España

Déficit de policías y deterioro del clima laboral: 'herencia' para el nuevo jefe de los antidisturbios

La Dirección de la Policía designa al comisario Francisco López Gordo nuevo responsable de las Unidades de Intervención Policial (UIP) en sustitución de Ruiz Igusquiza, enviado a Moscú como consejero de Interior tras nueve años en el puesto

Antidisturbios de la Policía Nacional, en un operativo en Pamplona.

Antidisturbios de la Policía Nacional, en un operativo en Pamplona. EP

Las Unidades de Intervención Policía (UIP) del Cuerpo Nacional se disponen a iniciar una nueva etapa bajo el mando del comisario Francisco López Gordo, al frente hasta ahora de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana en Madrid. Toma el relevo del comisario principal José Miguel Ruiz Igusquiza, que deja el puesto después de nueve años para ejercer como consejero de Interior en la embajada de España en Moscú (Rusia).

El nombramiento de López Gordo -adelantado la pasada semana por Elplural.com– se ha publicado este lunes en la orden general de la Policía Nacional junto con los de otros mandos que ocuparán responsabilidades relevantes, casos de Enrique Barón -ex comisario general de Información, nuevo comisario provincial de Málaga- y Javier María Galván, al frente de la Unidad de Asuntos Internos tras desempeñar la jefatura de la Brigada Central de Inspección e Investigación de la Unidad de Seguridad Privada de la Policía.

El nuevo máximo responsable de las UIP, que pasó por las comisarías locales de La Línea de Concepción y Algeciras (Cádiz) y carece de experiencia en los antidisturbios, tiene trabajo por delante. Éstos son algunos de los problemas a los que muchos de sus nuevos subordinados esperan que dé respuesta:

  • «Deterioro» del clima laboral. Es una de las críticas más extendidas a Ruiz Igusquiza, del que se criticaba su estilo autoritario de dirección. En la intrahistoria de las UIP quedan dos frases que se atribuyen a este comisario principal: «Vuestro culo me pertenece» y «no estáis aquí para pensar». Restaurar el buen clima de trabajo y dar un giro a la gestión del capital humano, coinciden los policías con los que ha hablado este diario, es fundamental en la nueva etapa que ahora comienza con la designación de López Gordo. Éste llega con la vitola de «dialogante». El tiempo dirá si marca distancias con el pasado y abre realmente un nuevo periodo en una de las unidades más valoradas dentro de la Policía, que en los últimos años -bajo el mando de Igusquiza- ha tenido que desplegar relevantes operativos: el 1-O (Copérnico), los disturbios tras la sentencia del procés (Ícaro), la final de la Copa Libertadores que enfrentó al River Plate y al Boca Juniors en diciembre de 2018 en el estadio Santiago Bernabéu, la final de la Champions League Tottenham-Liverpool en el Metropolitano de Madrid (mayo de 2019), la reciente disputa de varios partidos de la Eurocopa en el estadio de la Cartuja de Sevilla… El ministro Grande-Marlaska lo mantuvo en el puesto pese a la exigencia de dimisión formulada por cuatro de los cinco sindicatos representativos en la Policía (Jupol, SUP, CEP y UFP) por los «fallos» en el dispositivo diseñado para hacer frente a los disturbios provocados por los independentistas radicales tras conocerse la condena a Oriol Junqueras y otros líderes soberanistas en el otoño de 2019.
  • Merma de efectivos. El Cuerpo Nacional cuenta con 52 grupos de UIP repartidos por 11 bases (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga-Granada, Bilbao-Pamplona, Valladolid, A Coruña-Vigo, Oviedo, Las Palmas-Santa Cruz de Tenerife y Zaragoza), cada uno con una dotación teórica de 50 agentes. En la práctica, ninguno cuenta con más de 40 policías, por lo que la merma actual es de unos 500 efectivos. «Las unidades han dejado de ser atractivas. Antes se convocaba un curso para 200 vacantes y se presentaban 800. Hoy se apuntan 350 y muchos no dan la talla, por lo que se terminan cubriendo 120 plazas. Así se va generando un déficit crónico», indica a este diario un antidisturbios. En esa pérdida de atractivo influyen -entre otras razones- que el complemento específico esté «desfasado» y que las indemnizaciones por razón del servicio (las dietas que reciben por realizan labores fuera de su localidad de residencia) no se revisan desde hace casi dos décadas mientras el coste de la vida no ha dejado de subir.
  • Conciliación laboral y familiar. Es otra vieja reivindicación. Muchos agentes demandan que, en la medida de lo posible, se planifique el trabajo con una mayor antelación a fin de conocer con un cierto margen qué días tendrá servicio y cuáles no a fin de conciliar mejor la vida laboral. Sin grandes diferencias económicas respecto a otras unidades del Cuerpo, ésta es otra de las circunstancias por las que las UIP han perdido atractivo. «Si se juntan cuatro policías de 30 años para salir a hacer barranquismo o a esquiar y tres son de seguridad ciudadana y uno de UIP, éste no sabrá el servicio cuando lo estén planificando a diferencia de sus compañeros», describe gráficamente un agente. La queja alcanza también a la planificación de las comisiones de servicio, a veces anunciadas con escaso margen de tiempo. «Hay que hacer compatible la disponibilidad que se exige en las unidades con el respeto a las previsiones de calendarios y jornada, permitiendo una mínima planificación de la vida personal y obligando a todos los jefes de unidad a que sean sensibles con esa nueva forma de gestión», demanda la Confederación Española de Policía (CEP).
  • Vehículos viejos y con mucho kilometraje. Algunos de los vehículos que siguen utilizando distintas unidades presentan una antigüedad y acumulan un kilometraje que exceden con creces los parámetros recomendados. Terminar de renovar la flota de la UIP -algunos grupos siguen utilizando el modelo Ducato de Fiat- es otra antigua demanda de los sindicatos. Las organizaciones aseguran que algunas de las furgonetas sufren constantes averías y que ello eleva el riesgo para la integridad física de los policías, por lo que abogan por que se renueven al menos las que se mantienen aún con más de 12 años. Igualmente, piden que se potencien los medios materiales, de protección y tecnológicos, así como la modernización de la formación y los protocolos. Éstas serán otras de las asignaturas pendientes que encontrará el comisario López Gordo cuando tome posesión del puesto.
  • Elección del ‘número dos’. La salida de Ruiz Igusquiza como jefe de las UIP ha ido acompañada del cambio de destino de su número dos, la comisaria María Cristina Marí García. Ésta ha sido designada nueva responsable de la Unidad Central de UFAM (Unidad de Protección a la Familia y a la Mujer). López Gordo podrá así tener como subordinado inmediato a una persona de su confianza para el nuevo reto profesional que tiene por delante.
  • Dispositivos a la vista. Es muy posible que el Papa Francisco visite el próximo año por primera vez España en visita oficial. En concreto, el destino sería Santiago de Compostela con motivo del año Xacobeo, que se desarrolla este año y cuyos beneficios religiosos se prolongarán hasta el 31 de julio de 2022 debido a las restricciones que ha supuesto el coronavirus. La presencia del santo padre en Galicia conllevaría el diseño de un operativo especial de seguridad y un despliegue importante de la UIP. A medio plazo se sitúa la presidencia de la Unión Europea por parte de España (2023), lo que se convertirá en otro hito destacado y un reto importante para las unidades encargadas de garantizar el orden público.

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