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El Comité de Dirección del PP se fractura: Casado pierde apoyos en su núcleo duro

Los portavoces del Congreso, Cuca Gamarra; Senado, Javier Maroto, y del Grupo Popular en el Parlamento Europeo, Dolors Monserrat plantearon a Casado que sólo hay dos opciones: Congreso Extraordinario o dimisión

El presidente del PP, Pablo Casado. Europa Press

La de este lunes fue una jornada de tensión y nervios en la sede del PP. Tras una semana de infarto, Pablo Casado convocó al Comité de Dirección del partido a una reunión de la que debía salir una solución al conflicto generado con la presidenta de la Comunidad de Madrid.

El presidente del PP se encontró con algo que no tenía previsto. El presidente de la Xunta de Galicia le planteó abiertamente en varias conversaciones telefónicas que debía presentar su dimisión o bien convocar ya un Congreso Extraordinario. A Núñez Feijóo no le bastaba ya la cabeza de Teodoro García Egea, opción que según diversas fuentes pudo plantearse en esas conversaciones.

En teoría, el de ayer era un cónclave con su núcleo duro, las personas que Casado ha elegido como su equipo de confianza. Tanto el líder del PP como el secretario general se mostraron dispuestos a resistir la ofensiva. Sin embargo, la reunión no fue ni muchos menos pacífica. Para empezar, a la misma no acudió el alcalde de Madrid, lo que se interpreta en fuentes del PP como una muestra del alejamiento de Martínez Almeida de la estrategia diseñada por el presidente del partido e inspirada por su número dos.

Durante siete horas los miembros del Comité de Dirección debatieron de todas las opciones que había sobre la mesa. Dirigentes como Ana Pastor o Dolors Monserrat cuestionaron la línea de ataque frontal a Díaz Ayuso, que ha llevado al partido en una situación de enfrentamiento interno que no tiene precedentes. Pero, lo más sorprendente, es que no sólo personas que ocuparon puestos relevantes con Mariano Rajoy pidieron una rectificación profunda, que llevaría a la convocatoria de un Congreso Extraordinario, sino que líderes muy cercanos a Casado, como Javier Maroto o Cuca Gamarra, se sumaron a las críticas. De hecho, los tres portavoces (Congreso, Senado y Eurocámara), Gamarra, Maroto y Monserrat plantearon Casado que sólo había dos opciones: Congreso Extraordinario o dimisión.

Los portavoces Gamarra, Maroto y Monserrat plantearon a Casado que sólo hay dos opciones: Congreso Extraordinario o dimisión

Es en ese contexto en el que hay que interpretar la convocatoria de la Junta Directiva Nacional para el próximo martes (en principio se convocó para el lunes, pero el 28 es el Día de Andalucía y Moreno Bonilla no podía asistir). Casado y García Egea se oponían en principio a ello, dado que en ese órgano se visualizará la división interna que vive el partido. Pero no había otra, porque algunos miembros del Comité de Dirección amenazaron con dimitir si no se daba voz a ese órgano del partido, que puede convocar un Congreso Extraordinario o incluso votar la destitución de su presidente.

Hay una sensación extendida en el PP de que el equipo de Casado, quizás demasiado joven e inexperto, dicen las fuentes, ha fallado cuando ha llegado la hora de resolver una crisis de gran calado, como es la que ha enfrentado a Génova con la presidenta de la Comunidad de Madrid.

Los políticos, en general, suelen rodearse de colaboradores que se distinguen por su fidelidad. Al líder se le dice lo que quiere oír. Incluso cuando el ruido es atronador, ellos hacen de sordina o, si ven peligrar su puesto, llaman a rebato: ¡Es la guerra!

El líder del PP había decidido de hecho convertir la sede de su partido en una gran trinchera. En lugar de atender al clamor que llega desde Galicia hasta Andalucía, Casado puso en marcha una recluta. Su hombre de confianza, Teodoro García Egea, lleva días sumando las fuerzas con las que contaría el presidente, al que el secretario general le anima a resistir, para el próximo Congreso o para la Junta Directiva Nacional. Contar compromisarios, a eso es a lo que se dedica el hombre que ha llevado a Casado al suicidio (como contaba ayer Victoria Prego) y que, «si sigue en su puesto, puede llevar a la autodestrucción al partido», dice un exministro de Rajoy..

La torpeza en la gestión de la crisis ha sido tan grande que ha provocado la respuesta casi unánime de los barones en contra del presidente del PP. El único que ha salido en su defensa es López Miras, presidente de la región de Murcia, pero que, según algunas fuentes, está variando poco a poco su posición. ¡Hasta Martínez Pujalte, uno de los padrinos de García Egea, reconoce a sus íntimos que esto ya no tiene sentido!

Varios miembros del Comité de Dirección del PP cuestionaron a Casado e incluso alguno, como Javier Maroto, le llegó a pedir que dimitiera. La convocatoria de la Junta Directiva Nacional es ya un éxito de Feijóo y los barones que reclaman un cambio de liderazgo.

El hombre que aparece como referente es Núñez Feijóo. El presidente de la Xunta de Galicia, que siempre había mantenido distancia en las disputas madrileñas, ha decidido dar el paso adelante. Cuenta con el respaldo no sólo de la mayoría de los barones del PP (gobiernen o no), sino de muchos alcaldes, diputados y senadores que le han animado a postularse como la mejor opción.

Lo que piensan los dirigentes del PP (fuera de Génova) es que si Casado se enroca y pretende seguir en el cargo hasta el Congreso del mes de julio, el PP se va al garete. El desgaste electoral no sólo lo muestran las encuestas de los medios de comunicación. Líderes regionales han hecho sus propios sondeos y se han echado las manos a la cabeza. Me cuentan que la subida de Vox en Andalucía es espectacular: ahora sería el partido más votado en cuatro provincias. Por no hablar del miedo que tiene Fernández Mañueco a una repetición electoral en Castilla y León.

Casado -siguiendo los consejos de su particular Rasputín– ha cometido el peor de los errores: deteriorar la marca de su partido hasta el punto de que Vox le pise los talones. «La cuestión», me dice un dirigente del PP que exige anonimato, «es que los líderes regionales y los militantes creen que con Casado no se puede ganar y que hay que dar carpetazo cuanto antes a este asunto».

Otro dato a tener en cuenta: la balanza mediática en el campo liberal conservador se inclina claramente a favor de Ayuso, o, más bien, en contra de Casado.

Ensimismados en la defensa numantina, en Génova siguen pensando en un milagro, que no es otra cosa que la imputación de Díaz Ayuso por la Fiscalía Anticorrupción. Lo entregado hasta ahora en la denuncia presentada por el PSOE, Más Madrid y UP tiene poco sustento. «Poca o muy poca» relevancia penal, dicen en la Fiscalía, según publicó este lunes El Independiente. Pero parece que Génova busca pruebas desesperadamente con tal de darle la razón a Casado. «Triste sino el del PP si su futuro depende de las directrices de Dolores Delgado», comenta un miembro del equipo de Díaz Ayuso.

Sin embargo, ni siquiera García Egea ha conseguido frenar la oleada de indignación. La reunión del Comité de Dirección del PP concluyó finalmente con una decisión que puede poner fin a la sangría: la convocatoria de la Junta Directiva Nacional para el próximo lunes. Ahí veremos cómo está la correlación de fuerzas. El máximo órgano de dirección entre congresos tiene que asumir su responsabilidad.

¿Viviremos una jornada como la del 1 de octubre de 2016 cuando el Comité Federal del PSOE forzó la dimisión de Pedro Sánchez? Esa es la duda.

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