«Quiero que vuelva Juan Carlos I ya y que se respete su presunción de inocencia». Felipe González ha sido contundente este miércoles en un diálogo compartido con Miquel Roca en Barcelona, en el que se ha debatido también sobre el «régimen del 78», la reforma de la Constitución, o los diez años sin terrorismo de ETA. Un coloquio en el que ex presidente y el padre de la Carta Magna han sido contundentes en su crítica a la actual polarización política y han reclamado respeto para el legado del Rey emérito.

Preguntados sobre la caída de algunos de sus coetáneos, como Helmut Kohl, François Mitterrand, Jordi Pujol o el propio Juan Carlos I, Roca ha lamentado que en el análisis actual «es mucho más divertida la presunción de culpabilidad» que la defensa de la presunción de inocencia. Presunción de culpabilidad que «todos los políticos la tenemos» ha ironizado González.

Ambos han reprochado además que se «descontextualice» el análisis de esas figuras. «No se valora su legado» ha lamentado González. «Todos llevamos una mochila, sobre todo si hemos hecho algo en la vida», ha defendido el expresidente.

Roca ha reclamado además destacar «la inmensa fortaleza del sistema democrático en todos esos casos». Un sistema, ha aseverado, que «es capaz de actuar y seguir asegurando la convivencia. Esto antes no pasaba».

Régimen del 78

En este contexto, e invitados por el moderador, se han referido a las críticas al llamado «régimen del 78». «Me llena de satisfacción que hablen del régimen de 78», ha asegurado González, pese a reconocer que «lo hacen con mala intención». Para el ex presidente supone un «orgullo» haber ayudado a construir ese régimen, que supuso e final de régimen anterior. «Los que lo critican hasta ahora no han contribuido a nada».

«Qué atrevida es la ignorancia» ha añadido Roca. Sobre todo, si el símbolo del régimen del 78 es «una Constitución solo votaron el 91%». Lo que «no tolero», ha añadido el padre de la Carta Magna, es que «digan que fue un acto de cobardía, el pacto es la expresión máxima del coraje».

Para Roca, por contra, la cobardía «es el gran refugio de la incapacidad de pacto». Aunque ha reconocido que esa crítica, «hubo un momento en que me irritaba, ahora me aburre por pobreza esa intelectual tan grande».

Uno y otro han destacado además el Estado de las Autonomías como una solución que ha convertido a España en un «modelo de estado descentralizado extraordinario». Y han destacado que, ha diferencia de Alemania, con quien habitualmente se compara el desarrollo federal de España, «aquí la descentralización la hicimos nosotros, en Alemania la hicieron los tanques americanos» que impusieron la Ley fundamental de Bonn.

Diez años de ETA

Convocados en el décimo aniversario del fin del terrorismo de ETA, ambos líderes han pasado de puntillas por la declaración de Arnaldo Otegi que ha vuelto a situar a Bildu en el centro del debate.

Roca, sin embargo, ha criticado el giro de una parte de la política catalana entregada ahora al enaltecimiento del independentismo vasco: «En Cataluña deberíamos valorar y recordar, siempre hemos condenado la violencia y el terrorismo» ha señalado asegurando «no entender» algunos pronunciamientos en 2021.

Reforma de la Constitución

Respecto a la reforma de la Constitución que ha vuelto a colocar sobre la mesa Pedro Sánchez en el Congreso del PSOE, Roca ha defendido que la propia Carta Magna prevé la reforma. Pero ha advertido de que «veo más deseo de cambiarla que de saber sobre qué».

«Lo que niego» ha añadido el veterano político nacionalista, es que cambiar la Constitución «nos hará mas felices, puede mejorarse pero no hay que engañar a la gente». Roca ha insistido además en que la Constitución «marca régimen de convivencia» y no debería cambiarse si no es con el mismo nivel de consenso con el que se aprobó.

«No olvidemos que ese régimen de convivencia recibió el 91% de votos de apoyo. Si alguien propone algo que se acerque a eso bien, si disminuye la base del apoyo convivencial no provocará mi apoyo. Por lo menos, ha añadido González, «que lo hagamos cumpliendo las normas, reformarla a hachazos no, ya lo hemos intentado. Sin seguridad jurídica no hay libertad».

Crispación política

Felipe González ha denunciado además que en España estamos «acatetados» por un «ombliguismo» que nos nos lleva a creer que el problema de la crispación política es solo nuestro. «Ya nos hemos acatetado suficiente, miremos un poco por encima de las guardas del corral para ver lo que está pasando» ha advertdio, señalando que Donald Trump es un «clarísimo ejemplo de crispador profesional».

Para González, se trata de un fenómeno ligado a la insatisfacción que produce el funcionamiento actual de la democracia representativa. Por ello, ha advertido de que «la democracia no garantiza el buen gobierno, es mecanismo de convivencia que permite salir de los gobiernos que no nos gustan».

En este contexto, ha advertido, sin embargo, contra la creciente polarización política en España provocada por esa crispación. «Alemania protege el espacio de la centralidad y deja fuera a los extremos, mientras otros tendemos a polarizar. Mientras más polarizamos mas prevalece el grito de los que están en los extremos».