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Garamendi tiende puentes con Casado tras la tensión por la reforma laboral: "Somos como John Lennon y Yoko Ono"

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi; el líder del PP, Pablo Casado; y el ex ministro del PP, Josep Piqué.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi; el líder del PP, Pablo Casado; y el ex ministro del PP, Josep Piqué. DAVID MUDARRA | PP

El líder de la oposición, Pablo Casado; y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, se han reencontrado este lunes en un foro sobre turismo en Madrid tras las últimas diferencias que ambos dirigentes hicieron públicas a cuenta de la aprobación de la reforma laboral. El presidente del PP expresó hace semanas su rechazo al acuerdo alcanzado entre el Gobierno, los sindicatos y la patronal ya que, en la práctica, implica la derogación de la legislación laboral impulsada por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012 aunque, como reconocen en el primer partido de la oposición, la nueva reforma laboral es «humo» porque conserva los principios fundamentales del marco legislativo original.

Aunque la tensión ha envuelto desde el principio el evento organizado por Hotusa Explora, el presidente de la CEOE ha tratado de tender de nuevo puentes con el PP, una declaración de paz que el jefe de la oposición ha acogido de buen agrado. A su llegada a la cita en el Hotel Eurostars Madrid Tower, Garamendi ha subrayado ante los medios de comunicación que no tiene «ninguna aspereza» con Pablo Casado, aunque sí ha defendido que el acuerdo firmado con el Ministerio de Trabajo «dará muchísima estabilidad a nuestro país» peses a las reticencias de los populares. El líder de la patronal ha pedido también que el decreto «salga adelante» en el arduo proceso de tramitación parlamentaria, si bien planteaba de nuevo que la CEOE se caerá del acuerdo si se cambia «una sola coma» del documento original.

Pablo Casado y Antonio Garamendi han coincidido además en la mesa de debate Turismo: claves para la competitividad de un sector estratégico, una ocasión que ambos han empleado para enterrar el hacha de guerra ante la opinión pública y mostrar que la relación es buena aunque su posición respecto a la reforma laboral sea distinta.

Así, si el presidente del PP ha asegurado que la relación con el líder de la CEOE es «muy buena», Antonio Garamendi ha ido más allá y ha hablado de «relación extraordinaria» con el jefe de la oposición ya que «hablamos de todo todas las semanas, con mucha confianza». «Tendríamos que hacer como John Lennon y Yoko Ono, encerrarnos en una habitación y estar una semana recibiendo a la prensa para que vieran que esa relación es así», ironizaba el empresario, quitando hierro a la tensión que ha rodeado a su relación con el presidente del Partido Popular en los últimos meses.

El ‘sí’ de Antonio Garamendi a la reforma planteada por el Ministerio de Trabajo que encabeza Yolanda Díaz causó malestar en el seno del PP. Pablo Casado llegó a desautorizar al presidente de la patronal no sólo reafirmando su rechazo a aprobar el decreto en el Congreso, sino planteando incluso llevar el texto al Tribunal Constitucional. «El Parlamento está por encima del diálogo social», advertían los populares en conversaciones privadas.

Pese al desacuerdo al respecto, los dos líderes han querido sellar públicamente la paz declarando un «respeto absoluto» por las decisiones del otro. «Ni yo he llamado a Pablo para decirle lo que tiene que hacer ni él me ha llamado a mí para decirme lo que debo hacer», aseguraba Antonio Garamendi.

El Gobierno se encuentra en estos momentos buscando los apoyos necesarios para sacar adelante la nueva legislación laboral en un marco de alta tensión. Si acepta las pretensiones de sus socios de investidura -ERC, Bildu o PNV han puesto condiciones a cambio de su voto favorable-, Sánchez corre el riesgo de sacar adelante el texto sin el beneplácito de la CEOE. Por su parte, Ciudadanos ha abierto una ventana de oportunidad que sopesa el PSOE y que rechaza Podemos: Arrimadas está dispuesta a negociar con los socialistas y aprobar el texto sin cambiar una coma, aunque la intención del Ejecutivo de coalición es agotar primero la vía de sus socios habituales. Tanto PP como Vox han confirmado que rechazarán sin ambages la reforma laboral en el Congreso.

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