Parece una tradición más que llega con el año nuevo. Como si fuesen las uvas o un cotillón, montar una rave en España, una macro fiesta ilegal a campo abierto que dure varios días, es ya algo común cada uno de enero. Esta vez ha sido en La Peza, un pequeño municipio al noreste de Granada. «Nos quedamos hasta Reyes», aseguran los participantes.

El 30 de diciembre empezaron a llegar. Unos 300 coches al principio. Caravanas y tiendas de campaña empezaron a instalarse. Un escenario. Grandes altavoces. Carpas con comida. Hasta una para dar masajes. Y miles de personas.

Llegados desde distintos puntos de España y algunos del extranjeros, hasta 5.000 raveros han pasado por La Peza, una tranquila localidad de apenas 1.000 habitantes. La música electrónica ha invadido unos terrenos rústicos propiedad del Ayuntamiento a unos dos kilómetros de la localidad. «La música llega de forma suave, pero es verdad que son 24 horas y al final es un poco molesto, pero tampoco tiene la mayor importancia», explicaba el alcalde de La Peza, Fernando Álvarez, en una entrevista en Onda Cero.

5.000 personas

La gente va y viene de la fiesta. Se calcula que han pasado unas 5.000 personas por la zona, pero que alrededor de 1.500 son los fieles. La Guardia Civil ha decidido no desalojar la zona. No resultan una amenaza para nadie. «Por el pueblo no ha pasado ninguno», apunta Álvarez. La táctica de los agentes es esperar a que se cansen, a que se les acabe la gasolina. «Creemos que ha sido una decisión acertada», dice el regidor.

El alcalde fue hasta allí el sábado por la tarde, antes de tomar las uvas con su familia, para saber en qué consistía una rave. «Quedé sorprendido. Había puestos de ropa, de comida, de panadería, chiringuitos con bebidas, otros con masajes, un escenario grandioso… Aquello es una pequeña ciudad. No entendemos como tienen esa capacidad organizativa para montar esa infraestructura en pocas horas».

Varios asistentes cerca del recinto donde se celebra la fiesta rave ilegal de La Peza (Granada). EFE/ Pepe Torres

Por ahora, lo único que ha trastocado la paz de La Peza ha sido el colapso que los cientos de vehículos han provocado en los accesos al pueblo. El dispositivo de la Guardia Civil sí se ha esforzado en que no se aparquen más coches en las inmediaciones de la fiesta.

La única persona que se ha pasado por las calles del pueblo ha sido un conductor de un camión, con matrícula holandesa, que intentó llegar hasta la fiesta atravesando una estrecha vía. Resultado: se quedó atrapado y un tractor de gran potencia tuvo que sacarlo después de varias horas. «Al menos nos dio las gracias», se reía el alcalde charlando con Carlos Alsina.

Balance

Por ahora la Guardia Civil sólo ha detenido a una persona. Era un joven conductor que se saltó uno de los controles de tráfico y terminó lesionando a uno de los agentes. Ha quedado en libertad provisional con cargos tras pasar a disposición judicial.

La Guardia Civil mantiene un operativo especial en el que participan agentes del Seprona, de Seguridad Ciudadana y de Tráfico, secciones que han interpuesto multas por infracciones de tráfico, menudeo o tenencia ilícita de drogas y por daños en el entorno, aunque el cómputo total se conocerá cuando concluya la fiesta.

La rave también ha dejado un intoxicado por consumo de alcohol, un italiano de unos 30 años que tuvo que ser evacuado al hospital de Guadix. El Ayuntamiento de La Peza ha denunciado la fiesta, que carece de autorización.