La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha animado este martes a «seguir pedaleando» en estas «últimas etapas» de la campaña electoral de Castilla y León, pero también para hacerlo después, «llueva, nieve o truene», porque «el ‘tour’ de 2023 empieza ya», en referencia a las elecciones municipales previstas para ese año.

«Las campañas se hacen desde la ilusión, no desde los nubarrones, los ciudadanos nos esperan», ha expresado Ayuso en una comida-mitin organizada por el PP en Valladolid, donde ha cargado contra el Gobierno de Pedro Sánchez y, en materia de pactos poselectorales, ha reiterado su preferencia de acordar «con el partido de Ortega Lara», en referencia a Vox, que con el partido de «aquellos que le secuestraron», en alusión a EH-Bildu.

El candidato del PP Alfonso Fernández Mañueco ha defendido, por su parte, su vinculación con Isabel Díaz Ayuso, a la que ha agradecido su nueva presencia en la campaña electoral: «Dime con quién andas y te diré quien eres».

«Hachazo fiscal en los bolsillos»

«Tudanca (PSOE) se rodea de la ministra de Hacienda, ya sabemos qué es lo que nos espera si gobierna, hachazo fiscal en los bolsillos», ha exclamado Mañueco en una comida-mitin organizada por el PP en un hotel del centro de Valladolid, donde ha defendido la bondad de los 35 años de gobiernos del PP en Castilla y León, de los que se ha reconocido «profundamente orgulloso».

Mañueco ha defendido que la presencia en campaña de Ayuso, pero también de otros dirigentes autonómicos de su partido como el gallego Alberto Núñez Feijóo o el andaluz Juan Manuel Moreno Bonilla, tienen que ver con que comparten su visión sobre «bajar los impuestos y apostar por la política de familia», además de la prestación de servicios públicos y para «seguir creando empleo y hacer crecer la economía».

Ha defendido los 35 años de gobierno «ininterrumpidos» y ha alertado de que el próximo domingo «están en juego» los servicios públicos y el empleo: «Necesito más que nunca vuestro apoyo», ha exclamado antes de insistir en que prefiere no atender a las encuestas, «ni las buenas ni las malas» porque las urnas están vacías y hay que llenarlas de votos, no de encuestas.