a que los valores que puede representar un deportista les permite ofrecer una cara amable. Somos personas que nos hemos esforzado, que nos hemos dedicado toda la vida a superarnos». Es la opinión de Jesús Ángel García Bragado, el marchador eterno que está a punto de convertirse en leyenda mundial en estos Juegos Olímpicos. Mientras miles de deportistas sueñan con competir en la élite del deporte mundial alguna vez en su vida, este madrileño de 51 años está a punto de convertirse en el primer atleta español ocho veces olímpico, muy cerca de la marca del canadiense Ian Millar, que ostenta el récord mundial con 10 participaciones. En Tokio, el marchador pondrá el broche de oro a una carrera de más de tres décadas dedicada al deporte.

García Bragado durante la prueba de 50 km marcha en los Juegos de Río. EUROPA PRESS

El palmarés del incombustible Bragado le posicionan como uno de los mejores deportistas de la historia del atletismo español: fue campeón del mundo en 50 km marcha ya en 1993 y un año antes debutó en los Juegos de Barcelona ’92. En Atenas 2004 quedó en quinta posición, y en los de Pekín de 2008 a punto estuvo de hacerse con la medalla de bronce. «Lo que me empuja a continuar es hacerlo siempre lo mejor posible. La de Tokio será mi última carrera», relata a El Independiente. ¿Y cómo se incorpora uno al mercado laboral con 51 años? Bragado asegura que cuando se apaguen las luces del Estadio Olímpico volverá a lo suyo: la podología. Pero también puede que retome la política porque, asegura, su dedicación a la vida pública permanece en «stand by».

Es la otra faceta de Chuso Bragado, que en 2006 se inició en la política como concejal por el PP en el Ayuntamiento de Lérida. «Yo en la política me he movido por el ámbito de Cataluña, donde ser del PP es algo raro», ironiza el atleta. Y no se quedó ahí. En 2011 fue el candidato de los populares a la alcaldía de San Adrián del Besós (Barcelona) y en 2015 renovó su puesto de concejal. El descalabro del PP en las municipales de 2019 se llevó por delante el acta de Bragado, aunque no ha salido de la política activa, ya que aún forma parte de la Ejecutiva del PP en Cataluña. «No me parece que se den las circunstancias como para abandonar el barco», ratifica.

El caso de Bragado, que no entró en el PP «después de ser atleta», no es el de otros muchos olímpicos que encontraron en la política una salida a una vida entera dedicada al deporte, al menos temporalmente. Es el caso de Abel Antón, ex campeón mundial de maratón, que fue senador del PP por Soria entre 2011 y 2015; o de Marta Domínguez, ex atleta olímpica que se vio implicada en una trama de dopaje deportivo. Su carrera política comenzó en 2003 en el Ayuntamiento de Palencia, y como Antón obtuvo un escaño en el Senado en 2011, puesto que mantuvo hasta que el PP la eliminó de las listas por su sanción deportiva.

Muy sonado fue el salto a la política del considerado como uno de los mejores atletas españoles de todos los tiempos. Fermín Cacho, que se anotó la gesta de lograr una medalla de oro en la prueba de los 1.500 metros de los Juegos de Barcelona ’92, ingresó en la lista electoral del PSOE en el Ayuntamiento de Andújar, donde dirigió la concejalía de Deportes. Es preciso mencionar en esta lista el nombre de Ruth Beitia, la única atleta española en conseguir un oro olímpico en la especialidad de salto de altura en los Juegos de 2016. Su caso es similar al de Bragado, ya que no entró en la política después de su retirada en 2017, sino que pasó por distintos cargos del Partido Popular años antes.

Ruth Beitia, medallista olímpica. EUROPA PRESS

Comenzó en la política en 2008, cuando ocupó un puesto de responsabilidad en la Ejecutiva del PP cántabro. En 2011 tomó posesión como diputada en el Parlamento regional, y en 2015 revalidó su acta. Tras ganar el oro olímpico, el PP de Pablo Casado ascendió a la atleta y le concedió un puesto en la cúpula nacional del partido como secretaria del área de Deportes. En 2019, el partido confió en Beitia para asumir la candidatura a la presidencia de Cantabria y competir con Miguel Ángel Revilla por el bastón de mando, lo que levantó una enorme polvareda dentro del propio PP, por lo que algunos consideraban una operación meramente estética. 15 días después de su designación, abandonó definitivamente la política por motivos «estrictamente personales y familiares».

«Con Ayuso voy a muerte»

Coral Bistuer sabe lo que es toda una vida dedicada al esfuerzo físico y mental, y logró tocar el cielo en los Juegos de Barcelona de 1992, cuando consiguió el oro olímpico en taekwondo. Casi tres décadas después y tras años dedicados a la docencia, la atleta madrileña se ha convertido en uno de los fichajes estrella del nuevo Gobierno de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid y ha asumido las riendas de la Dirección General de Deportes de la región.

Isabel Díaz Ayuso entrega uno de los Reconocimientos 8M a la taekwondista Coral Bistuer. EUROPA PRESS

Hasta la fecha, Bistuer no había ocupado ningún otro cargo público. No está afiliada a ningún partido político, pero se declara «orgullosa de que se me vincule» con el PP de Isabel Díaz Ayuso. «Yo con ella voy a muerte», declara la ex medallista. «Es una mujer que tiene las cosas muy claras y que sabe muy bien a dónde dirige Madrid», añade, aunque asegura que la labor que desempeñará en la administración pública madrileña será enteramente deportiva, y se centrará en «lograr que lo que yo sentí que me faltó como deportista no les falte a los jóvenes deportistas de hoy en día», en relación a la falta de «ayudas» y de «dinero» que experimentó en su modalidad.

«Me pongo mucho más nervioso en la Asamblea»

El martillista español con más títulos a sus espaldas, Javier Cienfuegos, también ha dejado en un segundo plano sus quehaceres en la Asamblea de Extremadura para tratar de lograr su mejor marca en los Juegos de Tokio. Este pacense de 31 años puede presumir de ser plusmarquista nacional en categoría absoluta. Los de 2020 -retrasados a 2021- son sus terceras olimpiadas tras competir en Londres 2012 y Río 2016, y ha sido nada menos que 11 veces campeón de España entre 2009 y 2021 en lanzamiento de martillo. Aún así, «me pongo mucho más nervioso en la Asamblea que cuando entro en el círculo», reconoce.

El plusmarquista español de martillo, Javier Cienfuegos.
El plusmarquista español de martillo, Javier Cienfuegos. EFE ARCHIVO / EFE

El ex presidente de la Junta de Extremadura y líder del PP regional, José Antonio Monago, transmitió al atleta su deseo de que formase de las listas del PP para las autonómicas de 2019, y éste accedió «sin dudarlo». «Cuando te ofrecen algo así, y además de parte de alguien que coincide con tus ideas y con tu modelo de región, creo que no puedes decir que no. Extremadura requiere muchas reformas y creo que hay que colaborar. Yo ya era votante de José Antonio, así que no tuve que pensar nada. No tienes que decir que sí por estar en la política, tienes que decir que sí porque quieres defender un determinado modelo de gestión», reflexiona, en conversación con El Independiente.

A su juicio, «no es casualidad» que, como le sucedió a Beitia cuando empezó a escalar en la estructura orgánica del PP, los partidos políticos se fijen en medallistas olímpicos o deportistas de élite, porque al final lo que se busca es «publicidad y reputación» para las siglas políticas, sean cuáles sean. «Pero es cierto que después tú tienes que demostrar con acciones por qué estás ahí. Tienes que pelear por ello, porque en mi caso me han elegido todos los extremeños», comenta.

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