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El jefe de la oficina de Puigdemont mantuvo el contacto con Rusia tras el fracaso del 1-O

El historiador Josep Lluis Alay (i), en la Audiencia Nacional.

El historiador Josep Lluis Alay, a la izquierda, en la Audiencia Nacional. EFE

Josep Lluís Alay, el jefe de la Oficina de ex presidente de Carles Puigdemont, viajó a Rusia en primavera de 2019 para seguir explorando el apoyo ruso a la causa secesionista. Así lo revela un informe de inteligencia hecho público este viernes por The New York Times. La justicia española ya investiga las conexiones del independentismo con Rusia, a raíz de los contactos desvelados por las escuchas de la «Operación Volhov».

Pero hasta ahora sólo había trascendido la implicación de Víctor Tarradellas, ex responsable de relaciones internacionales de Convergencia, con unos comentarios tan fantasiosos que no fue difícil para el separatismo tachar la «vía rusa» como un invento del Estado para desprestigiar al independentismo.

Ahora, sin embargo, parecen confirmarse que esos contactos se han producido a través de las personas del círculo más estrecho de Puigdemont. El objetivo: mantener las vías abiertas con la administración Putin, tras comprobar en octubre de 2017 cómo se cerraban todas las puertas tanto en Europa como en Estados Unidos.

Según la investigación publicada por The New York Times el propio Alay habría confirmado los viajes a Rusia, pero niega que buscara apoyo de los servicios secretos rusos. La mano derecha de Puigdemont visitó Moscú poco antes de que empezara el juicio oral a los líderes del procés en el Tribunal Supremo, y repitió la visita tres meses después.

No se ha podido acreditar qué ayuda recibió Alay entonces, pero pocos meses después se ponía en marcha el movimiento Tsunami Democràtic, que llegó a bloquear el Aeropuerto de El Prat y la AP-7 en la Jonquera. Informes de la Guardia Civil relacionan a Alay con la creación de Tsunami, a la que también se ha ligado a Xavier Vendrell, otro de los involucrados por la Guardia Civil en la «trama rusa» del procés. Alay niega su implicación.

Puigdemont denuncia «guerra sucia»

De hecho, la propia Oficina de Puigdemont ha emitido este viernes un comunicado en el que asegura que las informaciones sobre Alay «están llenas de falsedades, incongruencias e intoxicaciones» con el objetivo de «criminalizar y desprestigiar al independentismo». Aseguran que la revelación de conversaciones privadas «que no tienen que ver con la comisión de ningún delito, es un instrumento más de la guerra sucia del Estado contra Cataluña».

En el comunicado defienden que todas las actividades de la Oficina, de su Alay o de Boye «son perfectamente legales y tienen como objetivo contribuir a la resolución democrática del conflicto político». Y recuerda que el fiscal de Barcelona se ha dirigido al juez de instrucción 1 de Barcelona, Joaquín Aguirre, para pedir el archivo de la investigación contra Alay. Aguirre es el instructor del caso Volhov.

La pareja que inspiró ‘The Americans’

Entre los contactos de Alay en Rusia destaca la pareja de espías Andrei Bezrukov y Yelena Vavilova, que inspiraron la serie The Americans. Y en octubre, coincidiendo con las protestas posteriores a la sentencia del procés que protagonizó Tsunami, dos ciudadanos rusos relacionados con los servicios de inteligencia y la administración Putin: Sergei Sumin, coronel de las FPS según el informe de inteligencia citado por el New York Times y Artyom Lukoyanov. Alay se reunió con ellos, de la mano de nuevo de Dmitrenko, al que el Gobierno ha denegado la ciudadanía española por sus contactos con los servicios de inteligencia rusos. Unos contactos que Dmitrenko negó esta semana en declaraciones al diario Información: «Yo no soy ningún espía».

Estos encuentros se produjeron en Cataluña y Alay los admite a preguntas del periódico norteamericano, aunque defiende que se dieron a petición de Dmitrenko y que se limitó a «saludarles educadamente».

Meses después, a primeros de 2020, el informe publicado por The New York Times detalla que fue el abogado Gonzalo Boye quien viajó a Moscú para reunirse con Vasily Khristoforov, un veterano del crimen organizado ruso con causas pendientes en varios países europeos, entre ellos España. Según el informe, en el encuentro el abogado de Puigdemont quería tantear la posibilidad de obtener financiación para la causa independentista. El letrado, sin embargo, ha negado este extremo y señala que solo se reunió con Khristoforov para discutir detalles de sus causas pendientes en España.

Investigación judicial

La justicia española también investiga la relación de Alay con Rusia. El juez Joaquín Aguirre, instructor de la causa sobre la supuesta financiación del procés y responsable de la Operación Volhov, ha incluido al jefe de la oficina de Puigdemont en su instrucción por su relación con Dmitrenko. Según el último informe de la Guardia Civil sobre esta instrucción, avanzado por El Periódico, Dimitrenko se «ha integrado en el círculo de Puigdemont». Alay llegó a comentar a Canadell que su «trabajo con el tema energético ruso es estratégico».

En este contexto, la Guardia Civil señala que Alay habría maniobrado para que Dmitrenko fuera nombrado embajador de la Cámara de Comercio de Barcelona en la etapa de Joan Canadell, ahora diputado de JxCat. Mientras Alay y Dmitrenko exploraban la posibilidad de un negocio de exportación de gas o petroleo con Rusia.

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