Han sido 39 rosas blancas, 39 desagravios, 39 recuerdos. Se han depositado al pie de un panel con sus imágenes. En él, niños y adultos, todos víctimas de un mismo hombre: Henri Parot. El Gobierno vasco y el Ejecutivo central, de la mano del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo, les han querido recordar esta mañana en Vitoria, en víspera de la jornada que se había previsto en apoyo al preso de ETA con uno de los historiales criminales más abultados de la organización terrorista mañana en Arrasate.

El anuncio de que la marcha solidaria de 31 kilómetros -uno por cada año que acumula en prisión- se supendía no ha variado el acto. Sare seguirá mostrando su apoyo a presos como Parot pero esta vez lo hará convocando en todas las plazas de los municipios vascos concetraciones para reclamar el final de lo que considera que son «cadenas perpetuas encubiertas» que se aplican a Parot y otros 15 presos de ETA que superan los 30 de prisión efectiva.

A la puerta del Centro Memorial, familiares de sus víctimas y representantes del Gobierno central y vasco han participado en un sencillo acto en el que el director del Centro Memorial, Florecio Domínguez, ha leído, junto a la consejera de Justicia, Beatriz Artolazabal, y el delegado del Gobierno en Euskadi, Denis Itxaso, un comunicado. En él se ha denunciado que la convocatoria de actos como los que se habían previsto en Mondragón evidencian que «una parte relevante de nuestra sociedad aún no ha asumido la necesaria deslegitimación ética, social y política del terrorismo».

Unn «insulto y afrenta»

El manifiesto institucional señala que los actos de recibimiento y apoyo a los presos de ETA registrados «y que hemos tenido que soportar» en los últimos meses «idealizan la figura y trayectoria» de los presos de la banda. En su opinión, «no sólo infligen un doloroso daño ético y moral a las víctimas» sino que representan «una negación del legítimo derecho de reinserción». Han calificado de «insulto y afrenta» al conjunto de la sociedad este tipo de actos.

Respecto al acto que se había previsto para mañan en Arrasate y que finalmente se ha transformado en concentraciones en contra de la «cadena perpetua encubierta», han asegurado que son «profundamente humillantes» al elevar a la condición de «martir a quien suma en su haber 39 asesinatos y 240 personas heridas».

Se han felicitado de que «la presión social y la política de víctimas organizadas e instituciones» haya contribuido a rectificar al menos parcialmente, «son un inmejorable instrumento para sembrar convivencia y evitar ofensas hirientes e injustas».

Construir la convivencia

Subrayan que transcurrida casi una década desde que ETA abandonó las armas aún persisten sus consecuencias «condicionando a las víctimas y a la sociedad». Gobierno vasco y central han defendido la necesidad de seguir construyendo una convivencia democrática, a la que están interpalados ciudadanos e instituciones: «Pero sobre todo lo están las personas que ejercieron directamente la violencia y las que les procuraron sustento político y legitimación social».

Tras la ofrenda floral una de las víctimas, Maribel Franco, viuda de José María Martín Posadillo, militar asesinado por ETA en 1989, ha lamentado que se siga homenajeando y apoyando a etarras como Parot. «Perdonar es de cristianos, pero olvidar es de tontos, no se puede olvidar», ha asegurado. Ha recordado a quienes apoyan a los presos de ETA que ellas son víctimas «que no tenemos ninguna culpa, que lo piensen, sólo nos ha tocado una lotería mala».

El presidente de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, Tomás Caballero, ha reconocido que se ha llevado «una alegría» tras conocer que la presión social y de las asociaciones de víctimas había forzado la suspensión de la marcha solidaria con Parot. «Ahora pido a los poderes del Estado que hagan lo que tengan que hacer para que esto no vuelva a suceder». Caballero ha defendido que una sociedad sana no puede peremitir ningún tipo de reconocimiento público «a alguien que ha causado tanto dolor, su historia de dolor es terrible».