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Bildu y el pacto de Cataluña allanan el camino a ERC para apoyar los Presupuestos

Fuentes de los republicanos independentistas aseguran que "se sigue negociando" aunque revelarán la posición del partido "en las próximas horas"

Sánchez y Rufián se saludan en septiembre del año pasado en el marco de la ronda presupuestaria que abrió el presidente del Gobierno

Sánchez y Rufián se saludan en septiembre del año pasado en el marco de la ronda presupuestaria que abrió el presidente del Gobierno EP

Aún a falta de que ERC dé el plácet a las cuentas del Estado para el año que viene, dos acontecimientos allanan el camino de los independentistas republicanos hacia el sí. Uno es, sin duda, la decisión de EH Bildu de apoyar los presupuestos, anuncio que hizo este lunes Arnaldo Otegi. Juega también a favor de este apoyo el pacto de «amplio espectro» alcanzado entre ERC y los comunes en Cataluña para sacar adelante las cuentas de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona, donde los de Ada Colau gobiernan en coalición con el PSC.

Sentadas estas bases, los de ERC sólo esperan una señal, esto es, un acuerdo en torno al porcentaje de la cuota del catalán en las plataformas televisivas que debe contener la futura Ley Audiovisual y que, según fuentes del Gobierno, «eso está ya hecho». En ERC admiten que es cuestión de horas que se dé a conocer su posición respecto a los Presupuestos para 2022 dado que este martes comienzan las votaciones, pero «se sigue negociando», añaden muy cautos.

El Gobierno tanteó la posibilidad de no imponer cuotas de lenguas cooficiales a plataformas como Netflix o HBO, sino ir por la vía de los incentivos, pero se han impuesto las tesis de los secesionistas. «Será una cuota tal y como establece una directiva europea. No pedimos ninguna marcianada», dicen en ERC. En todo caso las fuentes gubernamentales consultadas no albergan dudas respecto al apoyo de los trece diputados capitaneados por Gabriel Rufián en el Congreso de los Diputados tras haberse garantizado ya Pedro Sánchez el voto de 163 parlamentarios.

Bolaños, Montero y Díaz se han volcado en conseguir el apoyo de ERC

Las negociaciones con los republicanos se han hecho a varias bandas. De gobierno a gobierno con la participación desde Madrid, no sólo del Ministerio de Hacienda y el de la Presidencia -con María Jesús Montero y Félix Bolaños, respectivamente-, sino también con la intervención de la vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, en nombre del sector morado del Ejecutivo, y de partido a partido con los Grupos Parlamentarios. Una negociación que pone en valor la importancia que Moncloa da a la formación de Oriol Junqueras, con cuyo apoyo se aseguraría Pedro Sánchez el resto de la legislatura.

Sin olvidar además que ERC y Bildu tienen un convenio de coordinación en la Cámara Baja, que les conduce no pocas veces a la unidad de acción parlamentaria con la que Junts quería atar a Rufián, el acuerdo de ayer entre Pere Aragonès y los comunes demuestra, a decir de un optimista Ejecutivo, que la intención del presidente de la Generalitat «es situarse en el centro del ecosistema político catalán y establecer alianzas a través de una aritmética variable», esto es, mirar más allá de la CUP «y abrirse a una realidad nueva con una visión más pragmática». Y esa nueva estrategia lleva abriéndose paso en Madrid desde hace tiempo.

No dejan de ser llamativas las palabras con las que el portavoz parlamentario de ERC glosó el acuerdo de este lunes para las cuentas de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona. «Seriedad. Responsabilidad. Utilidad», escribió Rufián en su cuenta de Twitter para acallar las críticas de su socio de Gobierno en Cataluña y que muy bien pueden ser extrapolables a su negociación de las cuentas nacionales del año que viene de las que colgarán las ayudas europeas por la crisis sanitaria, económica y social del Covid.

Semana clave para la tramitación presupuestaria

Esta semana es capital en la tramitación presupuestaria. Desde ayer lunes por la tarde hasta el próximo jueves se debate en el Pleno del Congreso el proyecto de ley de Presupuestos que requiere de una ardua y complicada votación posterior, dado que el rechazo de uno sólo de sus capítulos daría al traste con el texto entero. Para ello, el Gobierno necesita tener más votos a favor que en contra en cada uno de sus apartados. No es necesaria la mayoría absoluta de un mínimo de 176 votos, por lo que muchas veces las abstenciones se han pagado a precio de oro político.

De momento cuenta con 163 síes, que serían suficientes si el resto de los votos de la Cámara, esto es, 187, no fueran todos negativos. Por eso quiere amarrar el apoyo de ERC y también de los seis diputados del PNV, que como es habitual en la estrategia jeltzale, tensa la cuerda y escenifica su alejamiento del Ejecutivo -bien sea del PSOE o del PP – para sacar contrapartidas.

A Bildu se suma el apoyo de Más País y Compromís, mientras que el de Nueva Canarias está al caer y es muy probable también el de Teruel Existe. El BNG es una incógnita. El año pasado el diputado Néstor Rego militó en la filas del «no» y desde el PSOE califican no pocas veces su posición como «desconcertante».

Tras su paso por el Congreso el proyecto de Presupuestos llegará al Senado. Si en la Cámara Alta se incorpora alguna enmienda debería volver al palacio de la Carrera de San Jerónimo para su definitiva aprobación. Si no hay modificaciones, quedarían automáticamente aprobadas las cuentas que garantizan a Pedro Sánchez poder agotar la legislatura salvo que otros criterios de índole estratégica y/o política le recomendaran adelantar las elecciones como, por otro lado, le han «aconsejado» su ex director de gabinete en Presidencia, Iván Redondo, y su ex vicepresidente segundo y ex líder de Podemos, Pablo Iglesias.

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