En abril Elda Mata, Barcelona (1953), fue elegida nueva presidenta de la entidad con el 99% de los votos de los socios. Revelaba así a Fernando Sánchez Costa con el que compartió ejecutiva los tres años anteriores. Empresaria y gerente de negocios agropecuarios y turísticos en la provincia de Gerona, nunca ha militado en ningún partido, pero durante 17 años ejerció de voluntaria, vocal y presidenta de la asamblea local de Cruz Roja.

Ahora ha asumido el liderazgo de SCC para recordar a los partidos que «sin duda pueden hacer más de lo que están haciendo». Y cuestionarlos abiertamente cuando «intentan apaciguar al independentismo a base de vender a la Cataluña que les votaría». Lo hace desde una relación de diálogo constante, como ha demostrado en la Escuela de Verano de SCC, por la que este fin de semana han pasado Salvador Illa (PSC), Carlos Carrizosa (Cs), Alejandro Fernández (PP) y Juan Garriga (Vox), además del portavoz nacional de Cs, Edmundo Val.

Pregunta .- ¿Se ha acabado el procés?

Respuesta.- No se ha acabado. El mayor logro del procés en este momento es que los nacionalistas han logrado, solos o acompañados, dar la sensación de que aquí no pasa nada. Pero por debajo siguen trabajando, para trabajar más tranquilo no hay nada mejor que dar la sensación de que no estoy haciendo nada, pero siguen. Si solo lo hicieran los nacionalistas no les funcionaría bien pero hay un tema político de geometrías parlamentarias que hacen que hacer ver que aquí no pasa nada favorece a determinados partidos.

Los nacionalistas han logrado, solos o acompañados, dar la sensación de que aquí no pasa nada

Así pasamos del 15% que votaba independentismo hace unos años al 40% de ahora. Es una revolución de arriba abajo, ese 15% existía pero hay muchos más porque ha habido relato sin contra-relato. Un relato totalmente inventado para que esta situación se prolongue en el tiempo porque es un modus viviendi para una franja muy importante de personas.

P.- ¿Sigue penalizando en Cataluña declararse constitucionalista?

R.- No es que penalice, es la muerte civil. En la Cataluña central, en Gerona donde yo vivo sin ninguna duda, pero eso no es nuevo. Hace 35 años de esto. En una ideología nacionalista no eres un adversario, eres el enemigo y al enemigo hay que deshumanizarlo. Es más fácil pensar que es un número, o una «bestia con forma humana», porque entonces no tengo que preocuparme de más del 50% de la población. Me centro en los míos.

P.- ¿Existen dos cataluñas, la del área metropolitana y la Cataluña interior, con Gerona a la cabeza?

R.- Sí, hay dos cataluñas claramente. En Barcelona y su área viven 3,5 millones de personas con el anonimato de la gran ciudad. Si vas a una manifestación nadie irá a por ti, si hablas español en una tienda no se te llamará la atención. En Barcelona un restaurante con la carta solo en español puede ser víctima de un escrache. Pero lo que en Barcelona puede ser una anécdota en el resto de Cataluña es habitual.

P.- ¿Por qué el independentismo ha conseguido tener adormilado a ese otro 50%?

R.- Lo han hecho muy bien, el proceso de nacionalización que puso en marcha Jordi Pujol estaba muy bien estudiado y se ha ejecutado muy bien. Se ha ejecutado con los medios económicos que pagamos entre todos, catalanes y españoles, porque el 45% del FLA es para Cataluña. Entre todos estamos pagando la ruptura de España. Tienen el dinero, tienen las instituciones y los medios de comunicación. Luchar contra estas tres cosas es prácticamente imposible.

El 45% del FLA es para Cataluña. Entre todos estamos pagando la ruptura de España.

A eso se suma la ceguera natural o interesada de los partidos que han gobernado en España y que por geometría parlamentaria nos han utilizado como moneda de cambio. Un cambio muy injusto para nosotros, que hemos pagado que se gobernara de una determinada manera y se continuara cediendo. Queda poco más por ceder.

P.- Los partidos nacionales han creído que esas cesiones de poder servían para contentar a los catalanes.

R.- A las personas que han inventado el procés lo que menos les interesa es que se acabe, viven de esto. Necesitan continuamente excusas para echar la culpa al otro y hacer ver que son importantes y necesitan tus votos.

P.- ¿Qué se propone hacer desde Sociedad Civil Catalana para revertir esta situación, qué parte de responsabilidad les pertoca?

R.- La que tiene la sociedad civil en cualquier democracia avanzada. Venimos de una cultura relativamente reciente en democracia en la que creemos que votando ha acabado nuestra responsabilidad. No, es así. Es votando y fiscalizando que los partidos a los que has votado hagan lo que tu les has pedido que hicieran con tu voto. Es más sacrificado, no solo estás pagando un sistema político sino que además tienes que utilizar tu tiempo libre para estar, por ejemplo, en el Tribunal de Cuentas porque no te fías de lo que vayan a hacer.

P.- SSC ha tenido un papel clave impulsando las primeras denuncias ante el Tribunal de Cuentas.

R.- Nosotros, con nuestros medios, estamos exigiendo una cantidad más elevada por malversación que la propia Fiscalía. Clarísimamente en Cataluña se ve que si no tenemos una sociedad civil fuerte y organizada los partidos van a seguir haciendo sus cálculos y estrategias políticas. Por eso debemos levantar la bandera de que el ciudadano es soberano.

P.- ¿Cómo piensa movilizar a un sector de la población que solo salió a la calle en 2017 porque el independentismo les asustó?

R.- Para nosotros la interlocución con los partidos y otras entidades civiles es imprescindible. Y estar en la calle, hacer informes, estar en Bruselas nos da fuerza para tener esa interlocución. Así trasladamos a los políticos lo que ellos dejan de tener claro, lo que pasa en la calle.

Les podemos decir a los partidos con mucha firmeza: creemos que nos volvéis a vender, esto no es justo

A nosotros no nos votan, lo cual es una ventaja porque cuando tenemos interlocución, que no supeditación, les podemos decir a los partidos con mucha firmeza: creemos que nos volvéis a vender, esto no es justo. Cómo puede ser que el Gobierno de España esté dejando en manos de 15 entidades civiles que se cumpla la ley con la sentencia del 25%. No dejaremos de decirlo alto y claro, y de decirlo a la cara.

P.- ¿Y cómo los va a convencer de revertir la situación, si la geometría variable ya les funciona?

R.- Los partidos no generarán confianza en el constitucionalismo si continúan intentando apaciguar a base de vender a la Cataluña que les votaría. Están haciendo la lectura al revés, voy a apaciguar a la Cataluña que no me votaría nunca y de paso pierdo a los míos. Así estamos donde estamos, llevamos 40 años con este régimen.

Qué pasa con la Ley de memoria histórica, que llaman democrática. La ley y con quién se pacta es un insulto al ciudadano, hay unas líneas rojas que no deberían traspasar. Eso es lo que les pedimos a los partidos, tiene que haber una mínima conciencia de Estado. No todo puede ser la estrategia partidista cortoplacista de vender al que sea porque yo tengo que continuar.

P.- ¿Qué le dicen los socialistas cuando dice eso?

R.- Escuchan. Yo cuando voy a hablar no pretendo que me digan nada, les traslado el sentir de SCC. Lo que hagan o no ya se verá, no hace falta que nos digan nada, lo que queremos es verlo. No sirve nada que no vayas a defender en la calle y donde hay que defenderlo en un país democrático como España: en el Congreso y el Parlament.

P.- ¿Le decepciona el papel del PSC en el debate sobre la aplicación del 25% de castellano en las escuelas?

Me indigna el papel del PSC con el catalán no defiende los derechos de todos los catalanes, es su obligación

R.- No es decepción, es indignación. Como me indignaría cualquier otro partido que no defendiera los derechos y libertades de todos los catalanes, es su obligación, y más en el caso del partido que gobierna España. Tiene más responsabilidad que la oposición. Cuando los catalanes nos sentimos huérfanos es porque el Gobierno no ejerce su responsabilidad de protector de todos los ciudadanos. Lo decimos con mucha firmeza: yo también soy español, un español de Cataluña.

P.- Este jueves mantuvo una larga reunión con Alberto Núñez Feijóo. ¿Confía en que sea capaz de percibir la complejidad de la situación en Cataluña como la está describiendo?

R.-Nuestro papel como SCC es transmitir lo que creemos que es bueno para Cataluña y bueno para España. Confiamos en que todos nuestros interlocutores políticos -los constitucionalistas evidentemente- comparten el mismo objetivo: Tener la mejor Cataluña dentro de la mejor España. Y que el régimen nacionalista tiene que acabar en Cataluña. Esa es la premisa cuando vamos a ver a los partidos y a priori tengo que confiar en que pueden hacerlo, que después sus intereses vayan por otro lado y no lo hagan…

PP y PSOE pueden hacer más de lo que están haciendo. Hacerlo o no es responsabilidad suya, y el electorado les premiará o castigará

Nosotros hemos pedido a los dos partidos que han gobernado en España que haya consensos y pactos de Estado. Hay unos puntos que por el bien de España, no sé si por el bien de sus partidos, deben respetar. Cuando voy a verlos no hablo del PP o el PSOE, estamos hablando de Cataluña en España. Sé que pueden hacer más de lo que están haciendo, sin duda, y cuanto más información tengan mejor deberían hacerlo. Hacerlo o no es responsabilidad suya, y el electorado les premiará o castigará.

P.- Ha sido muy crítica con los efectos económicos del procés en Cataluña. ¿Lo es también con las entidades económicas que de alguna manera se pusieron de perfil?

R.- Sin ninguna duda. Sin seguridad jurídica no hay progreso y las empresas no se quedan. Estas entidades económicas están perdiendo peso a chorros, se están volviendo irrelevantes porque si las 4.000 empresas más importantes ya no están en Cataluña tampoco están en estas entidades. Se convierten en tan provincianas como lo que están siendo ahora.

El dinero se tiene que entender con el poder, pero esto no es entenderse, es cavarse su propia tumba

Lo han dejado perder por un cálculo erróneo de mirar hacia otro lado, convencidos de que no sería tan grave. El dinero siempre está con el poder porque se tiene que entender con el poder. Pero esto no es entenderse con el poder, es cavarse su propia tumba. Y producen unos efectos muy nocivos. Cuando se pierden 15.000 puestos de trabajo de Volkswagen porque el presidente de la Generalitat hace un nefasto papel, no se queda sin trabajo el señor Aragonès o el señor Sánchez Llibre. Se quedan sin trabajo 15.000 personas que podrían haber tenido un trabajo digno y no lo van a tener. Esta decadencia gradual acabará en la calle.

P.- Más allá de las organizaciones, echa de menos que más empresarios alzaran la voz como lo hicieron en su momento José Luis Bonet o José Manuel Lara.

R.- Absolutamente. Después de la decadencia económica y social a la que hemos llegado, cuando me dirijo a muchas de estas personas a las que conozco personalmente no rompen ese silencio cómplice ni en las cenas entre amigos. Esa burguesía que lideró la mejor Cataluña sigue teniendo la misma responsabilidad y no la ejerce. Cuanto más tienes, más responsabilidad tienes ¿Dónde están?

P.- Usted vive en Gerona ¿qué le parece el boicot a la Fundación Princesa de Girona?

R.- La Fundación hace un magnífico trabajo. El relato y los medios de comunicación está tan posicionados que una labor encomiable con la gente joven, de gran proyección, queda tapada y se pone el foco en la monarquía como bestia negra de los nacionalistas. La Casa Real ha tratado a Cataluña con la máxima deferencia, hay enorme cariño, la princesa habla un catalán extraordinariamente correcto, mucho mejor que la mayoría de los nacionalistas. Por justicia los premios tiene que volver a Gerona.

P.- Sus predecesores venían de la militancia o el activismo político, usted no ¿cómo vive la relación con los partidos?

R.- De una manera sanísima precisamente por esa no militancia. A mi me gusta mirar a la cara y esa no militancia, esa falta de interés político, me permite hablar con toda confianza y trasladar el pensamiento de la sociedad civil con una garantía de transparencia y limpieza que en otros casos no se podría dar.