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Crimen de Lardero: el vaticinio que se cumplió sin que saltaran las alarmas

El antiguo abogado del presunto asesino de Alex auguró que Javier Almeida volvería a matar porque era un enfermo | El juez le dio la libertad condicional en abril de 2020 tras cumplir tres cuartas partes de la pena y no existir incidencias en los permisos

Francisco Javier Almeida, conducido por agentes de la Guardia Civil tras su detención.

Francisco Javier Almeida, conducido por agentes de la Guardia Civil tras su detención. GUARDIA CIVIL

¿Cómo logró la libertad condicional si no se había extinguido la condena y había sido reincidente? Por su antecedentes, ¿debieron saltar las alarmas al conocerse que residía cerca de un colegio y un parque? ¿El sistema penitenciario llevaba a cabo algún tipo de control sobre él tras salir de prisión? ¿Tiene algo que ver el ahora nuevamente detenido con el asesinato de una mujer en Logroño en 2020?

El asesinato del pequeño Alex el pasado jueves en Lardero (La Rioja) a manos presuntamente de Francisco Javier Almeida, que en 1993 había agredido sexualmente a una niña y en 1998 había matado a la empleada de una inmobiliaria tras abusar también de ella, pone el foco sobre la actuación del sistema judicial y penitenciario atendiendo a las características psicológicas del supuesto autor material. Su propio abogado defensor, en el juicio por el que fue condenado a 30 años de cárcel, ya auguró que aquél volvería a matar al ser tratado como un delincuente y no como un enfermo.

«Este señor había salido en libertad condicional hace 19 meses. En 19 meses creo que la justicia ya podía haber hecho algo con este individuo, no le voy a llamar señor, con este asesino que hemos tenido suelto, con el que ha pasado lo que ha pasado», la lamentado Gonzalo Martín, tío-abuelo de la víctima, quien ha pedido al Ministerio del Interior que se ponga «manos a la obra» para que Alex sea la última víctima. Éstos son los hechos que rodean el caso que ha encogido el corazón a todo el país:

  • 1993: primera condena. En julio de 1993, la Audiencia de La Rioja emitió la primera sentencia condenatoria para Francisco Javier Almeida: siete años de prisión por agresión sexual. El ahora nuevamente detenido engañó a una niña de 13 años que vivía en su bloque de la calle San Millán de la capital riojana. Tras lograr que la menor fuera a su piso, la ató a una silla y abusó de ella sin llegar a consumar la violación, como informó el diario La Rioja.
  • El ‘crimen de la inmobiliaria’. El 17 de agosto de 1998, 15 meses y cinco días de que quedara extinguida la primera condena, Almeida volvió a delinquir. Mató a la empleada de una inmobiliaria que le enseñaba el piso en el que el supuestamente él estaba interesado tras seccionarle con una navaja las glándulas tiroideas y la tráquea, clavándole posteriormente el arma en el corazón. Le dio 17 cuchilladas. «Cuando ésta aún se encontraba con vida sobre la cama en situación boca-abajo, la despojó de sus bragas, se sacó el pene del pantalón y procedió a manipular los órganos genitales de la víctima, causándole una pequeña herida en los labios inferiores, así como unos hematomas en los muslos, hasta que excitado por el placer que le producía tal hecho logró eyacular, sin que conste que penetrase vaginal o analmente a la víctima», describió la sentencia, que le condenó a 30 años de cárcel (20 por asesinato con alevosía y 10 por agresión sexual). Ésta fue dictada por el tribunal del jurado el 7 de abril de 2000, ratificándola la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja el 26 de julio de ese mismo año.
  • «Volverá a hacer lo que ha hecho». Durante la celebración del juicio por el ‘crimen de la inmobiliaria’, el abogado que entonces ejercía la defensa de Francisco Javier Almeida -Florián Gómez Soria, fallecido el 14 de marzo de 2020- describió con un vaticinio la peligrosidad de su cliente. «Este señor volverá a hacer lo que ha hecho», auguró el letrado, según recogió el diario La Rioja. Gómez Soria lamentaba que aquél fuera tratado como un delincuente y no como un enfermo para que pudiera ser tratado. «Volverá a matar». Trágicamente, el tiempo le ha terminado dando la razón.
  • En libertad condicional desde 2020. En abril de 2020, al inicio de la pandemia, Francisco Javier Almeida logró que el juez de vigilancia penitenciaria estimara su recurso -al que no se opuso la Fiscalía- y le concediera la libertad condicional tras haber cumplido más de las tres cuartas de la condena, tener una buena conducta en la cárcel y no haberse registrado incidentes en los 38 permisos de los que había disfrutado desde 2013. Fue meses después de que, con división de opiniones, la junta de tratamiento de la cárcel cántabra de El Dueso -donde estaba internado- hubiera descartado otorgarle el tercer grado (la condena se extinguía el 17 de agosto de 2023). La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, la Fiscalía y el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria «han actuado conforme al principio de legalidad», ha resaltado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
  • Incentivo económico al tercer grado. El trágico suceso de Lardero ha permitido conocer que Instituciones Penitenciarias -dependiente de Interior- incentiva económicamente al personal directivo de los centros por la concesión de terceros grados. Así se detalla en una orden de servicio -fechada el 7 de enero de 2020 y adelantada por El Español– emitida por la Subdirección general de Recursos Humanos. A la hora de asignarse la cantidad que corresponde al programa de productividad, uno de los 11 criterios que se tienen en cuenta es el porcentaje de clasificaciones en tercer grado en aplicación de lo que prevé el Reglamento general penitenciario en su artículo 103.7. La valoración oscila entre uno -entre el 20 y el 40 %- y dos puntos cuando se alcanza más del 60 %. Fuentes de Interior han precisado a este diario que es exclusivamente para la calificación inicial de condenados a menos de un año de cárcel, por lo que no es aplicable a casos como el del presunto asesino de Alex. «Los beneficios penitenciarios se han convertido en un derecho, no en un beneficio. Si no se los dan vienen los insultos a los profesionales de los equipos técnicos, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias presiona y presiona para que sean concedidos, los directores reciben dinero por esos beneficios y los funcionarios de prisiones, que son los que pasan 24 horas con ellos, no son tenidos en cuenta», denuncian desde la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP).
  • ¿Libertad sin vigilancia? La figura de la ‘libertad vigilada’ no se ha podido aplicar al presunto asesino del niño Alex. Esta medida de seguridad se introdujo en el Código Penal en 2010, diez años después de que Francisco Javier Almeida fuera condenado por el ‘crimen de la inmobiliaria’. «La novedad sustancial que incorpora la libertad vigilada es que resulta aplicable no sólo cuando el pronóstico de peligrosidad del individuo se relaciona con estados patológicos que han determinado su inimputabilidad o semiinimputabilidad, sino también cuando la peligrosidad deriva del específico pronóstico del sujeto imputable en relación con la naturaleza del hecho cometido, siempre y cuando el propio legislador así lo haya previsto de manera expresa», se lee en el preámbulo. Y añade: «Se impone en sentencia junto a la pena privativa de libertad para su ejecución posterior a la excarcelación, y se hará o no efectiva justamente en función de ese pronóstico de peligrosidad, formulado cuando se acerca dicho momento extintivo de la pena y reconsiderado después con cadencia como mínimo anual». Fuentes penitenciarias han informado de que funcionarios de la prisión de Logroño -cárcel a la que fue trasladado desde El Dueso- realizaron 16 intervenciones de seguimiento a Almeida desde que salió en libertad condicional (una cada dos meses), entre ellas una al domicilio en el que fue arrestado el pasado jueves.
  • No existía tampoco la prisión permanente revisable. Almeida tampoco pudo ser condenado a prisión permanente revisable puesto que esta pena, con la que se castigan hechos de gran peligrosidad y avalada recientemente por el Tribunal Constitucional, no se introdujo en el Código Penal hasta 2015. Si se confirma su autoría en el asesinato del pequeño riojano sí podría serle aplicada, al concurrir una circunstancia agravante específica.
  • Vivía cerca de un parque y un colegio. Recuperada la libertad en abril de 2020, el presunto asesino de Alex decidió instalarse en Lardero, una población del área metropolitana de Logroño de casi 11.000 habitantes. En concreto, alquiló un piso en un bloque enfrente de un colegio y próximo a un parque, circunstancia que adquiere una mayor relevancia para los investigadores a la luz de lo que ha sucedido. Algunas madres han asegurado que el detenido ya había intentado sin éxito » llevarse a otras dos niñas» con diversas añagazas -como enseñarle unos pajaritos- y que solía vigilar desde la ventana. «Cuando no salía al parque, porque había muchos padres, se quedaba en la ventana mirando, hasta el punto de que los niños le habían hecho una foto con el móvil», señaló un padre en declaraciones recogidas por Europa Press.
  • ¿Asesino de una mujer en 2020? La Policía Nacional investiga también si Francisco Javier Almeida tiene relación con el asesinato el pasado año de una mujer en Logroño. De momento, los agentes van a cotejar una huella sin identificar que se localizó en la vivienda donde apareció muerta con la del presunto asesinado de Alex, según ha confirmado el Cuerpo Nacional. En ese caso ya se había practicado una detención, la de la pareja de la mujer. Ahora se pretende determinar si Almeida también estuvo implicado.

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