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El divorcio PSOE-ERC se consolida con la batalla por las infraestructuras

El president Pere Aragonès y la ministra Raquel Sánchez junto a la presidenta de Navarra, Maria Chivite, en la presentación del nuevo Cupra EFE

Las infraestructuras viarias y ferroviarias se han convertido en el nuevo campo de batalla entre ERC y PSOE. Una batalla que aleja un poco más si cabe la posibilidad de que los republicanos apoyen los próximos Presupuestos Generales del Estado (PGE) y en el que los socialistas, paradójicamente, vuelven a sentirse más cómodos negociando con los herederos de Convergencia que con sus socios parlamentarios.

El modelo de infraestructuras de ERC choca a menudo con una definición del mapa en la que coinciden PSC y Junts. Se vio con la ampliación del Aeropuerto de El Prat, y ha vuelto a suceder con el acuerdo para completar la B-40, que debe conectar las dos capitales de la comarca del Vallès Occidental, un polo industrial tensionado por la falta de infraestructuras.

El balance de ejecución de los presupuestos de 2021 -con un 36% en Cataluña, frente al 184% en Madrid- dio el pistoletazo de salida de esa nueva batalla, que en las últimas semanas ha ido subiendo decibelios con los colapsos reiterados de la AP-7, el plantón de la Generalitat a la ministra de Transportes, Raquel Sánchez, o el accidente de un tren de cercanías la noche del domingo al lunes.

Aunque el colapso de las autopistas, especialmente la AP-7, tras la liberación de los peajes es sin duda la cuestión que más galvaniza a la opinión pública en Cataluña. Y que más preocupa, por tanto, a socialistas y republicanos.

PSC y ERC exhiben diferencias

El balance de ejecución presupuestaria de 2021 ha abierto una guerra de cifras entre Gobierno y Generalitat. Desde el Ministerio de Transportes, que comanda la catalana Raquel Sánchez, defienden que en el último cuatrienio Cataluña ha sido la comunidad más beneficiada, con una inversión de 3.671 millones de euros entre 2018 y 2022.

Pero desde el Govern señalan los incumplimientos en el presupuesto de 2021, aprobado con ERC, que preveía inversiones por 2.430,74 millones de euros. La comunidad recibió finalmente 739,7 millones de euros de la Administración estatal, apenas un 35,7% de la cifra total comprometida. Por contra, el conseller de Economía, Jaume Giró, anunciaba que la ejecución presupuestaria de la Generalitat llegó ese año al 75% de las obras presupuestadas.

En este contexto, la portavoz del PSC, Alicia Romero, ha pedido al Govern que apueste por «la cooperación y la lealtad» para «multiplicar» las inversiones en infraestructuras en Cataluña, tanto las que dependen del Estado como las que corresponden a la Generalitat.

Plantón a la ministra

Romero hacía esta petición después de que la Generalitat plantara el viernes a Raquel Sánchez en un acto destinado a anunciar nuevas inversiones en carreteras catalanas. En Sabadell (Barcelona), la ministra anunció un acuerdo con la Generalitat y los ayuntamientos de la zona para desencallar la construcción de la carretera B-40, más conocida como Cuarto Cinturón.

Lo hizo ante los alcaldes de Terrassa y Sabadell, y la ausencia de la Generalitat. El secretario de Política Territorial de la Generalitat, Ricard Font, había confirmado su asistencia tras meses de negociaciones con la consejería, en manos de Junts. Pero finalmente no asistió, un gesto criticado por los alcaldes de la zona, en protesta por los incumplimientos inversores del Gobierno.

Jordi Turull, nuevo secretario general de Junts, defendía después el plantón tachando de «provocación» el acto organizado por el ministerio. Pero no cuestionó la obra, que debe unir Terrassa, Sabadell y Granollers, trazando un arco por el Vallès que daría una alternativa a la colapsada AP-7.

División en el Govern

Sí lo rechaza, de plano, Esquerra. De hecho, el viernes Pere Aragonès justificó inicialmente el plantón por el déficit inversor, pero no cuestionó el proyecto. Un proyecto en el que el Gobierno, por primera vez, propone a la Generalitat dejar en sus manos la definición del trazado y dirección de la obra, que correría a cargo de los PGE. Pero poco después ERC emitía un comunicado en el que dejaba claro su rechazo frontal al Cuarto Cinturón.

«Tenemos una alternativa a la B-40, que es proyecto caduco» aseguraba este lunes Marta Vilalta, portavoz de ERC. Los republicanos presentarán este martes su propuesta «que pone el foco en las conexiones necesarias, no en una gran infraestructura que no es necesaria, sobre todo en el tren y las conexiones ferroviarias».

Los republicanos reconocen que desde la consejería de Políticas Digitales y Territorio, en manos de Junts, se estaba negociando esta infraestructura. Pero niegan que se hubiera cerrado un acuerdo, pese al enfado declarado de los alcaldes afectados por el portazo del Govern. Para el PSC, la ausencia del Govern evidenció una nueva discrepancia en el seno del ejecutivo catalán en materia de infraestructuras.

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