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Roldán: una huida de película, el espía 'muerto' que estaba vivo y 10 millones sin aparecer

El ex director general de la Guardia Civil ha muerto a los 78 años sin tirar de toda la manta. Él siempre mantuvo que fue Francisco Paesa quien se quedó con el botín procedente del saqueo de los fondos reservados, que décadas después sigue oculto

El ex director general de la Guardia Civil Luis Roldán, en 2005.

El ex director general de la Guardia Civil Luis Roldán, en 2005. EFE

«El dinero fue gestionado por Francisco Paesa Sánchez y él es quien se quedó con él». Luis Roldán siempre mantuvo que la fortuna que amasó con los fondos reservados del Ministerio del Interior y las mordidas que cobraba a las constructoras por la adjudicación de las obras de construcción de las casas cuarteles de la Guardia Civil la puso en manos del célebre espía y que éste nunca se la devolvió. La incógnita sigue sin resolverse 27 años después de su entrega a la policía española tras una huida de película. ¿Dónde se ocultan los diez millones de euros?

Ha muerto a los 78 años en un hospital de Zaragoza Luis Roldán Ibáñez, el primer civil que accedió a la Dirección General de la Guardia Civil tras haber ocupado el cargo de delegado general del Gobierno en Navarra en los años duros de la banda terrorista ETA. El nombramiento tuvo lugar el 31 de octubre de 1986 -tres meses después de la llegada de José Barrionuevo al Ministerio del Interior en el segundo mandato de Felipe González- y su destitución se produjo el 3 de diciembre de 1993, nueve días después de que Antonio Asunción (ya fallecido) relevara a José Luis Corcuera como máximo responsable de la seguridad del Estado.

Con el tiempo se descubrió no sólo que había logrado reunir un botín con el saqueo de los fondos reservados. También que se había inventado que era ingeniero, economista y máster en la especialidad, como mencionaba en su currículo profesional. Su única titulación universitaria fue la de licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, obtenida durante su estancia en prisión.

Roldán protagonizó uno de los casos de corrupción más sonados del felipismo y provocó la dimisión de Asunción, que renunció a seguir en el puesto por su responsabilidad política tan sólo 162 días después de ser nombrado.

El escándalo lo desveló Diario 16 el 24 de noviembre de 1993 con un titular a cinco columnas que decía: «Roldán consiguió un patrimonio de 400 millones [de pesetas]». El periódico reproducía las notas del Registro de la Propiedad que acreditaban que el todavía director general de la Guardia Civil, con un sueldo mensual de 600.000 pesetas (3.600 euros al cambio de hoy), había reunido un patrimonio formado por sendos chalés en Cizur Menor (Navarra) y Aravaca (Madrid), un piso en el Paseo de la Castellana, un terreno en Cambrils (Tarragona) y una finca en Mequinenza (Zaragoza).

Con una comisión de investigación constituida en el Congreso de los Diputados para depurar responsabilidades políticas y la citación de un juzgado madrileño que rastreaba su enriquecimiento ilícito tras las revelaciones periodísticas, Luis Roldán se quitó de enmedio. Era finales de abril de 1994. Lo único cierto es que ya no volvería a poner un pie en España hasta diez meses después, cuando la Policía lo llevó ante la juez Ana María Ferrer. Había acabado su huida e iba a iniciar una larga etapa en prisión.

Roldán mantenía que Felipe González estaba al tanto de cómo se repartían los fondos reservados

Roldán se entregó a la policía española en la zona de tránsito del aeropuerto de Bangkok (Tailandia) el 27 de febrero de 1995 tras la intermediación de Francisco Paesa, que cobró 300 millones de pesetas (1,8 millones de euros) por sus servicios. Como desveló después El Mundo, el espía falsificó unos documentos de Laos para hacer creer burdamente que el fugado había permanecido todo el tiempo en dicho país del sudeste asiático.

Francisco Paesa es un personaje central en esta trama. El antiguo embajador de Santo Tomé y Príncipe en Ginebra quiso que se perdiera su rastro cuando la Audiencia de Madrid ya había condenado a Roldán a 28 años de cárcel. En su edición del 21 de julio de 1998, el diario El País publicó la esquela de la ‘muerte’ del espía, supuestamente acaecida 19 días antes en Tailandia y donde supuestamente había sido ‘incinerado’. «Las misas gregorianas que durante todo el mes de agosto se celebren en el monasterio cisterciense de San Pedro de Cardeña se aplicarán por su alma y para confortar a los que lo llevamos en el corazón», decía el texto.

Todo había sido una invención. A mediados de noviembre de 2004, El Mundo -con la colaboración de la agencia de detectives Método 3- publicó una fotografía de Francisco Paesa tomada días antes al sur de Francia y desveló que la persona que había negociado la entrega del ex director general de la Guardia Civil con el ‘súperministro’ Juan Alberto Belloch vivía en Luxemburgo con un pasaporte argentino a nombre de Francisco Pando Sánchez.

«Tirar de la manta»

Tan sólo unos días después de su marcha de España, en la suite 208 del Hotel Residencia Marignan de París, el ex director general de la Guardia Civil concedió una entrevista a los periodistas de El Mundo Antonio Rubio y Manuel Cerdán en la que lanzó una amenaza: «Tengo dos alternativas, o pegarme un tiro o tirar de la manta». Optó por la segunda opción, pero de una manera tibia. Nunca contó todo lo que sabía.

«En esa entrevista hago referencia a una conversación que había tenido con el ministro Asunción porque la única preocupación que tenían entonces era únicamente que no trascendiera el tema de los fondos reservados, es decir, que me lo comiese yo solo. Así de claro. Y así me lo dicen. Incluso me llegan a decir que dirían lo contrario y que me achicharrarían (…). Claro que reacciono. Cuando saco un talón, que es nominativo, se quedan helados y dicen que de eso no se puede hablar…», relató al programa La sexta noche en 2015.

En dicha conversación, Roldán mantuvo que había viajado a París a celebrar un aniversario de bodas y que, en ese momento, no había ningún procedimiento judicial contra él. «Hablo un par de veces con el ministro Asunción y me dice que no me sofoque. Al final me dicen que venga, que me van a pagar la fianza de cinco millones [de pesetas] y es cuando yo me irrito y digo de qué van. Luego sucede la entrevista y claro que tiro de la manta», añadió.

El ex director de la Guardia Civil aseguró que el dinero lo ocultaba Francisco Paesa, el espía que negoció su entrega con Belloch

Luis Roldán confesó que él era uno de las más de 200 personas vinculadas al Ministerio del Interior que recibía un sobresueldo mensual -de 10 millones de pesetas en su caso- con cargo a los fondos reservados, la partida opaca con la que los cuerpos policiales pagan a sus confidentes sin necesidad de autorización judicial previa y sin que quede constancia en ningún documento oficial de las identidades de los que reciben esos abonos en ‘B’. Precisamente el escándalo del ex director general de la Guardia Civil llevó al Ministerio del Interior en septiembre de 1995 -en la etapa de Juan Alberto Belloch- a dictar una instrucción interna con las normas de gestión y control de dichos fondos.

«Me lo daban mis superiores, que eran quienes disponían de ellos», reconoció el ex alto cargo de Interior, que mantenía que Felipe González conocía esta práctica. «Hubo unas reuniones en las que el ministro nos comunicó la decisión y se nos manifestó que lo había conocido el presidente del Gobierno. Es lo que nos dijo el ministro en dos comidas, una en ‘El cenador de Salvador’ [un restaurante de Moralzarzal] y otra en un lugar de Algete que no recuerdo», añadió. Esas declaraciones a La Sexta las realizaba cinco años después de salir de prisión tras saldar su pena y coincidiendo con la publicación de Canción de Roldán, una «novela de no ficción» escrita por Fernando Sánchez Dragó.

El 21 de diciembre de 1999, la Sala Penal del Supremo condenó al ex director general de la Guardia Civil a una pena de 31 años de cárcel como autor de los delitos de malversación de caudales públicos, estafa, cohecho y contra la Hacienda Pública. El alto tribunal elevó en tres años el castigo que el 26 de febrero de 1998 le había impuesto la Audiencia de Madrid al considerar acreditada también la autoría de un delito de falsedad en documento mercantil. Cumplió casi la mitad entre rejas, primero en Brieva (Ávila) y luego en Zuera (Zaragoza).

¿Dónde está el botín?

La justicia consideró probado que, en su etapa al frente del Instituto Armado, Roldán llevó a cabo «una incesante actividad delictiva amparado en su cargo público con la finalidad de enriquecerse ilícitamente». El botín se acercó a los 1.600 millones de pesetas, cantidad equivalente hoy a 9,6 millones de euros. El dinero sigue sin aparecer décadas después.

Ésa es la gran incógnita. ¿Dónde están los 10 millones de euros que reunió de manera ilegal? «Cuando le preguntaron en el juzgado de Instrucción, [Francisco Paesa] dijo que sí que tenía el dinero pero que a mí ya me lo había dado, es decir, el dinero que provenía de mis cuentas era suyo y que me lo había dado en efectivo. Y se marchó tan fresco…», contó Roldán. Éste intentó que el espía compareciera en el juicio, pero las citaciones tramitadas por la policía suiza se giraban a nombre de Francisco Sánchez Paesa y nunca le llegaron.

Paesa no sólo mantiene que no ha cobrado de Luis Roldán sino que le costó «tres o cuatro millones de dólares»

La versión que ha salido de la boca del espía, del que no se tienen noticias desde que en septiembre de 2016 lo entrevistó Vanity Fair, es bien diferente. «No he cobrado ni un céntimo de Roldán. Es más, me ha costado dinero. Bastante. No lo he calculado. Pero probablemente tres o cuatro millones de dólares fácilmente», declaró a la revista.

Once años antes no había dicho exactamente lo mismo. «Yo le he devuelto todo el dinero a Roldán. En metálico y en maletas, y guardo los recibos, aunque él diga lo contrario. Yo no tengo la culpa de que, mientras él estaba en la cárcel, sus abogados e intermediarios no le hayan dicho nada de la entrega del dinero. Conservo los recibos y puedo demostrarlo», declaró en 2005 a la revista Interviú.

En esa entrevista concedida al periodista Manuel Cerdán, Paesa aseguró que su vida «había tocado fondo» y que vivía «en una situación de huida permanente», al tiempo que responsabilizó al ex director general de la Guardia Civil del fracaso del plan que habían pergeñado: «Todo salió mal por su culpa. Es una persona inestable y sin resistencia psíquica. Es un trapo. Cuando decidió desaparecer en París, tras la entrevista contigo y tu compañero, le dije que si se fugaba tenía que marcharse con su mujer y su hijo. No me hizo caso. Asumió hacerlo solo pero no tuvo resistencia para aguantar. Después, durante el juicio, sus abogados me señalaron con el dedo y el tribunal abrió una pieza separada contra mí. Ésa fue una de las causas de mi desaparición en 1998». Los delitos que pudieran ventilarse en ese procedimiento contra Paesa, que llamaba a Roldán con el mote de Pelopincho, ya han prescrito.

Francisco Paesa: «Que pregunte a su mujer»

«Si Roldán quiere saber dónde está el dinero que pregunte a su mujer [en alusión a Blanca Rodríguez Porto, de la que se separó] y a algunos de sus abogados. Queda un remanente en una cuenta de un banco que sólo conozco yo. Si sigue mintiendo me queda una salida: presentarme al fiscal general del Estado y facilitarle todo. A mí Roldán nunca me pagó un duro», apostilló Paesa.  

El máximo responsable de la Guardia Civil entre 1986 y 1993 ha muerto sin tirar de toda la manta. La fortuna que amasó con los fondos reservados y las comisiones a las constructoras sigue sin aparecer. Probablemente no se conozca nunca dónde se ha ocultado y si Francisco Paesa Sánchez, el espía que fingió su muerte en Tailandia hace casi 25 años para diluir su rastro y que inspiró al director de cine Alberto Rodríguez para llevar a la gran pantalla en El hombre de las mil caras, es el que lo esconde.

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