A un año de las elecciones municipales todas las opciones están abiertas en el Ayuntamiento de Barcelona. También para el PSC. Los socialistas aspiran a recuperar la alcaldía de la segunda ciudad española, pero hay dudas sobre el candidato. Jaume Collboni ha dejado clara su voluntad de repetir, pero no todo el mundo comparte su entusiasmo en el partido.

La próxima cita con las urnas inquieta al PSC en Barcelona. Confiaban en que la entrada en el gobierno municipal diera más visibilidad al partido, que hace tres años duplicó su representación, pasando de 4 a 8 regidores y de 63.000 a 138.000 votos.

Pero la percepción no es esa. Ada Colau multiplica frentes abiertos con casi todos los sectores, y Collboni no ha sabido, o podido, desligarse de esos frentes. Aparece como la muleta de Colau ante buena parte del electorado, lo que frena sus expectativas de crecimiento ante las municipales de 2023.

Encuesta cualitativa

Consciente de estas dudas, la dirección del PSC ha encargado una encuesta cualitativa para valorar las opciones de Collboni frente a otros posibles candidatos. Se han barajado nombres como el de Salvador Illa -que por ahora parece descartado- el ministro Miquel Iceta o la delegada del Gobierno, Maria Eugenia Gay. Incluso la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, ha aparecido en algunas quinielas.

Es el mismo proceso que se produjo hace un año y medio, cuando Illa sustituyó a Iceta como candidato socialista a la Generalitat. El entonces primer secretario del PSC ya había sido avalado por las primarias, pero una encuesta cualitativa -encargada por Moncloa- sirvió para convencer a Illa e Iceta de la oportunidad del relevo.

Fuentes del partido apuntan a los reparos de Illa para sustituir en el último tramo del mandato a quien en tiempos fue su «jefe» en el Ayuntamiento de Barcelona, incluso en el caso de que el cualitativo no sea favorable a Collboni. Pero reconocen también que «al final» la última palabra puede tenerla Moncloa.

El papel Sánchez

Pedro Sánchez «no puede permitirse perder en las dos grandes ciudades, y hay más opciones en Barcelona» apuntan esas fuentes. Por tanto, la candidatura a la capital catalana dista mucho de ser un asunto exclusivamente del PSC. Especialmente tras el desastre del PSOE en las autonómicas de Madrid.

El pasado noviembre Collboni ya avanzó su intención de concurrir a las primarias para repetir como candidato del PSC a la alcaldía de Barcelona. «Presentaré mi candidatura y creo que seré candidato único» aseguró, porque según afirmó textualmente hay una mayoría y un consenso muy amplio dentro del partido para que así sea.

Y este sábado recibirá el espaldarazo oficial de Illa en la Convención Política del PSC de Barcelona. Será el disparo de salida de la pre-campaña del PSC, con la aprobación de una ponencia política -La Barcelona atrevida- de la que debe salir el próximo programa electoral.

Desmarque de Colau

Aunque el primer acto de esa precampaña bien podría considerarse la conferencia pronunciada hace una semana en el Círculo de Economía, con el ministro José Manuel Albares como telonero de lujo. Una conferencia ante los sectores empresariales de la ciudad en la que oficializó su desmarque de Colau, presentándose como un político serio y fiable, amigo de los dinamizadores económicos de la ciudad.

Aseguró que «no tira la toalla» con la ampliación del Aeropuerto de El Prat uno de sus más sonados enfrentamientos con Colau. No ha sido el único, y los desmarques se han agudizado en las últimas semanas. Collboni ha presentado su propio Plan de usos del Ensanche, en el que cuestiona los vetos de Colau a la restauración en los nuevos ejes verdes. Cuestiona también la superïlla, la reforma de Vía Layetana o el portazo del Consistorio al Hermitage.

«Menos urbanismo táctico y más humanismo práctico» recomendaba el Joan Ferrán en la presentación de su libro «Flores en el Arcén». El histórico dirigente del PSC de Barcelona lanzaba la advertencia ante el primer secretario del PSC, Salvador Illa, y una buena representación del partido en Barcelona, además del regidor de Seguridad, Albert Batlle (Units) para ejemplificar el descontento del socialismo barcelonés con el gobierno de coalición con Colau.

«El PSC ha sido muy condescendiente con los experimentos de Colau, las bravatas de Janet Sanz y los experimentos de Eloi Badia» escribía Ferrán días antes en un artículo. «Quizás confió en exceso en que la realpolitik iba a propiciar el milagro de convertir la bisoñez y el hiperideologismo de los colauitas en buena cultura de gobierno. No ha sido así y los ciudadanos lo perciben».