La Federación Española de Fútbol (RFEF) propondrá el próximo lunes a sus asambleístas consolidar como retribución de Luis Rubiales los 635.000 euros brutos percibidos en 2021, de modo que el presidente pasaría a cobrar íntegramente su sueldo de acuerdo con una cantidad fija en lugar de que una parte sea variable y dependa de los ingresos totales que se obtengan con su gestión.

Junto con la liquidación de las cuentas correspondientes al pasado ejercicio, la retribución del presidente de la RFEF será la otra cuestión que se abordará en el capítulo de «asuntos económicos», uno de los ocho que integran el orden del día de la próxima reunión de su órgano superior de gobierno y representación. Tras la constitución de la asamblea y la designación de los tres miembros para verificar el acta tomará la palabra Luis Rubiales, al que el Consejo Superior de Deportes (CSD) urge desde finales de la pasada semana a dar explicaciones por los hechos que viene revelando El Confidencial.

El requerimiento del máximo órgano del Gobierno en materia deportiva se produjo el mismo día que la Fiscalía Anticorrupción abrió diligencias para investigar el acuerdo con los saudíes para la disputa de la Supercopa de España en dicho país. Este lunes, el sindicato Manos Limpias ha presentado una denuncia ante el decanato de los juzgados de Madrid al entender que la operación y otras decisiones en la etapa de Rubiales al frente de la RFEF son constitutivas de delitos, entre ellos los de corrupción entre particulares y administración desleal.

La Federación Española de Fútbol modificará el esquema retributivo de su presidente, que hasta ahora percibía un tramo fijo (en torno a 160.000 euros brutos anuales) y el 0,15 % de los ingresos totales (excluidas las subvenciones públicas y las operaciones de patrocinio y marketing). En total, Luis Rubiales ganó el pasado año 634.518,19 euros brutos (339.237,12 euros netos), equivalente al 0,17 % del total de ingresos contabilizados por la RFEF en dicho ejercicio: 369,84 millones.

Fragmento de un acta de la asamblea en la que se detalla el porcentaje en variable que cobra el presidente.

Según ha podido conocer El Independiente, la propuesta que se someterá a aprobación en la asamblea general a celebrar el próximo 30 de mayo consiste en consolidar íntegramente dicho importe como cantidad fija, con el incremento del Índice de Precios al Consumo (IPC) correspondiente y al margen de los 250.000 euros brutos anuales que ingresa en su calidad de vicepresidente de la UEFA. La RFEF pagaría también a Rubiales la ayuda para vivienda, en este caso desvinculada de la evolución del coste de la vida.

El alquiler del piso donde residía el máximo dirigente federativo forma parte tanto de la denuncia presentada ante Anticorrupción como ante los juzgados de Madrid, al entender que Rubiales no tenía a derecho a percibir dicha ayuda al no estar empadronado fuera de la Comunidad de Madrid. Esa acusación la sustentan en el acuerdo adoptado por la asamblea de la RFEF el 24 de julio de 2018, dos meses de que aquél llegara al cargo. «La retribución salarial será pagada de manera íntegra de los ingresos propios de la RFEF y, según acuerdo de la Asamblea General del año 1989, se pone a disposición del presidente de la RFEF una vivienda cuando tuviera su domicilio habitual fuera de la comunidad de Madrid«, detalla el acta.

El cambio del modelo retributivo se produce mientras la Justicia investiga el acuerdo con los saudíes para disputar la Supercopa

El cambio que se llevará a cabo ahora en los honorarios del presidente se produce semanas después de que El Confidencial desvelara los términos económicos del acuerdo que Luis Rubiales alcanzó con la Federación de Fútbol de Arabia Saudí a fin de que la Supercopa de España se dispute durante varias ediciones en dicho país a cambio de «400 millones de euros para el fútbol español» (el 50 % para los clubes participantes y el 50 % para el fútbol modesto), nutriendo el tramo variable de su remuneración. El trabajo periodístico ha permitido conocer que la cantidad que se abona a los equipos que disputan dicha competición no es plana -el Real Madrid y el FC Barcelona perciben más que otras entidades, caso del Real Betis o el Valencia CF- y que una empresa del jugador en activo Gerard Piqué (Kosmos Global Holding SL) cobrará una comisión de 24 millones por su labora de intermediación.

En la rueda de prensa ofrecida el pasado 20 de abril, Luis Rubiales dijo que la decisión de que su retribución no fuera íntegramente fija obedecía a una «razón de honestidad» a fin de «no encadenar a la RFEF a un gran salario», de modo que, «si la gestión era peor, el salario también lo era». El mandamás del fútbol confrontó ese modelo con el que sigue LaLiga, cuyo presidente «tiene un gran salario fijo y un pequeño variable en función de ese fijo»: Javier Tebas ganó durante la temporada 2020/21 la cantidad total de 3.485.000 euros, de los que 2.187.000 euros (el 62,75 %) eran honorarios fijos.

En dicha comparecencia informativa, Rubiales insistió en que optaron por la fórmula «menos lesiva» para la Federación y ya anticipó que pediría al departamento financiero que buscaran otro esquema retributivo para evitar la suspicacias en cuanto a sus ingresos. «Si el fútbol español cree que tenemos que ir a otra estructura [salarial], el que sea fijo, yo no tengo ningún problema. Seguramente el que más va a descansar por esto voy a ser yo», sostuvo.

6,98 millones en sueldos para alta dirección

Los 634.518 euros brutos cobrados por Rubiales representan el 9,07 % de lo que la RFEF pagó el pasado año a su personal de alta dirección: 6.989.903 euros. Las otras tres personas que tienen tal consideración son el seleccionador nacional, Luis Enrique Martínez; el director deportivo, José Francisco Molina, y el secretario general, Andreu Camps. De los dos primeros no han trascendido sus honorarios, sí del tercero: 240.000 euros al año.

Junto con la retribución del presidente, la asamblea general del próximo lunes someterá también a aprobación las cuentas de 2021 (reformuladas el pasado viernes), la liquidación del presupuesto y la aplicación de los resultados. Tras perder 4.173.213 euros en 2020, la Federación ha vuelto a la senda del superávit: cerró el pasado ejercicio con un resultado positivo de 32.814.271 euros, de los que 30 millones se destinarán a reservas y 2.814.271 euros irán al fondo social.

Rubiales percibirá la ayuda para vivienda y los 250.000 euros como vicepresidente de la UEFA

Ante el escenario de «incertidumbre» en el que se encuentra la economía por la invasión rusa de Ucrania y las «derivadas futuras impredecibles», la Federación Española de Fútbol ha decidido crear un fondo de contingencia para hacer frente a las eventualidades que puedan presentarse. «De este modo, se refuerzan los fondos propios y, por tanto, la capacidad financiera de la RFEF y se asegura la consecución de sus objetivos en cualesquiera circunstancias futuras, incluso en las que fueran potencialmente adversas», detalla la memoria.

La celebración de competiciones internacionales y la progresiva recuperación de la actividad en los estadios permitió en 2021 a la RFEF cerrar un año récord. Nunca hasta ahora había contabilizado ingresos por 369,8 millones, un 60,33 % más que el ejercicio anterior (230,65 millones). Los gastos ascendieron a 337,02 millones, 20,35 millones menos de lo presupuestado inicialmente. El capítulo de personal, en concreto, pasó de 27,5 a 31,77 millones.

Entre los ingresos de explotación se incluye la subvención de 13.973.490 euros que le concedió el Consejo Superior de Deportes (CSD) a cuenta del 4,55 % de la recaudación por el impuesto sobre las actividades del juego (la quiniela). La ayuda otorgada por el organismo dependiente del Ministerio de Cultura y Deporte suma 40,97 millones en los tres últimos ejercicios. 

A cierre de 2021, la tesorería de la RFEF ascendía a 143.398.497 euros (un 111 % más que a finales de 2020), de los que el 99,94 % correspondía a cuentas corrientes bancarias y los 75.009 euros restantes a efectivo en caja. La recuperación de los ingresos permitió a la Federación cancelar las dos pólizas de crédito avaladas por el ICO que había solicitado en 2020 -una de 15 millones con un periodo de vencimiento de tres años y otra de 10 millones a devolver en un año- sin llegar a disponer de ese dinero.