España

Sánchez admite que la disparada inflación "es un mal dato que afecta a nuestra economía"

Replica a Gamarra que "quien recauda no es el Gobierno, es el Estado. Aquí solo se han forrado, y por mucho dinero, algunos a base de sobresueldos y de comisiones ilegales"

Pedro Sánchez en el Congreso EFE

En la que ya se prevé una larga comparecencia parlamentaria dada la acumulación de asuntos a tratar, el presidente del Gobierno ha admitido que el porcentaje de inflación, conocido apenas unos minutos antes de que arrancara su comparecencia en el Congreso de los Diputados, «es un mal dato que afecta a nuestra economía, a los colectivos más vulnerables» que en muy buena medida es producto del precio de la energía y los productos no elaborados exacerbado por la crisis de Ucrania».

Esta vez se ha cuidado muy mucho de responsabilizar a Vladimir Putin de ser el único origen del incremento de la inflación, como hizo no hace mucho en el Hemiciclo.

Pedro Sánchez he hecho un recorrido por lo acontecido en los dos últimos años, desde la pandemia, al Filomena, al volcán de La Palma y la invasión de Ucrania, lista de desgracias a la que ha unido la calima del Sáhara provocando los comentarios del Hemiciclo. El presidente se ha plagiado a sí mismo al preguntarse, tal y como hizo el pasado lunes, «¿qué más tiene que suceder para responder unidos, para dejar de lado las rencillas, los sectarismos y sumar fuerzas?».

«Si no es ahora -ha agregado en el mismo sentido- ¿cuándo entonces vamos a trasladar en esta cámara un mensaje de rotunda unidad?». El gobierno «se va a a volcar en lograr esa máxima unidad en las Cortes Generales», posiblemente con la mirada puesta en el PP de Alberto Núñez Feijóo al que no ha aludido. En definitiva, un llamamiento «a la inteligencia y al sentido común» ante el endiablado escenario. «Si solicito algo, es unión, es apoyo, en mitad de una pandemia y de una guerra no es mucho pedir. Se lo pido por el bien de España y de Europa», ha dicho para concluir un discurso de hora y veinte minutos.

Reitera el compromiso de llega al 2 por ciento en el presupuesto de Defensa pero sin concretar para cuándo

Tras estas consideraciones, Sánchez ha arrancado su comparecencia río hablando de Ucrania y de la cumbre de la OTAN de Madrid de junio, que no entusiasma nada a sus socios de Podemos. Defiende que «estamos en un momento trascendental de nuestra historia» y que hay que comprometerse en reforzar el flanco oriental de la Alianza. La de junio, ha subrayado, se trata de una cita fundamental para la futura defensa de Europa.

Pero «la defensa de la paz requiere de los recursos adecuados y ahora es necesario acelerar ese proceso» en alusión a los presupuestos de Defensa cuyo incremento resulta «impostergable». En este sentido, ha recordado que como socios de la OTAN «nuestro deber es alcanzar el 2 por ciento», pero no en 2024, tal y como estaba acordado «sino a lo largo de los próximos años». No habla Sánchez «de un crecimiento súbito sino progresivo». «Anuncio una evidencia», ha puntualizado el presidente, para agregar que «todo ello tiene un coste que acompasaremos con nuestras necesidades nacionales».

De ahí ha pasado a resumir la posición de España ante la dependencia energética europea y la necesidad de desvincular el precio de la electricidad del mercado del gas. El jefe del Gobierno se ha felicitado del acuerdo alcanzado en el Consejo Europeo de los días 24 y 25 admitiendo la singularidad de España y de Portugal por ser «islas energéticas» con muy poca interconexión con el resto del continente. Un Consejo Europeo como «punto de inflexión en la cuestión de la energía».

Con interrupciones constantes por los aplausos de la bancada socialista y sin grandes novedades, ha defendido su plan nacional de respuesta, -que explicó el lunes ante las empresas del Ibex- «destinado a preservar al máximo la senda de recuperación y de creación de empleo y de ayudar a los más vulnerables». Ya destripadas las líneas más importantes del real decreto-ley del gobierno.

Si la guerra se alarga el Gobierno prorrogará su plan de respuesta

Pasando un poco de tema en tema y volviendo a veces sobre sus pasos, en muy buena medida porque la crisis económica, los precios de la energía y la invasión de Ucrania están interrelacionadas, ha defendido la ambición de su plan de respuesta a la crisis, admitiendo que «ningún plan puede considerarse definitivo», sobre todo por estar al albur de la duración de la guerra. si ésta se alarga «el Gobierno no dudará en actuar de nuevo».

El jefe del Ejecutivo ha dejado para el final el cambio de la que ha venido siendo la histórica posición de España sobre el Sáhara, «que va a permitir cerrar una crisis entre los dos países», se ha justificado. Tras insistir en que su único propósito es defender los intereses del país, ha negado el «giro» y lo ha sustituido por «un paso más» que se inauguró cuando España ponderó la propuesta marroquí de convertir la antigua colonia en una autonomía bajo soberanía del país alauí.

«Hemos tomado el camino de la política real», dice Sánchez, para quien la cuestión de Sáhara Occidental «hay que desencallarla». Ha leído al pleno la carta que remitió a Mohamed VI insistiendo en que España siempre apoyará el marco de Naciones Unidas con «una solución apoyada por ambas partes».

Y en ese marco «reconocemos los esfuerzos de Marruecos» cuya propuesta de 2007 es «la base más seria» para la solución del conflicto, se ha reafirmado y que ya se reconoció entonces por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Al hilo de estas palabras ha pedido a la Cámara que «valore la complejidad» de un conflicto para el que «se ha abierto una ventana de oportunidad». Además, España seguirá brindando apoyo humanitario al pueblo saharaui.

Retirada del insulto «autócrata» y arremetida contra el PP

En su turno de réplica se ha quejado de que algún Grupo Parlamentario, en alusión a Vox y a su líder, Santiago Abascal, «me ha llegado a llamar asesino y hoy autócrata como Putin y ruego que se retire el acta del debate». Calificativo que éste no ha retirado sin dejar de acusarlo «de pasar por encima de este Parlamento y pisando la Constitución en el cambio de criterio sobre el Sáhara. Se cree que es la suprema ley. Usted no es España, no es el jefe del Estado».

Por otro lado, el jefe del Ejecutivo, le ha reprochado a Gamarra, no son ironía, que «no sé si apoya o no al gobierno, si hay puerta abierta, si acepta la unidad que he pedido al PP» y, sobre el contenido de sus críticas, replicado cómo «todo lo resuelven bajando impuestos señoría, pero solo lo dicen cuando están en la oposición porque, si no, los suben». Tras recordar la rebaja de tributos que afectan al consumo eléctrico, apela el jefe de Ejecutivo al riesgo «suicida», a su juicio, de «desarmar al estado del bienestar. Están en el sálvense quien pueda y nosotros en el todos a una».

Incluso «llegan a decir que el Gobierno se forra, que se queda 57 euros de cada 100 de los impuestos de la gasolina», datos que ha desmentido para optar por una arremetida en toda regla contra el PP: «Quien recauda no es el gobierno es el estado, aquí solo se han forrado, y por mucho dinero, algunos a base de sobresueldos y de comisiones ilegales».

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