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El hombre que entregó a Villarejo: "Echaba una mano a las Fuerzas de Seguridad"

David Rodríguez Vidal declara que un comandante de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil le convenció para presentar la denuncia inicial contra el comisario "con un discurso sobre el bien y el mal"

El ex colaborador del CNI y denunciante del 'caso Villarejo' declara como testigo en la Audiencia Nacional

El hombre que presentó la primera denuncia anónima en la Fiscalía Anticorrupción contra el comisario José Manuel Villarejo por la que se acordó su detención y entrada en prisión en noviembre de 2017 declaró como testigo este jueves en el primer juicio del caso Tándem que se celebra en la Audiencia Nacional. En su declaración, David Rodríguez Vidal negó que su iniciativa tuviera algo que ver con un encargo del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

El ex colaborador de los servicios secretos del Estado hasta 2013 contó cómo se gestó la entrega de la denuncia bajo el seudónimo Asunción Mba que en un principio, según la declaración del testigo, estaba previsto presentara el empresario Francisco Menéndez -representante de la petrolera nacional de Guinea Ecuatorial (Gepetrol) en España- con los detalles de un negocio ilegal que compartió con Villarejo. El empresario se prestó a entregar a la Fiscalía Anticorrupción información sobre dicho negocio en el que estaba involucrado puesto que Vidal le ofreció ayudarle para evitar que entrara en prisión por delitos fiscales, según declaró en la Fiscalía Anticorrupción en septiembre de 2021, como desveló El Independiente y ha confirmado Vidal en sede judicial.

Un comandante de la UCO habló con la Fiscalía

Lo que no se conocía hasta ahora es que un comandante de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil medió entre Anticorrupción y Vidal -que en aquél momento tenía una compañía para formar en labores de contrainteligencia- para que se presentara la denuncia que hizo caer a Villarejo.

El declarante habló de una conversación «un comandante de la UCO» y el abogado de Villarejo, Antonio García Cabrera, preguntó si pudo ser Antonio Balas Dávila, afirmando que éste había acudido a cursos ofrecidos por Vidal. El testigo contestó que no conoce de nada a esta persona y, tras la insistencia del letrado de la defensa, dijo que pudo participar en alguna jornada enviado por la Policía (eventos gratuitos donde se le pide a la Policía o Guardia Civil que envíen a alguien para dar una charla, afirmó) pero que no retenía en la memoria a todos los participantes. Posteriormente, el testigo aclaró a El Independiente que «tras haber examinado la lista de ponentes de todas las jornadas, el citado Antonio Balas Dávila no ha participado en ninguna y, por lo tanto, no es el ‘comandante’ al que me refiero en la declaración».

Según explicó el ex colaborador del CNI y de la Policía, «puesto que en diciembre de 2016 todavía mantengo una pequeña, minimalista, relación con la Policía, es decir, que todavía cobro», se dirigió a miembros del Cuerpo para contarles lo que sabía del supuesto negocio ilegal de Villarejo, su socio y el empresario Menéndez alrededor del cobro del encargo de un dossier de espionaje de uno de los hijos del presidente de Guinea Ecuatorial para conocer trapos sucios de su hermano y situarse mejor en la sucesión del padre, el presidente del país Teodoro Obiang.

Como en la Policía no le hicieron caso, trasladó al comandante de la UCO la información que le había dado Menéndez y el guardia civil le dijo, según la versión de Vidal, que podía investigarlo. Posteriormente, el ‘comandante’ al que se refiere Vidal sin especificar quién es le telefoneó y le comentó que había ido a ver a los fiscales Manuel Moix e Ignacio Stampa y que «necesitaban una denuncia».

Menéndez «nos dejó colgados de la brocha»

«Este comandante me soltó un discurso sobre el bien y el mal y me convenció. Se me ocurrió que si Menéndez, que tenía mucha información, colaboraba con las autoridades, cambiaría su escenario porque con el que había, iba a la cárcel». A partir de ahí, según contó Vidal, expuso la situación al abogado de Menéndez que en un primer momento vio interesante el ofrecimiento de mejorar la situación de su cliente a cambio de que éste denunciara, se autoinculpara y entregara información a la Fiscalía. Se lo comenté a su abogado y le pareció una buena idea.

«El comandante concertó una cita con la Fiscalía Anticorrupción. Quedamos en la cafetería de Luchana a las nueve y media de la mañana y en principio yo no iba a participar en nada, solo darle un poco de apoyo [a Menéndez] porque no quería meterme en ese asunto. Pero llegado el día, se echó atrás. Apareció con un abogado que le decía que le iban a asesinar, que le iban a atropellar, y nos dejó allí colgados de la brocha», expuso Vidal.

Puesto que él ya estaba allí y conocía la información en manos de Menéndez, habló con los fiscales Moix y Stampa y quedó con ellos en que Menéndez o sus abogados hablarían con ellos. Pero «pasaron una semana o dos. No podía estar toda la vida con este tema, tenía que solucionarse y dije: ‘Voy a pasar de todos y voy a mandar un anónimo’, porque entiendo que se pueden hacer denuncias anónimas. Confeccioné el anónimo, preparé la documentación que consideré que era la suficiente y lo envié», explicó el testigo.

Las posibilidades de que Menéndez haya colaborado con el CNI en Guinea a cambio de un pacto fiscal son menos de que la tierra sea plana

Reconoció a preguntas del abogado de Villarejo, Antonio García Cabrera, que conoció a Menéndez a través del asesor fiscal de éste, Luis Manuel Rubí Blanc, que a la vez era socio del propio Vidal, pero negó que el empresario fuera su cliente porque «nunca me pagó».

Preguntado por la defensa de Villarejo sobre si Menéndez pudo ser colaborador del CNI en Guinea a cambio de un pacto fiscal, Vidal contestó tajante: «Yo eso lo veo absurdo porque he hecho trabajo de reclutar fuentes y las posibilidades de que el señor Menéndez haya colaborado con el CNI son menos de que la tierra sea plana».

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