España

El 'skyline' vasco: bajito y sin ascensor

El censo de edificios del País Vasco revela que sólo el 2% de sus 225.000 inmuebles supera los 10 pisos de altura y que apenas el 28% tiene ascensor.

La 'Torre Iberdrola', el edificio más alto de Euskadi, con 41 plantas y 165 metros de altura.

La 'Torre Iberdrola', el edificio más alto de Euskadi, con 41 plantas y 165 metros de altura. MIKEL SEGOVIA

La radiografía urbana es clara, en Euskadi no se llevan los rascacielos. La modernidad, al menos en el País Vasco, avanza por otros derroteros en el campo urbano. La imagen de una región de laderas y montañas verdes, poblada por caseríos o pequeños núcleos urbanos, en la costa y en el interior, salpicando el paisaje apenas ha cambiado con el paso de los años. Sólo algunos destellos de urbanismo de las grandes urbes en las tres capitales desdibujan esta estampa. Los datos la corroboran, el ‘Skyline’ vasco en nada se parece al de Estado Unidos. Tampoco Bilbao, Vitoria o san Sebastián son Londres o Madrid.

El censo de edificios y locales registrados en Euskadi revela que los ‘rascacielos’ siguen siendo una estructura escasa o inexistente en la mayor parte de los 251 municipios vascos. La contabilidad urbanística correspondiente a 2020 revela que entre los 225.679 edificios que pueblan las localidades vascas sólo un 2% supera los 10 pisos de altura. Es decir, apenas 4.348 inmuebles pueden considerarse en esa categoría de los más altos del panorama urbano vasco.

Es Bilbao la que cuenta con la mayoría de los edificios altos -1.510, más del doble que San Sebastián y Vitoria-. De entre todos ellos sobresale el considerado edificio más alto del País Vasco: la ‘Torre Iberdrola’. Inaugurada en 2012 por el entonces rey Juan Carlos, sus 165 metros de altura estilizados -diseñados por César Pelli- y sus 41 plantas lo mantienen aún hoy como el ‘coloso vasco’. En la comunidad autónoma vasca se sigue llevando las construcciones bajas, muy bajas. Dos de cada tres edificios tiene tres o menos plantas.    

En los últimos años la población se ha dispersado y se ha producido un cierto éxodo hacia los pequeños núcleos urbanos que ha reducido la población en las grandes ciudades. Este hecho demográfico ha favorecido, en gran medida, la proliferación de áreas residenciales con construcciones de pequeña altura. En Bizkaia se concentra aproximadamente la mitad de la población vasca y por ello es aquí donde se ubica cerca de la mitad de las edificaciones, tanto las destinadas a vivienda como las que albergan locales o los inmuebles con usos mixtos. El censo refleja que los 105.000 edificios que existen en Bizkaia duplican los poco más de 49.,000 en Álava y rebasan de modo importante los 71.000 de Gipuzkoa. Alrededor de seis de cada diez inmuebles se destinan a vivienda.

Pocos ascensores

Uno de los datos más llamativos que muestra este censo es el escaso número de ascensores que existen en Euskadi en proporción a sus inmuebles. En términos generales, abarcando el conjunto de municipios pero limitando el análisis a los edificios destinados a vivienda, se concluye que sólo el 28% tiene ascensor. Son los guipuzcoanos los que cuentan con más inmuebles con elevadores, uno de cada tres (33%), frente al 27% de los vizcaínos y el 21% de los alaveses –uno de cada cinco-. Donde tener ascensor es más frecuente es en Bilbao. En la capital vizcaína la mayoría de los edificios dispone de uno, el 62%. En los últimos años el consistorio ha impulsado una campaña de ayudas importante que ha permitido habilitarlo en inmuebles antiguos.

Disponer de garaje en el edificio donde se reside también es en Euskadi algo poco usual. La radiografía urbana demuestra que sólo un 33% de los edificios cuenta con él. En Gipuzkoa es algo más frecuente pero no mucho, un 43%. Son los alaveses los que menos garajes tienen en sus inmuebles, un 26%, por un 30% de los vizcaínos.

Sin duda uno de los lugares con el estacionamiento más complicado y caro es San Sebastián, una ciudad donde disponer de un garaje se ha convertido en un bien preciado y que ha llevado a esta ciudad a tener el ratio de garajes en bloques residenciales más alto del País Vasco, con un 45% de inmuebles dotados con él.

El tercero de los servicios que se analiza es el trastero. Es más habitual en los edificios de pisos de los vascos. El 44% de ellos dispone de uno, siendo los guipuzcoanos los que cuentan con un mayor número de trasteros, si bien con pocas diferencias respectos al resto de territorios del País Vasco.   

Bar y Farmacia a 10 minutos

En el documento también se incluye un Inventario de Equipamientos y Servicios en el entorno de los edificios. El estudio evalúa qué servicios y equipamientos tienen las viviendas en un radio de 10 minutos a pie. El más común es el bar, que el 62% de los pisos tienen en un radio cercano. El segundo de los servicios situado a menos de diez minutos andando es la Farmacia, al que el 49% tiene acceso. En un porcentaje similar, entre un 44% y un 48%, figuran los edificios que tienen cerca una panadería, un centro de Educación infantil, una carnicería o una tienda de alimentación.

A más distancia, pero a menos de 20 minutos de casa, también se analizan otros servicios menos esenciales. Así, un restaurante lo tiene en ese radio de distancia el 74% de los edificios y entre un 58% y un 70% puede acceder a un centro de salud, un centro de Educación Primaria o una oficina bancaria a menos de veinte minutos andando. El porcentaje cae en el caso de querer acudir a una biblioteca (39%), oficina de correos (46%) y un cine o un teatro (19%).

El último de los análisis que lleva a cabo el censo es la valoración catastral de los espacios. Los ‘huecos’ o espacios de los edificios se valoran en función de la ubicación, el uso o tipo de construcción, entre otras variables. El informe muestra que en Euskadi el 35% de los espacios, locales o viviendas tienen un valor catastral que oscila entre los 50.000 y los 100.000 euros y otro 31% entre 10.000 y 50.000 euros.

Gipuzkoa es sin duda el territorio con los edificios más caros. Más de la mitad de los huecos de sus inmuebles supera un valor catastral de 100.000 euros, casi el doble que de media lo hace en el conjunto de Euskadi. Sin duda son los precios de localidades como San Sebastián, Hondarribia o Zarauz los que disparan ese valor inmobiliario.

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