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El inspector clave de 'Gürtel', citado a declarar por una querella en la que se le acusa de falsificar actas

Manuel Morocho tiene una cita el 14 de septiembre en el Juzgado 39 de Madrid, donde está investigado por presunta falsificación de documento público a raíz de una querella del número dos del Grupo Correa, Pablo Crespo

El inspector jefe de la Policía Manuel Morocho en la Audiencia Nacional. Óscar Cañas / Europa Press

El inspector de Policía Manuel Morocho, responsable de los informes de investigación del caso Gürtel, está citado a declarar como imputado por un presunto delito de falsificación documental el próximo 14 de septiembre en los Juzgados de Plaza de Castilla de Madrid, según ha podido saber El Independiente

La titular del Juzgado de Instrucción número 39 de Madrid, María Belén Sánchez Hernández, le ha citado a raíz de una querella del número dos de la trama de corrupción, Pablo Crespo, en la que la defensa de éste denunció que el inspector -cuando era Jefe de la Brigada de Blanqueo de Capitales de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF)- firmó y certificó hasta tres actas de entrada y registro en un domicilio de la calle Serrano de Madrid como si hubiera estado presente cuando a la hora que se practicó en realidad se encontraba interrogando en otro lugar a la investigada en la causa Isabel Jordán, administradora de las empresas de Gürtel.

Dichas entradas y registros de febrero de 2009 ordenadas por el juez Baltasar Garzón, entonces al frente del Juzgado Central de Instrucción 5, se practicaron inmediatamente después de que estallara el caso, cuando se detuvo a Francisco Correa, propietario del Grupo Correa y líder de la trama de corrupción alrededor de ayuntamientos del Partido Popular, así como a Crespo y a otros colaboradores del empresario ahora condenados.

Se puede considerar que fueron el inicio de la macrocausa de investigación desgajada en distintas piezas, algunas con sentencia firme, que han llevado a los miembros de la trama a acumular condenas de decenas de años de cárcel.

Denuncia presiones y boicoteo de sus superiores

El inspector Morocho ha sido protagonista de los titulares de prensa los últimos meses porque ha denunciado -tanto en el juicio por la reforma de la sede central del PP como en la investigación Kitchen del Congreso de los Diputados y ante el juez Manuel García Castellón que ha instruido el caso Kitchen en la Audiencia Nacional- que sus superiores en la Policía trataron de boicotear la investigación y apartarle de ésta proponiéndole un traslado a Portugal o destinos internacionales para salvar al PP de los escándalos. Morocho se presentó como un investigador neutral perseguido por la ya denominada «policía patriótica». 

Ahora, el inspector tendrá que declarar como investigado tras la querella por falsificación de documentos públicos para explicar las lagunas de sus actas que denuncia Crespo.

La defensa del condenado en Gürtel no ve posibilidades de pedir la nulidad del inicio del procedimiento por este motivo, según trasladan fuentes jurídicas a este diario, pero sí de evidenciar que la investigación iniciada por Garzón contuvo «irregularidades». No es la única vez que los condenados en Gürtel presentan una querella contra el inspector clave de la investigación, que ha recibido casi una decena de denuncias.

La Audiencia obligó a admitir la querella

El abogado de Crespo Miguel Durán presentó la querella contra Morocho el 31 de enero de 2019, después de que el abogado de Correa Juan Carlos Navarro preguntara al inspector durante el juicio de Gürtel Fitur por las incongruencias de las actas mencionadas.

Los denunciantes destacan la «imposibilidad física de estar en dos sitios al mismo tiempo»

La titular del Juzgado 39 inadmitió la querella que se basaba en el interrogatorio mencionado y en la que se manifestó que «los querellados firman y certifican unas actas oficiales (actas de comparecencia) en las que dicen estar ante otros funcionarios y a una hora de un día determinado, quedando rotundamente acreditado, incluso mediante la fe pública judicial, que es absolutamente falso -por la imposibilidad física de estar en dos sitios al mismo tiempo-, cuestión que, por otra parte, han reconocido en calidad de testigos-peritos a presencia judicial».

La defensa de Crespo recurrió la decisión de la magistrada en apelación y la Audiencia de Madrid, según la documentación de la causa consultada, ordenó admitir la querella e incoar las primeras diligencias previas, entre ellas la declaración de Morocho y del subinspector de su equipo como investigados.

Fue la Sección 17, en un auto del 25 de octubre de 2019 ponencia del magistrado Ignacio González Vega, la que instó a la jueza a admitir la querella. «La presentación de una querella no conduce de manera forzosa o ineludible a la incoación de un procedimiento penal. Para ello es precisa una inicial valoración jurídica de la misma, estableciendo en tal sentido el art. 312 de la LeCrim que la querella deberá admitirse si fuere procedente, y disponiendo el artículo 313 que habrá de desestimarse cuando los hechos en que se funde no constituyan delito», expusieron los magistrados José Luis Sánchez Trujillano, Elena Martín Sanz e Ignacio U. González Vega.

La declaración se retrasó un año y medio

Dos meses después del auto de la Audiencia, la jueza Sánchez citó a Morocho a declarar el 30 de enero de 2020. Una declaración que se ha ido retrasando y ahora está fechada, según confirman fuentes jurídicas a este diario, el próximo 14 de septiembre.

La defensa de Crespo presentó la querella contra Morocho justo antes de que prescribiera el supuesto delito de falsificación

Dicho retraso se debió a que las defensas de Correa y otros condenados en Gürtel quisieron estar presentes también en el interrogatorio, algo que finalmente ha denegado la jueza, además de por la paralización judicial provocada por el Covid.

La defensa de Crespo presentó la querella contra Morocho justo antes de que prescribiera el supuesto delito de falsificación, que según la denuncia se habría cometido en los registros de febrero de 2009 y, por lo tanto, habría prescrito diez años después, en febrero de 2019.


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