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Entre Aragonès y Borràs, el nuevo mapa del independentismo catalán

Laura Borràs y Pere Aragonès hablan a las puertas del Parlament, frente a Jordi Puigneró

El independentismo catalán ha sufrido en el último año una intensa renovación generacional. Tras la sentencia y la concesión de los indultos ha llegado la hora de los relevos, que han dejado un panorama renovado en el último año. De hecho, Oriol Junqueras, presidente de ERC reelegido en 2019, es el único de los líderes del 1-O que sigue formalmente al frente de su partido.

Aunque está por ver el papel de Carles Puigdemont tras su renuncia a la presidencia de JxCat. Su entorno asegura que esa renuncia no es una retirada, sino su apuesta por seguir liderando el independentismo desde una posición más transversal. la que el cree que le da el Consejo por la República (CxR).

Pero su adiós llega junto a Jordi Sánchez y apenas unos meses después que los de Elisenda Paluzie y Jordi Cuixart al frente de la ANC y Òmnium respectivamente. Entre sus sustitutos están los nuevos líderes del independentismo catalán, que ha redefinido su cartel de primeras espadas.

Pere Aragonès, un president en construcción

Un año después de su llegada al Palau, el presidente de la Generalitat batalla por zafarse de la imagen de burócrata gris y los prejuicios por su juventud para construir su imagen de president. Una batalla en la que no ayuda la larga sombra de Oriol Junqueras, aunque lo cierto es que el líder republicano ha medido sus apariciones públicas.

Con la consellera Laura Vilagrà y Sergi Sabrià -jefe de gabinete- en las cocinas del Govern, y Josep Maria Jové al frente del grupo parlamentario, Aragonès se multiplica en actos públicos para construir su imagen de president. Una necesidad corroborada por el último sondeo del CEO, según el cual más de la mitad de los catalanes no saben el nombre del presidente de la Generalitat.

Laura Borràs toca techo

La presidencia de JxCat y del Parlament proyectan a Borràs como una de las figuras con más poder en el actual marco independentista. Aunque esa imagen no es del todo ajustada. Es sin duda la más popular en las redes y la única dirigente de Junts capaz de emular a Puigdemont en tirón electoral.

Pero año u medio después de haber barrido a Damià Calvet en las primarias de su partido con el 80% de los votos, Borràs ha perdido fuelle político. Se vio en las votaciones del reciente congreso de Junts, en Argelés, donde la militancia premió a Jordi Turull, que obtuvo más votos como secretario general, y castigó a sus candidatos.

Borràs pagaba probablemente las promesas de desobediencia incumplidas con la retirada del escaño al antisistema Pau Juvillà o el escándalo de las jubilaciones doradas en el Parlament. Y empieza a ver los efectos de su imputación por corrupción.

ERC y la CUP dejan cada vez más claro que no van a aceptar su asimilación de esta causa con la «represión» a los líderes del procés, y se abre el interrogante de qué sucederá cuando el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña le abra juicio oral. Su continuidad al frente del Parlament estará entonces en manos de sus socios, pero si Esquerra la deja caer podría provocar una ruptura del Govern, ahora que se ha hecho, parcialmente, con las riendas de Junts.

Jordi Turull vuelve al puente de mando

La otra parte de esas riendas la ostenta desde hace dos semanas Jordi Turull. Y en Argelés dejó claro que no ha olvidado cómo se gestiona el poder interno en un partido. Lo aprendió bien en CDC primero, y en el PDeCat después, llegando incluso a perder un congreso frente a Marta Pascal.

El temor a una nueva derrota le llevó a ceder poder ante Borràs para pactar una candidatura conjunta. Una cesión de la que quizá se arrepintió después. Pero en todo caso salió reforzado del congreso para frenar el frontismo de Borràs y defender la presencia de JxCat en las instituciones, empezando por el Govern.

También los pactos diversos en el ámbito local, donde los alcaldes ex convergentes quieren manos libres para pactar con el PSC frente a Esquerra, su principal rival fuera de las áreas metropolitanas de Barcelona y Tarragona.

Carles Riera se impone en la CUP

En las elecciones del 14-F la CUP llegó a un pacto con Guanyem. El partido de Dolors Sabater, para recuperar posiciones tras la caída de 2017. Un pacto en el que Sabater -ex alcaldesa de Badalona- presionó hasta el final para ser cabeza de lista de la candidatura. Pero un año después de su llegada al Parlament Sabater ha sido barrida en la tribuna por Carles Riera.

El dirigente antisistema, que ya había sido cabeza de lista en 2017, ha impuesto si relativa veteranía frente a Sabater. También el discurso más duro de la CUP frente a lo que considera incumplimientos reiterados del Govern de Aragonès.

Un discurso en el que va de la mano con Eulalia Reguant, otra habitual de las candidaturas antisistema -ha pasado del Parlament al Ayuntamiento de Barcelona, para volver al Parlament- pese al estricto código interno que prohíbe repetir candidaturas.

Jaume Giró, ¿futuro candidato de JxCat?

El consejero de Economía fue el fichaje más sorprendente de Junts en las últimas elecciones. La inesperada opción de Jordi Sánchez cuando Elsa Artadi, contra todo pronóstico, rechazó ocupar la vicepresidencia y Economía que en la legislatura anterior había ocupado Esquerra.

Desde ese departamento se ha convertido en la figura más relevante de Junts en el Govern, eclipsando al vicepresidente, y hombre de Puigdemont, Jordi Puigneró. Una proyección que le ha granjeado también rivales en su propio partido, empezando por la propia Borràs.

Pero el sector heredero de CDC y ligado a la gestión lo ve cada vez más como su líder natural. Y un muy probable candidato a la presidencia de la Generalitat en las próximas autonómicas, sobre todo si Borràs es inhabilitada.

Feliu y Antich, el relevo en las entidades

Dolors Feliu y Xavier Antich representan el relevo al frente de las dos principales entidades independentistas. Un relevo mucho menos mediático que sus antecesores.

Feliu fue designada líder de la Asamblea Nacional Catalana por decisión de su secretariado, pese a que el candidato más votado fuer el payaso Jordi Pesarroda. Ex directora de los servicios jurídicos de la Generalitat con Puigdemont, su nombramiento no fue una buena noticia para Esquerra. Esta semana ha dejado claro que no será más cómoda que su antecesora, Elisenda Paluzie, al cuestionar que Gabriel Rufián «quiera la independencia».

Tampoco es especialmente próximo a ERC el nuevo líder de Òmnium. El filósofo Xavier Antich, hermano del periodista -ex director de La Vanguardia- José Antich, llega a la entidad con la voluntad de hacer de la «batalla por la lengua» una de sus prioridades.

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