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Agresiones sexuales y menores de edad: ¿Qué está fallando?

Adolescentes a la salida del instituto

Adolescentes a la salida del instituto EUROPAPRESS

La Policía Nacional y la subdelegación del Gobierno en Castellón informaron este lunes de que tres menores de edad fueron detenidos como presuntos autores de la violación grupal a una joven de 18 años durante las fiestas patronales de Villarreal. En los hechos habría estado implicado también un niño con menos de 14 años.

Una semana antes, otros cinco menores de entre 15 y 17 años fueron detenidos por la presunta violación grupal a una niña de 13 años y la agresión sexual a otra de 12 en una casa abandonada de Burjassot, también en la Comunidad Valenciana. En este caso, la Fiscalía de Menores solicitó, después de escuchar al equipo interdisciplinar que estudió la situación, el internamiento en régimen cerrado para todos, aunque finalmente el Juzgado acordó medidas de distanciamiento e incomunicación respecto de las víctimas.

Los dos casos tan próximos en el tiempo hacen saltar las alarmas sobre un grave problema de violencia sexual entre los jóvenes. Unas alarmas que llevan tiempo preocupando a la Justicia.

La Fiscalía hace hincapié en que los comportamientos excesivamente sexualizados a edades impúberes son consecuencia del visionado de pornografía en internet y la falta de formación en materia sexual

La Fiscalía, en su última memoria anual, destacó el «importante incremento del número de delitos contra la libertad sexual» cometidos por menores, apuntando a la reforma del Código Penal de 2015 «como una de las causas fundamentales del aumento de los abusos sexuales, pues la reforma legislativa elevó de trece a dieciséis años la edad para prestar consentimiento en las relaciones sexuales».

Según los datos de la Fiscalía de Menores en la memoria anual de 2021, en 2020 las agresiones sexuales cometidas por menores de 18 años fueron 544; 564 en 2019; 648 en 2018; 451 en 2017 y 476 de 2016. El Ministerio Público hace «hincapié en el desarrollo de comportamientos excesivamente sexualizados a edades impúberes como consecuencia del visionado de pornografía en internet y la falta de formación en materia sexual».

«Hemos visto que las parejas adolescentes empiezan a tener relaciones afectivas y sexuales cada vez más jóvenes. Estamos viendo en los juzgados a niñas que tienen esas relaciones con 13, 14 o 15 años y no tienen ni la suficiente madurez ni el suficiente conocimiento como para identificar cuáles son los primeros signos del maltrato, como el control a través de las redes sociales, las formas de vestir o el aislamiento de la familia y los amigos. Desde que tenemos estadísticas [2013], 47 menores de edad fueron asesinadas por sus parejas y exparejas y es algo que nos alerta enormemente. La violencia más grave también está asolando a las menores de edad», alertó la presidenta presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, Ángeles Carmona, en una entrevista concedida a este diario recientemente.

La responsable del observatorio sobre la violencia de género consideró que las conductas machistas en la adolescencia «deberían alertar a toda la sociedad» y puso el énfasis en la formación y la educación para combatirlo.

Patrones familiares violentos y consumo de drogas

Precisamente juristas expertos en Derecho Civil y de Familia consultados por este diario destacan la falta de formación sexual de los niños -no sólo en sus centros educativos, sino también en su ámbito familiar- como una de las razones que provocan conductas violentas y la comisión de delitos sexuales por parte de los menores. Coinciden en que los patrones observados en su círculo más cercano son muy importantes, puesto que si existe violencia o conductas de desprecio hacia la mujer, éstas son repetidas, así como consideran que la «desestructuración de las familias y la pérdida de la referencia de una conducta correcta» también influye en el comportamiento de los adolescentes y jóvenes.

Nuria Cordero Gómez, psicóloga y perito judicial experta en Violencia de Género e Intrafamilar, también se refiere a los efectos de la pandemia y el consumo de drogas en los comportamientos sexuales de alto riesgo: «De una parte es preciso considerar que salimos de una situación (pandemia) que ha generado un gran impacto en la salud mental de la población, ha influido en la forma de pensar, de sentir y de actuar; la tensión interna generada ante eventos altamente impactantes exacerba la emisión de conductas desadaptativas, como pueden ser comportamientos compulsivos y abuso de sustancias y en última instancia, y aunque la violencia nunca está justificada, el aumento de conductas violentas. De otra parte, el aumento del consumo de sustancias en menores favorece la conducta impulsiva, inhibe el comportamiento racional y promueve la actividad sexual de alto riesgo, el sexo no seguro y el embarazo no planeado. También, en los contextos grupales, los menores actuarían como una mente de grupo que transforma su forma de pensar y de actuar y en determinados casos se actúa bajo presión grupal», considera.

Precisamente la Fiscalía en su memoria anual se refiere a supuestos que trasladan sus delegadas de Pontevedra y Granada en los que alertan del «incremento de denuncias de casos de abusos en los que existe un elevado consumo de alcohol y otras sustancias por parte tanto del infractor como de la víctima, con frecuencia de edades muy bajas, recalcando en ambos casos las dificultades probatorias».

El Ministerio Fiscal destaca que cada vez son más quienes se deciden a denunciar que han sido víctimas de agresiones y abusos sexuales cuando son adultos «por hechos ocurridos cuando eran menores de edad y cometidos, a su vez, por menores de dieciocho años, también ya adultos. A menudo son hechos muy lejanos en el tiempo, con fechas de comisión difíciles de determinar y, por tanto, también de prueba problemática».

«Es un trabajo que implica a toda la sociedad»

La utilización de las redes sociales, las conversaciones que se producen en éstas y los encuentros con desconocidos que facilitan a los adolescentes también son uno de los aspectos que más preocupan a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La persecución de los abusos, de las amenazas en línea y de la pornografía infantil son ámbitos en los que cada vez hay más agentes expertos en Criminalidad Informática de la Policía Nacional implicados, según trasladan fuentes de este Cuerpo.

Precisamente la psicóloga forense Cordero hace referencia también al «acceso y la exposición a información y contenidos sexuales que no se corresponden a su nivel evolutivo o etapa de desarrollo. La presencia de menores de forma legal en las redes en las que se exhiben comportamientos y conductas sexuales que aunque no se correspondan con sexo explícito ni existan restricciones de acceso a contenidos por edad, son ellos quienes exhiben este tipo de comportamientos de forma precoz, lo que conlleva a una falta de límites en la conducta sexual conforme a su edad de desarrollo», reflexiona.

La experta recuerda que «los menores reproducen los patrones de comportamiento que ven en publicidad y medios, quieren alcanzar ideales que no se corresponden con la realidad que viven y ese choque entre el ideal y la realidad provoca numerosos desajustes que en muchos casos derivan en patologías y modos de comportamiento desajustados para alcanzar y mantener estos ideales». Considera que evitar que los menores cometan delitos sexuales o sean víctimas de ellos «es un trabajo que implica a toda la sociedad». Para ello, insta a «favorecer modos de comportamiento basados en la cooperación y no en la competición, fomentar el autoconocimiento, la gestión emocional y de sentimientos, aprender a manejar la tensión y el estrés y gestionar conflictos así como el aprendizaje de modos de afrontamiento efectivos».

La violencia sexual hacia la infancia y la adolescencia ha aumentado en España un 71,1% en diez años, según los datos manejados por Save The Children, que destaca que se ha pasado de 3.322 denuncias en 2010 a 5.685 en 2020. La organización también se refiere a la educación afectivo sexual desde edades tempranas como una necesidad.

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