España

ERC da plantón a Bolaños y no acude a su comparecencia en el Congreso

Félix Bolaños charla sonriente con Patxi López antes de intervenir en la comisión Constitucional del Congreso Europa Press

ERC ha dado plantón al ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, que este miércoles comparecía ante la comisión Constitucional del Congreso para dar cuenta, entre otras cosas, del contenido de su reunión en Barcelona con la consejera de Presidencia de la Generalitat, Laura Vilagrá, a raíz del escándalo de las escuchas telefónicas que reveló Citizenlab. Asimismo, en el orden del día de la comparecencia consta el cambio de mayorías en la elección parlamentaria de los miembros de la comisión de secretos oficiales, lo que ha permitido la inclusión de ERC, EH-Bildu y la CUP.

Pero a la portavoz republicana que debía acudir a la cita, Carolina Telechea, «le ha surgido un imprevisto» que la impedido su presencia, explican sintéticamente fuentes del Grupo de ERC, todo ello en plena resaca del cese de la que fuera directora del CNI Paz Esteban para dar satisfacción, precisamente, a los socios parlamentarios con los que sostener la legislatura. Hubiera resultado interesante evaluar la posición de los republicanos, que aunque mantienen la tensión, comienzan a aflojar su órdago al Gobierno conscientes de los mutuos intereses que comparten.

La verdad es que Bolaños ha acudido a la comisión Constitucional del Congreso con la intención de hablar en exclusiva del Plan Anual Normativo para este año, pero el interés de sus señorías ha ido por otros derroteros, lo que les ha costado un rapapolvo del ministro por no interesarse de las «cosas de comer».

La intención del Gobierno «es tratar de clarificar la verdad» en torno al caso Pegasus

Con el cuerpo aún caliente de la cesada Paz Esteban, Bolaños, como uno de los responsables, que no único, de la estrategia diseñada por Moncloa, ha afrontado un torrente de interrogantes sobre las zonas oscuras del caso Pegasus y las escasas explicaciones ofrecidas por el Gobierno. Pero la oposición ha pinchado en hueso porque Bolaños no ha contribuido a despejar esas dudas, entre ellas, la causa final del «relevo» al frente de los servicios de inteligencia españoles.

El todopoderoso ministro ha emulado a Robles –a pesar su fuerte enfrentamiento de estos días– al salir en defensa del CNI, que «se dedica a salvar vidas y a protegernos a todos». Y tras esta premisa ha defendido que la intención del Gobierno «es tratar de clarificar la verdad» en torno al caso Pegasus, por ello «en cuanto conocimos un delito, como es la intrusión en los móviles, lo pusimos en manos de la justicia, en conocimiento de la Audiencia Nacional» al tiempo que ha invitado a lo portavoces no hacer «suposiciones y conjeturas erróneas».

«Hemos tomado medidas que ponen muy de manifiesto que queremos esclarecer los hechos» y puesto de ejemplo la comparecencia ante la comisión de secretos oficiales de la hoy cesada Paz Esteban. Además «vamos a respaldar las actuaciones de oficio del Defensor del Pueblo y colaborar con la Justicia», sin descartar la desclasificación de documentos siempre que no comprometan la seguridad nacional.

Vuelve a rechazar la constitución de una comisión de investigación

En definitiva, «no han sido palabras, han sido hechos» ha reivindicado Bolaños para defender que «algunas cosas se están conociendo donde debe conocerse», esto es, en la comisión de secretos oficiales y no en una de investigación, tal y como han pedido Unidas Podemos EH-Bildu y la CUP, entre otras formaciones. Arguye el ministro que en la misma «quien sabe de los temas no puede hablar y solo hablar quien no sabe. No era el órgano parlamentario adecuado».

Bolaños, quien no ha aludido en ningún momento a su enfrentamiento con la ministra de Defensa, se ha declarado preocupado con la «vulneración de los derechos de cualquier español» y dice entender «la inquietud de las personas» a las que apuntaba el The New Yorker como víctimas de un espionaje masivo de origen ignoto. Pero a continuación hecho una proclama a favor de las instituciones de nuestro país, que «funcionan con arreglo a la ley y con todas las garantía». No le ha podido escuchar, sin embargo, la portavoz del Grupo al que iba dirigida esta proclama.

Y lejos de cualquier tipo de autocrítica con la operación política de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, para abrir la puerta de la comisión de secretos oficiales a los independentistas, ha sacado pecho por una maniobra muy cuestionable por lo que significa de injerencia de Moncloa en la que es la tercera institución del Estado.

Las intervenciones de los distintos portavoces no han arrojado grandes novedades. Pero Bolaños ha dado algún mandoble como cuando ha aconsejado a la portavoz popular Edurne Uriarte no hacer caso de los sondeos que hacen ganador al PP. Ha recordado el ministro que también hubo encuestas que «decían que Casado iba a ser presidente del Gobierno y le lanzaron por la ventana. Ya les dije que el único cambio de ciclo se iba a producir en el liderazgo del PP, ha ironizado. Y cuando termine la legislatura, «que se les va a hacer larguísimo cada uno iremos con nuestra hoja de servicios y decidirán», le ha retado.

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