España

Yolanda Díaz aspira a una plataforma electoral que trascienda a la izquierda ideológica

Yolanda Díaz Europa Press

La izquierda se le queda pequeña a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. Su idea pasa por hacer una plataforma no solo superadora de las siglas que la compongan sino, incluso que vaya más allá es lo que es la izquierda ideológica. Por eso las palabras del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, bendiciendo los planes de la también responsable de Trabajo, son interpretados más como un intento de arrinconamiento que un apoyo real.

En el entorno de Díaz afirman que “hay más gente fuera de los partidos que dentro” y agregan que “la izquierda es pequeña». Por eso hablan de ese amplio espectro de la sociedad civil que se siente más identificada con la etiqueta de “demócrata” que en un espectro ideológico determinado. ”No basta con sumar militantes” de Podemos, Izquierda Unida, Compromís  o Más Madrid, agregan los mismos medios consultados, hay que ir a la búsqueda de nuevos caladeros.

Es más, la división entre izquierda y derecha se considera, dicen, una construcción hoy superada. No es nuevo. Podemos esgrimió en los albores de su actuación política el discurso de “los de arriba” contrapuesto a “los de abajo”, o “lo nuevo” frente a “lo viejo” inspirado en las teorías populistas de Ernesto Laclau. Díaz cree que sólo a la izquierda del PSOE tiene pocas posibilidades reales de crecer, y la candidata “sin partido”, aunque milite en el PCE por una cuestión casi romántica, aborda el proceso de construcción de una alternativa a la que también pueda sumar voto moderado siempre que se considere progresista.

Cree que las siglas son cortapisas para poder abrir esa plataforma a amplios sectores sociales

Y para ello, incorporará a mucha sociedad civil por encima de los partidos que se sumen a un proyecto todavía incierto, que Díaz no termina de concretar. Su prueba de fuego vendrá cuando tenga que pasar de las musas a los hechos, esto es, a configurar listas y candidaturas por toda España con las que presentarse a las próximas generales. Cree que las siglas son cortapisas para poder abrir esa plataforma a un sector social que no se identifica partidariamente.

De momento, ella no parece tener prisa por llegar a ese punto. Convencidos de que Sánchez agotará la legislatura e, incluso, intentará alargarla hasta enero de 2024, hay tiempo para poner en marcha el proyecto. Primero escuchar a todo colectivo que tenga algo que aportar a la propuesta programática y esté dispuesto a embarcarse en este proyecto; segundo, elaborar un programa electoral y, en tercer lugar, la confección de listas, que pondrá a prueba la sinceridad de los apoyos que ya disfruta, como el de Podemos.

Desde Podemos no dudan en afirmar que su candidata es Yolanda Díaz, pero se extiende el temor de encontrarse ante una experiencia similar a la de Manuela Carmena, que también se erigió por encima de las siglas y acabó rompiendo con Podemos.

No este, sin embargo, un plan muy distinto al del presidente de la República Francesa, Enmanuel Macron. Otro dirigente “sin partido”, proveniente entonces de las filas de un socialismo agónico, que abrió su plataforma a una panoplia muy amplia de sectores sociales. De hecho, consiguió apoyos tanto a su izquierda y a su derecha. Con la única excepción del líder de Más País, Íñigo Errejón, que hoy por hoy parece quedar fuera de la ecuación, el plan de Díaz busca una nueva transversalidad que nunca se ha ensayado en España.

Sería un modelo similar al de Macron en Francia

De momento cuenta con las bendiciones de Sánchez, quien el pasado lunes en la SER, en plena resaca de su triunfal 40 congreso, dijo gustarle el proyecto de Díaz «porque nuestro sistema penaliza la división. Necesitamos a todos el espacio progresista en plena forma porque así podremos hacer cambios mucho más rápidos y profundos». Lo que no contó es que Moncloa ha encendido las luces de alarma ante la valoración y la popularidad que está adquiriendo su vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo.

Te puede interesar

Comentar ()