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El viraje de Robles en seis días: de señalar a Moncloa a aceptar la destitución de la jefa del CNI

La ministra de Defensa pasa en menos de una semana de señalar la responsabilidad de Moncloa por el escándalo del espionaje al móvil de Pedro Sánchez a mostrarse "absolutamente encantada" con la llegada de una nueva jefa a los servicios secretos

La ministra de Defensa, Margarita Robles, tras la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros de este martes.

La ministra Margarita Robles, tras la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de este martes. EP

La ministra Margarita Robles ha pasado en tan solo seis días de defender públicamente a Paz Esteban como jefa del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) por las imputaciones falsas que estaba teniendo que «aguantar estoicamente» a cuenta del espionaje al independentismo catalán a mostrarse «absolutamente encantada» por la llegada de una nueva responsable a la dirección de los servicios secretos para darle el «impulso» que se necesita en este momento para afrontar las nuevas amenazas y reducir las vulnerabilidades.

Nadie que hubiera seguido la comparecencia de la titular de Defensa el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados hubiera podido imaginar que, menos de una semana después, Robles iba a justificar la necesidad de acometer el relevo en la jefatura del CNI. En dicha intervención parlamentaria, la ministra no sólo hizo una defensa encendida del trabajo realizado por el servicio de Inteligencia ante las críticas de los separatistas -tras revelar Citizen Lab (Universidad de Toronto) que al menos 63 dirigentes fueron espiados con el programa israelí Pegasus– sino que dirigió hacia La Moncloa la responsabilidad por la falla de seguridad que permitió que un agente externo infectara hace un año su teléfono móvil y el de Pedro Sánchez.

La lectura entre líneas de los hechos permite intuir que Robles ha terminado aceptando la destitución de Esteban -a la que ella misma nombró en febrero de 2020 para poner fin a la interinidad de siete meses tras expirar el mandato de Félix Sanz Roldán y a la que ha agradecido su entrega y vocación de servicio público- a cambio de poder designar a su candidata: Esperanza Casteleiro, ex directora de gabinete de la ministra y actual secretaria de Estado de Defensa.

Del pulso que ha venido librando en la última semana con Félix Bolaños (Presidencia) sale claramente debilitada Margarita Robles, que, a menos de dos meses para que se celebre la cumbre de la OTAN en Madrid, no se ha planteado a dimitir -al menos no lo ha insinuado públicamente- ni ha terminado de aclarar si sacrifican a Paz Esteban por el espionaje sufrido por Sánchez -al que le robaron al inicio de la crisis diplomática con Marruecos casi tres gigas en datos que guardaba en su terminal- o a los independentistas.

Miércoles 6: respaldo a Paz Esteban

«Está teniendo que aguantar estoicamente» imputaciones que «no se corresponden con la realidad». El pasado miércoles, la ministra respaldó de forma expresa a la destituida directora del CNI a cuenta de las críticas del independentismo «sin base probatoria». Fue la víspera de que Paz Esteban compareciera ante la comisión de control de los gastos reservados del Congreso y exhibiera la documentación que acredita que los servicios secretos utilizaron el sistema Pegasus 18 veces para espiar a los separatistas con autorización judicial. «No va a poder nadie con la fortaleza de las personas de ley que cumplen con la legalidad y que están en todo momento arrimando el hombro en un acto de generosidad y no en la descalificación permanente a las instituciones», proclamó Robles.

Cuando hizo esas manifestaciones, hacía cuatro días que la Abogacía del Estado había denunciado en la Audiencia Nacional el acceso ilegal a los terminales de Sánchez y de la propia Robles que el Centro Criptológico Nacional (CCN) -dependiente del CNI- había certificado días antes para que investigara la comisión de un delito de descubrimiento y revelación de secretos. Esas intrusiones habían tenido lugar en mayo y junio de 2021 pero no se habían constatado hasta ahora. No sólo no sugirió el menor reproche por no haber sido capaz el servicio de Inteligencia de evitar esta acción ilegal sino que dirigió la responsabilidad hacia Moncloa. «¿De quién depende la seguridad de los móviles del presidente? Todo está en las normas, todo está en la ley. Es lo que pasa en democracia. Dediquen un minuto de tiempo a leerlo», instó a los parlamentarios.

Martes 10: el cambio «necesario»

«Me siento absolutamente encantada de que la Secretaria de Estado de Defensa, que es una mujer del CNI, sea la directora. Es el momento de dar un impulso en unos momentos muy complicados como los que estamos viviendo». Así respondió este martes Margarita Robles cuando, en la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del Consejo de Ministros, una periodista le planteó que no le quedaba claro por qué se producía el relevo si ella misma había dicho que Esteban estaba soportando imputaciones falsas, que la alta funcionaria había cumplido la ley y que aquélla había servido al país de manera ejemplar. ¿No se puede mejorar el CNI con Paz Esteban al frente?, preguntó con intención la informadora.

La ministra de Defensa esgrimió un argumento que no había utilizado hasta ahora: resulta «absolutamente necesario dar un impulso» al organismo, de lo que se deduce que éste debía ser pilotado por otra persona. «Naturalmente que nos tenemos que reforzar [ante las amenazas existentes] y para reforzarse hay que escoger a personas preparadas y cualificadas, sin que ello suponga un desvalor a los anteriores. Aporta un plus de conocimiento», razonó en alusión a Casteleiro. Ésta ejerció en el CNI como jefa del área de gestión de recursos humanos y posteriormente como secretaria general, por lo que conoce el funcionamiento de la casa. Si es la directora ideal para afrontar los nuevos retos, la duda que surge es por qué no la propuso en febrero de 2020.

«Hoy damos un paso importante para reforzar todavía más a España y defender todavía más a España de los ataques que sin duda va a seguir habiendo», añadió Robles. Ésta considera que, al margen de las inversiones que va a acometer el Gobierno, la llegada de Esperanza Casteleiro al cargo va a permitir que el CNI se beneficie del conocimiento que la flamante directora ha adquirido en materia de innovación, tecnología y nuevos medios en el desempeño de sus responsabilidades en el Ministerio de Defensa.

Cuando tomó posesión de su puesto en febrero de 2020, Paz Esteban abogó por dar un «salto cualitativo» para mejorar la eficacia del centro. Ello pasaba, según defendió en su discurso, por disponer de «mayores y mejores capacidades» y reforzar la «innovación tecnológica». El reto, inacabado, queda ahora en manos de su sucesora. El Plan de Recuperación y Resiliencia, según Robles, reserva «un capítulo económico importante» para el CNI a fin de «evitar que pueda haber fallos» y se aprovechen de ellos los «enemigos de la democracia».

Una «sustitución», no una destitución

En su comparecencia informativa, Robles llegó a corregir a un periodista por utilizar en el enunciado de una pregunta el verbo «destituir» en referencia a la salida de Paz Esteban de la jefatura del CNI. «No le acepto [el término] destitución sino sustitución, que es razonable dentro del propio centro. Todos aprendemos cada día de las circunstancias que pasan, de los ataques que tenemos en todos los ámbitos», respondió cortésmente. Fue instantes después de asegurar que todos los organismos dependientes de la Administración General del Estado «cumplen plenamente con la legalidad».

La cumbre de la OTAN, en 50 días

La crisis en la cúpula del Centro Nacional de Inteligencia se produce a 50 días de que Madrid acoja la próxima cumbre de la OTAN (29 y 30 de junio) coincidiendo con el 40 aniversario de la adhesión de España a la Alianza Atlántica. Robles ha negado que la polémica que envuelve al CNI vaya a pasarle factura en sus relaciones con las más de 200 agencias internacionales de Inteligencia con las que tiene relaciones. «España es socio de referencia esencial», ha sostenido.

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