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Argelia amenaza con rescindir el contrato de suministro de gas con España

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, y el presidente de Sonatrach, Toufik Hakkar.

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, y el presidente de Sonatrach, Toufik Hakkar.

Argelia redobla la amenaza a España tras la crisis diplomática abierta por el cambio de posición sobre el contencioso del Sáhara Occidental. El ministerio de Energía del país árabe ha advertido este miércoles de que rescindirá el contrato de suministro de gas con Madrid si el Gobierno español lo destina a un objetivo distinto al pactado, con la vista puesta en la posibilidad de que España pueda exportar el gas argelino a su archienemigo marroquí.

«Cualquier envío de gas natural argelino entregado a España, cuyo destino no sea el previsto en los contratos, será considerado como un incumplimiento de los compromisos contractuales y, en consecuencia, podría dar lugar a la rescisión del contrato que vincula a Sonatrach con sus clientes españoles», ha declarado este miércoles el Ministerio de Energía y Minas argelino en un comunicado.

Ribera ha informado a Argel de la decisión española de autorizar la explotación del Gaseoducto Magreb-Europa

Desde Argel aseguran que el titular de Energía y Minas, Mohamed Arkab, ha sido informado este miércoles «por correo electrónico, por su homóloga española, Teresa Ribera, de la decisión de España de autorizar la explotación, en flujo inverso, del Gaseoducto Magreb-Europa (GME)». Según Madrid, esta operación se llevará a cabo hoy o mañana, precisa el comunicado de prensa argelino.

El Gobierno argelino subraya que cualquier desvío de «las cantidades de gas natural argelino entregadas a España, cuyo destino no sea otro que el previsto en los contratos, será considerado como un incumplimiento de los compromisos contractuales y, en consecuencia, podría dar lugar a la rescisión del contrato que vincula a Sonatrach con sus clientes españoles«.

A última hora de este miércoles, fuentes del ministerio para la Transición Ecológica han tratado de minimizar las advertencias argelinas. «Marruecos ha pedido apoyo para garantizar su seguridad energética sobre la base de las relaciones comerciales y España ha respondido positivamente a su petición, como corresponde hacer con cualquier otro socio o vecino», han deslizado.

«Con total transparencia, Marruecos podrá adquirir GNL en los mercados internacionales, desembarcarlo en alguna planta de regasificación peninsular y utilizar el gasoducto del Magreb para que llegue a su territorio. En ningún caso el gas adquirido por Marruecos tendrá procedencia argelina. La activación de este mecanismo se ha hablado con Argelia durante los últimos meses y hoy ha sido comunicada al ministro argelino», han agregado fuentes del ministerio que dirige Ribera.

El gaseoducto Magreb-Europa, cerrado desde noviembre

Argel exige al Gobierno español que no redirija el gas argelino a Marruecos a través del gasoducto GME, que se mantiene cerrado desde el 1 de noviembre. El oleoducto abastecía a España desde Argelia a través de Marruecos. Su cierre dejó a Marruecos sin el suministro de gas necesario para el funcionamiento de tres centrales eléctricas.

España tiene en Argelia a su principal suministrador de gas. El año pasado el 45 por ciento de las importaciones españolas de gas procedían del país árabe. Un posición estratégica amenazada ahora por el interés creciente de Italia, que busca reducir su dependencia gasística con Moscú, de la que proviene hasta el 43 por ciento de sus compras internacionales, en plena invasión rusa en Ucrania.

Precisamente este miércoles ha trascendido que Marruecos y Nigeria han adjudicado a la australiana WorleyParsons el contrato para efectuar los estudios técnicos preliminares de concepción e ingeniería del megaproyecto del gasoducto que unirá ambas naciones por vía marítima cruzando once países del África Occidental, con una extensión hasta Europa. Se trata de un tubo de casi 7.000 kilómetros de longitud que atravesará trece países, y que movilizará un presupuesto de entre 25.000 y 50.000 millones de dólares (23.000 y 47.000 millones de euros). El gasoducto «ayudará a empujar industrias y economías locales mediante una energía segura y sostenible. (…) También ofrecerá una nueva vía para los países a lo largo de la ruta para exportar su gas a los países vecinos y a Europa», detalla la nota.

El cierre del grifo gasístico se ha convertido en la principal amenaza argelina desde que a mediados de marzo la Casa Real marroquí filtrara la carta en la que el presidente del Gobierno Pedro Sánchez apoyaba la propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental, rompiendo 47 años de política de Estado y exhibiendo la soledad parlamentaria del PSOE.

Escalada dialéctica

Un giro copernicano que ha aprovechado Italia. A mediados de abril el primer ministro Mario Draghi firmó en Argel un acuerdo para incrementar el suministro de gas natural argelino. Unas semanas antes, la petrolera estatal argelina Sonatrach se comprometió a mantener los precios del gas con sus socios europeos, salvo con España. La compañía no descartó revisar los precios con su cliente español, la multinacional Naturgy, ante el cambio político de Madrid.

La prensa argelina subraya el continuo deterioro de las relaciones diplomáticas entre Argelia y España. El pasado sábado el presidente Abdelmadjid Tebboune tildó de «ética e históricamente inadmisible» el cambio de posición de España sobre el Sáhara Occidental. Poco después, José Manuel Albares trató de rebajar las declaraciones, calificándolas de «polémica estéril». Amar Belani, enviado especial encargado del Sáhara Occidental y los países del Magreb en el Ministerio de Asuntos Exteriores argelino, le contestó deslizando que sus palabras son «lamentables» y «totalmente inaceptables«.

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