España

El Obispo de Vitoria lamenta una "doble moral" en denunciar agresiones y pinchazos y no la exposición juvenil pornográfica

Advierte de la "falta de alternativa sana y libre de peligros" en el ocio de los jóvenes y pide a las Administraciones que "se involucren"

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El Obispo de Vitoria, Juan Carlos Elizalde, ha lamentado una «doble moral» cuando se denuncian agresiones juveniles» o «los pinchazos en la noche de los jóvenes» y a la vez se hace «la vista gorda» con la «exposición abierta» de los jóvenes a «drogas, alcohol y pornografía».

En ese sentido, durante la Misa Pontifical por el Día de la Virgen Blanca, monseñor Elizalde ha advertido de que «muchos padres están perdiendo el sueño por el tipo de ocio en el que participan sus hijos, ante una falta de alternativa sana y libre de peligros».

Durante la homilía, el Obispo de Vitoria ha lamentado una «doble moral cuando denunciamos agresiones juveniles y a la vez hacemos la vista gorda con su exposición abierta a drogas, alcohol y pornografía».

Según han indicado desde el Obispado de Vitoria en un comunicado, tras una «multitudinaria» Procesión de los Faroles que cerraba la víspera del Día Grande, a las siete de la mañana de este viernes partía desde la céntrica Plaza de la Virgen Blanca la procesión del Rosario de la Aurora y la imagen de La Blanca ha sido portada a hombros por blusas y neskas por las calles del centro y del Casco Histórico.

En la Misa de la Aurora, el Obispo de Vitoria, aludió a la necesidad de una «convivencia real y bajo un escrupuloso respeto a todas las personas».

Por su parte, la Misa Pontifical por el Día de la Virgen Blanca ha contado con las principales autoridades institucionales y cientos de asistentes y ha incluido una ofrenda floral a la patrona de la ciudad y
un aurresku ante su imagen tanto en la capilla de la Virgen como frente a la hornacina de la balconada, iniciativas que se irán repitiendo a lo largo de toda la jornada, han destacado.

Durante su homilía, el Obispo ha querido centrar su reflexión de esta jornada en la juventud gasteiztarra y ha asegurado que «como les pasó a José y María, que perdieron a su hijo y por fin lo encontraron
tres días después en el templo de Jerusalén, hoy también, en medio de la fiesta, muchos padres tienen miedo de perder a sus hijos».

«Preocupante panorama»

En sus palabras, ligadas a este pasaje bíblico, ha alertado
del «preocupante panorama juvenil» y ha asegurado que «sin caer en grandes alarmismos», ante las noticias que están llegando y que afectan a muchísimas familias vitorianas, muchos padres «están perdiendo el sueño por el tipo de ocio en el que participan sus hijos ante
una falta de alternativa sana y libre de peligros».

El Obispo de Vitoria ha denunciado que «este sistema socioeconómico que deshumaniza a tantísimas personas, también asfixia el descanso y el derecho a una infancia, adolescencia y juventud sanas y seguras, acordes a su edad».

En este sentido, ha alertado de «una doble moral» y ha asegurado que «nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos la violencia, las agresiones o los pinchazos en la noche de los jóvenes y a la vez hacemos la vista gorda a su exposición totalmente abierta al consumo de drogas, tabaco, alcohol o pornografía»

Según ha dicho, en plataformas audiovisuales y redes sociales se les estimula a una hipersexualidad desvinculada de afecto y proyecto que, combinado con el acceso a la pornografía, supone una concepción errónea y perversa del amor, del sexo y del respeto a su propio cuerpo».

El Obispo de Vitoria ha asegurado que «sería deshonesto mirar sólo a las instituciones o a los cuerpos de seguridad cuando leemos o escuchamos noticias de pinchazos en discotecas, agresiones sexuales o violencia por maneras de ser o pensar», por lo que ha reclamado a «familias vitorianas, Administraciones Públicas, medios de comunicación, equipos docentes y empresas se involucren en el proyecto de una juventud sana».

Tras compartir datos sobre el acceso de los jóvenes a la droga o al alcohol, Juan Carlos Elizalde ha afirmado que «estamos posibilitando y permitiendo romper con las raíces de nuestros mayores para quedarnos a la deriva, sin rumbo, a lo que venga y por si nos gusta», y ha avisado d de que «el resultado es un aumento sin precedentes en problemas de salud mental, suicidios y depresiones en los jóvenes».

Ante ello, ha asegurado que «rechazar las raíces por el hecho de ser antiguas es tan presuntuoso y torpe como cerrarse a lo nuevo por el hecho de ser nuevo» y que «privados de raíces, de sentido, de proyectos y de trascendencia, se entregan instintivamente a apurar el presente en una sexualidad de usar y tirar y en un consumo de alcohol, sustancias y experiencias fuertes en las que no se descarta la violencia física, verbal y virtual».

En su reflexión por el Día de La Blanca, ha recordado además que «el fracaso de una juventud sana es el fracaso de toda la sociedad, padres, colegios, instituciones, Iglesia, los medios de comunicación…» por lo que ha animado a dejar el inmovilismo.

Educación mejor

Según ha dicho, «es posible una educación mejor» y ha pedido «no dejar que el monopolio de su educación y formación dependa de extraños intereses».

El Obispo ha asegurado que «sabemos y conocemos los valores que han hecho de nuestra civilización la del progreso, precursora de los derechos humanos, del respeto al prójimo, de la paz entre distintos, de la tolerancia como forma de convivencia y de la democracia como sistema político» y se ha preguntado si queremos renunciar a esto.

Según ha dicho, «cada día vemos como en la escuela se relega la filosofía y la religión y nos conformamos, o como se rebaja la capacidad de esfuerzo para pasar de curso, y nos conformamos», al tiempo que ha afirmado que «una juventud sin valores y sin esfuerzo corre peligro de quedar a merced de los poderosos y de hacerles sumisos a un sistema que, como estamos viendo estos tiempos, genera injusticia, violencia y miedo».

Ocio alternativo

La Iglesia de Vitoria, ha dicho, «quiere sumarse a la solución y apuesta por un ocio alternativo, consciente de los riesgos pero basado en la no violencia, en el respeto y en la alegría propias de la edad que se tiene».

En esta línea, Elizalde ha denunciado «el claro e inusual desapego a la vida de fe que hay en los jóvenes de nuestra ciudad y que no se ve en provincias limítrofes», poniendo como ejemplo los «cientos de jóvenes de cada diócesis que han acudido estos días a la Peregrinación Europea a Santiago de Compostela frente a tan sólo un puñado de Vitoria», por lo que ha llamado a padres y educadores cristianos a tomar cartas en el asunto, porque quienes se han acercado a la fe han descubierto una nueva vida, una nueva experiencia de felicidad y amistad únicos», ha asegurado.

El Obispo de Vitoria ha finalizado su homilía recordando un día más a las personas que han fallecido durante los últimos tres años, especialmente aquellos a causa de la pandemia y en los meses más «duros y solitarios».

Posteriormente, tras las ofrendas, la comunión y la bendición episcopal, se ha entonado el himno a la Virgen Blanca ante su imagen y, ya fuera, frente a la hornacina y con el Obispo y autoridades, se han bailado danzas y un aurresku en honor a la patrona de Vitoria-Gasteiz y se espera que durante todo el día pasen miles de personas para rezar o depositar flores tanto dentro del templo, en la Capilla de La Virgen, como en la Balconada.

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