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Agonía del Govern independentista en el quinto aniversario del 1-O

Jordi Turull aboga por la permanencia pero le preocupa más el cisma en el partido que en el Govern

Laura Borràs y Jordi Turull durante la ejecutiva de Junts

Es fin de semana ha empezado la cuenta atrás en la negociación entre ERC y JxCat sobre el futuro del gobierno de coalición catalán. La crisis larvada durante el último mes ha estallado a las puertas del 1-O con un independentismo más fracturado que nunca. Tanto, que este quinto aniversario no habrá acto institucional del Govern, como estaba previsto. El Consejo de la República (CxR), junto a la ANC y Òmnium sí conmemorarán el quinto aniversario, en un acto que clausurará Carles Puigdemont este sábado.

Pere Aragonès y Jordi Turull tienen 48 horas para negociar el contenido de una propuesta de pacto que ayer Junts no había hecho llegar todavía al president. Del resultado de esas negociaciones dependerá la formulación de la pregunta que la ejecutiva de JxCat debe acordar este lunes para someter a consulta de su militancia la continuidad del partido en el Govern.

Unos dos mil militantes de Junts participaron en la elección de su nueva cúpula el pasado julio, de los 6.000 votantes posibles. En sus manos está, en última instancia, que JxCat siga en el Govern o ERC abra una nueva etapa, inédita, de gobierno en solitario. Nadie se plantea, ni dentro ni fuera de la sede republicana, un adelanto electoral. Por lo menos de momento.

Fractura en JxCat

La consulta a la militancia es un arma de doble filo para la ejecutiva de cualquier partido. En el caso de Junts, ejemplifica hasta qué punto está fragmentado el partido sobre esa opción, como demostraron las nueve horas de reunión que costó llegar a ese punto el jueves. Ningún sector tenía fuerza suficiente para imponer sus tesis, y se optó por una solución intermedia.

La fecha escogida se lee como una victoria del sector rupturista que lidera Laura Borràs y cuenta con el apoyo externo de Puigdemont. El sector institucional abogaba por aplazar la consulta hasta la reunión del consejo nacional del partido, el 22 de octubre, para dar un margen al reencuentro con ERC. Finalmente solo consiguieron una prórroga de 72 horas.

Los consejeros, los alcaldes importantes y dirigentes como los ex consejeros Josep Rull o Damià Calvet abogan por la permanencia. Turull está con ellos, pero le preocupa más el cisma en el partido que en el Govern. Borràs ha negado repetidamente que se plantee abandonar JxCat para incorporarse en la lista cívica que quiere promover la ANC, posiblemente en alianza con el CxR de Puigdemont.

Pero esa opción, que implicaría una nueva escisión del espacio de Junts, y ya sería la tercera, es lo que más preocupa a Turull. Quizá por eso la impresión general es que Borràs ha conseguido imponer sus tesis tras la expulsión de Jordi Puigneró del Govern.

Tregua en el Parlament

ERC, por su parte, parece decidida a seguir el camino sola. Las últimas intervenciones de Aragonès, y el cese de Puigneró confirman el hartazgo de los republicanos ante sus socios de gobierno. Pero este viernes, ambos partidos se dieron una tregua en el Parlament con promesas de buena voluntad en la negociación in extremis de este fin de semana.

Muestra de esa tregua es el no de Junts a la propuesta presentada por el PP para instar al president a someterse a una cuestión de confianza en el plazo de un mes. La iniciativa se rechazó con tres votos a favor del PP y 114 en contra del PSC, ERC, Junts, CUP y comuns, mientras que Cs y Vox se abstenían.

La propuesta pedía esta cuestión de confianza para «conocer si el actual Govern cuenta con los apoyos necesarios para continuar dirigiendo la acción política y de la administración de la Generalitat», y sostenía que el presidente y su Ejecutivo no cuentan con la confianza de la mayoría parlamentaria que permitió su investidura.

ERC votó además a favor de todas las propuestas de Junts, a pesar de no haberlas negociado previamente, para evitar nuevos motivos de fricción. Los dos partidos independentistas votaron divididos, sin embargo, sobre la mesa de diálogo. Una propuesta de los Comunes que defiende que la mesa de diálogo debe ser «de gobierno a gobierno» y abordar ladesjudicialización, aprobada con los votos a favor de PSC, ERC y comuns. Un ensayo de la que pue de ser la nueva mayoría de gobierno en Cataluña, si se consuma el divorcio en el Govern.

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