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Yolanda Díaz no supera la primera prueba de su liderazgo ante una izquierda dividida

Yolanda Díaz, en el mitin de Dos Hermanas de Por Andalucía.

Yolanda Díaz, en el mitin de Dos Hermanas de Por Andalucía. EP

No cabe atribuirle a Yolanda Díaz la exclusiva responsabilidad del más que discreto resultado, por no decir decepcionante, de la coalición Por Andalucía. La izquierda a la izquierda del PSOE ha protagonizado en los últimos cuatro años una larga historia de desencuentros en esta Comunidad que acabó en enfrentamientos y rupturas. En definitiva, llegó la vicepresidenta en un momento de debilidad, pero su presencia en la campaña, que al principio iba a ser de dos actos y luego amplió a tres para ir de de la mano de Íñigo Errejón, si bien animó a los suyos en unos mítines muy concurridos, no ha servido para recuperar terreno.

Por eso ha sido la primera prueba fallida de su liderazgo y quizá indiciario de todo lo que hay que mejorar para resucitar un espacio a la baja con una posible candidata que goza de una buena valoración ciudadana. No creen en su entorno que Andalucía pueda tener ninguna repercusión en el camino que iniciará a partir del 8 de julio con su plataforma Sumar, pero ayudar, no le ayuda en absoluto.

Sin embargo, a fin de cuentas, el principal valor de Díaz es ella misma. A falta de estructura orgánica y siglas que la amparen, la marca electoral es su propia persona y esa es la que no se testado todavía en el ámbito nacional.

De 17 a 7 escaños y divididos

Por Andalucía se ha tenido que conformar con cinco escaños mientras que Teresa Rodríguez, -que no quiso sumarse a la coalición de Podemos, Izquierda Unida y Más País- ha salvado su asiento y uno más. Hace cuatro años, bajo una misma candidatura, sumaron 17 escaños. Este 19-J, han conseguido siete, magro resultado para las aspiraciones de la vicepresidenta segunda, necesitada de Andalucía para llevar a buen puerto su proyecto.

La candidata a la presidencia de la Junta de Andalucía por esta coalición de partidos de izquierda, Inmaculada Nieto, criticó ayer cómo se intentó que esta consulta fuera «de bajo perfil y escasa movilización, con poco ambiente electoral, lo que le iba muy bien a la derecha». No hubo más valoraciones, tampoco en el ámbito nacional donde, formalmente nadie asume la representación de la coalición.

Pero acaso es este espacio el que debe hacer una reflexión de porqué no han sido capaces de sacar a su electorado de casa para llevarlo a los colegios electorales, sin descartar que una parte del mismo haya optado por votar el PSOE, aunque el chorro de votos perdido por los socialistas (127.000 menos), se haya comido ese trasvase.

Sombrío destino del socio menor de una coalición

Estas elecciones autonómicas terminan de confirmar, además, el sombrío destino que aguarda normalmente al socio menor de una coalición de gobierno, tal y como ya pasó en Madrid y en Castilla y León. Esa es otra lección a sacar por parte de Yolanda Díaz en el ámbito del Ejecutivo de la nación. Bien es cierto que Ciudadanos era ya un partido sentenciado, pero la tendencia a la baja de Unidas Podemos viene siendo una realidad desde hace mucho tiempo en prácticamente todos los territorios. Fuera de varios parlamentos autonómicos -como en Galicia- y con resultados bastante exiguos en otros, Yolanda Díaz tiene ante sí un panorama muy complejo.

La vicepresidenta segunda ha tenido la habilidad de no iniciar su llamado «plan de escucha» inmediatamente después de celebradas estas elecciones. Atrasado hasta el 8 de julio, pone algo de distancia temporal con estos desilusionantes resultados.

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