España

Sánchez ignora a la oposición y no acudirá al Congreso hasta mediados de febrero pese a la crisis de Ucrania

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EP

Desde que la tensión en la frontera entre Rusia y Ucrania comenzase a escalar, Moncloa ha defendido que frente a intromisiones incluso en en el seno de la propia coalición, la política exterior de todo el Gobierno la marca en exclusiva Pedro Sánchez. Por eso, todos los grupos de la oposición lamentan que las explicaciones en el Congreso sobre la posición de España en la crisis internacional las proporcionen «subalternos», en alusión al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. El Grupo Parlamentario Popular registró una solicitud de comparecencia en la Cámara Baja tan pronto como Pablo Casado colgó el teléfono con Pedro Sánchez para pedirle exactamente lo mismo. Pero el líder socialista hizo caso omiso y delegó en Albares toda responsabilidad parlamentaria.

Sánchez no pisará el Congreso al menos hasta el próximo 16 de febrero, en sesión de control ordinaria. Y eso que la actividad parlamentaria se reactiva la próxima semana tras el parón navideño. El 2 de febrero hay programada la primera sesión de control del año, pero Sánchez no asistirá. En Moncloa confirman que el jefe del Ejecutivo estará entonces de viaje oficial en Emiratos Árabes con motivo de la Expo de Dubái.

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De confirmarse este escenario, habrán pasado casi dos meses desde que Sánchez no se somete a las preguntas de las Cortes. La última vez que lo hizo fue el pasado 22 de diciembre, justo antes de Navidad. Pisó una vez más la Cámara Baja el Día de los Santos Inocentes, pero con motivo de la convalidación de los Presupuestos. El presidente del Gobierno sabe que debe pedir autorización al Parlamento para participar en intervenciones militares, en este caso si la OTAN decide responder por la vía militar la posible ocupación de Kiev, pero la oposición exige conocer todos los detalles sobre la posición de España en el conflicto y que haya un contacto permanente al menos entre Moncloa y el PP.

Tampoco cumple Sánchez este requisito. Desde Moncloa deslizan que el presidente del Gobierno no sólo no informará personalmente al Parlamento salvo que se agrave sustancialmente la situación internacional y «si las circunstancias lo hicieran necesario», sino que promete mantener los mismos términos en su relación con Pablo Casado. La información que recibirá el primer partido de la oposición llegará a través de Albares, en «permanente contacto» con los responsables de Exterior de las diferentes fuerzas parlamentarias.

El líder de la oposición se cansó ayer de esperar. En ocho meses, el contacto con el presidente del Gobierno ha sido nulo. No hubo llamada de Moncloa, por ejemplo, durante la crisis de Afganistán en agosto del año pasado. De hecho, la última vez que hablaron ambos líderes por teléfono fue en mayo de 2021, cuando Pablo Casado descolgó el teléfono para interesarse por la crisis migratoria en Ceuta. La amenaza de una invasión armada de Ucrania por parte de Rusia tampoco ha animado al jefe del Ejecutivo a llamar al líder de la oposición, de modo que fue el presidente de los populares el que tomó la iniciativa este mismo miércoles, aunque la respuesta de Sánchez no distó en exceso de las explicaciones ofrecidas por José Manuel Albares la noche anterior. Ante el incipiente conflicto, tono pacifista… aunque con cautela.

«La política internacional requiere de acuerdos de país con el principal partido de la oposición», lamentan los populares, aunque suscriben que, pese a la falta de información, respaldarán cualquier maniobra del Gobierno en el marco de la OTAN. En la misma posición se encuentra Ciudadanos, que ha promovido incluso una declaración institucional en el Congreso de apoyo a la soberanía de Ucrania frente a la amenaza del «totalitario» Putin, con el que pretende que todas las fuerzas y por «deber moral» respalden al Ejecutivo en las acciones pertinentes para «evitar un enfrentamiento abierto» en el Este de Europa.

Vox, por su parte, evita definir si respaldará o no al Ejecutivo en caso de que necesite el refrendo del Congreso para emprender acciones internacionales. Y frente a las acusaciones del PP, que critica los «lazos» de los de Abascal con Putin, reconocen la «soberanía» de Ucrania en el conflicto. En la práctica parece, no obstante, que Vox se encuentra entre dos aguas en la crisis internacional, y este fin de semana el presidente del partido ejercerá de anfitrión en un encuentro que acogerá a aliados y detractores de Vladimir Putin en la Unión Europea, como el prorruso Orbán -que tiene previsto viajar a Moscú el próximo 1 de febrero- o Mateusz Moraweicki, primer ministro polaco, que no duda en posicionarse en contra de las políticas del oso ruso.

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