Economía

Siro: el gigante español de las galletas espera su último salvavidas

Los fondos internacionales exigían que los empleados dieran su visto bueno al plan de competitividad antes de su entrada

Manifestación en Valladolid de trabajadores de Siro.

Manifestación en Valladolid de trabajadores de Siro. EFE

Hay esperanza para el grupo Siro. El gigante galletero atraviesa un momento crítico y espera como agua de mayo la entrada de fondos de inversión que alivien una grave situación financiera, con una deuda superior a los 300 millones, y eviten un concurso de acreedores inminente.

En la madrugada del viernes, los comités de empresa de Cerealto Siro Foods en Castilla y León alcanzaron un principio de acuerdo con el Ministerio de Industria y los fondos de inversión Davidson Kempner (norteamericano) y Afendis (turco) sobre el plan de competitividad de la compañía en todas las plantas de la región (Venta de Baños (2) y Aguilar de Campo, en Palencia y Toro, en Zamora), donde tienen empleo directo 1.700 personas.

El citado plan ha sido respaldado este sábado en asamblea por amplia mayoría de los trabajadores (209 votos a favor, un 92%, y 13 en contra, con tan solo cinco sufragios en blanco.), a los que la empresa les comunicó hace unos días que no cobrarán sus nóminas de mayo como forma de no seguir incrementando la deuda. La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, ha decidido implicarse en primera persona y ha acudido este sábado a los centros de trabajo para dar cuenta a los empleados del curso de las negociaciones con los inversores, que exigen tener el visto bueno de los trabajadores de todas las plantas sobre las nuevas condiciones.

«Estamos hablando de hablar de futuro o de cerrar las empresas», ha advertido la ministra, que ha recordado que si no es por ese plan la empresa entrará en quiebra el próximo 19 de junio después de que Siro perdiera el año pasado 47 millones de euros.

El Ministerio de Industria lleva cuatro meses trabajando con discreción para mediar entre el inversor y los trabajadores.

Atrás quedan meses de duras negociaciones y dos semanas especialmente intensas en las que los empleados han visto pender de un hilo el futuro de los centros de producción. Hace diez días se anunció el cierre de una de las plantas situada en la localidad palentina de Venta de Baños por falta de competitividad. Y a finales de la semana pasada se decidió parar la producción en las factorías por la falta de acuerdo laboral para allanar la entrada de los fondos.

La compañía presidida por Juan Manuel González Serna, también vicepresidente de Iberdrola, ha basado buena parte de su trayectoria en la fabricación de productos para Mercadona.

Aunque es proveedor de otras cadenas de distribución, dedica buena parte de sus líneas de fabricación al gigante de los supermercados. Y así lo ha hecho durante décadas. En sus cuentas de 2018, el auditor Deloitte alertaba de que la compañía palentina tenía gran dependencia de la cadena valenciana, a la que destinó el 88% de sus ventas en ese ejercicio, tres puntos más que durante el anterior. Los acreedores también han tenido especialmente en cuenta que esta relación comercial se mantenga.

Tras la fusión con la multinacional Cerealto, decidió centrarse en la producción de galletas, cereales y pastas. Así, en noviembre de 2018 decidió poner en venta sus líneas de negocio dedicadas a fabricar bollería y pan de molde. De esta forma, se desprendió de las fábricas de Briviesca (Burgos), El Espinar (Segovia), Navarrés (Valencia) y Medina del Campo (Valladolid) y de las de Antequera (Málaga) y Paterna (Valencia). 

Durante la búsqueda de un socio inversor, la empresa Galletas Gullón (también palentina) llegó a presentar una oferta no vinculante por Cerealto Siro Foods, que finalmente acabo retirando ante la posibilidad de que la presencia de ambas firmas en el negocio superase los límites de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

La crítica situación que la compañía venía arrastrando se vio agravada por un fuerte alza de costes derivado de la guerra de Ucrania. La invasión rusa ha tensionado especialmente el mercado de los cereales, materia prima fundamental para los productos que salen de las fábricas de Siro.

Al tiempo que la firma buscaba socio inversor, también llegó a cursar una solicitud de ayuda al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas que gestiona la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). A pocos días de que venza el plazo máximo para recibir la ayuda, no hay noticias de la misma.

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