La estabilidad de Pedro Sánchez vuelve a pender de un hilo. El PNV ha lanzado una advertencia formal al Gobierno que ha sonado a ultimátum: si este viernes no se cierra la cesión de cinco competencias, entre ellas las prestaciones de la Seguridad Social, los jeltzales podrían pasar de aliados leales a intermitente.

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En el PNV la paciencia empieza a agotarse con Pedro Sánchez. No han sido los casos de corrupción que sobrevuelan al Gobierno y al PSOE los que han colmado el vaso, sino los retrasos en el cumplimiento de los acuerdos firmados y acordados. El viernes el Ejecutivo podría jugarse algo más que una nueva reprimenda de uno de sus socios. Ambos gobiernos están citados en la Comisión Mixta de Transferencias para completar la firma y cesión de cinco competencias que ya debían estar transferidas a Euskadi. Entre ellas, una parece haberse complicado: la cesión de las prestaciones por desempleo y las prestaciones no contributivas de la Seguridad Social.

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Por el momento en el PNV se limitan a amenazar con un cambio de posición, sin mayor detalle. Lo que en Sabin Etxea han insistido una y otra vez es que en ningún caso apoyarán una moción de censura que pueda derrocar al gobierno de Sánchez. Lo que cada vez se descarta menos es que su apoyo puede debilitarse, que el respaldo casi acrítico que ha venido manteniendo el PNV se reconduzca y la posición de aliado intermitente gane enteros. Algunas voces apuntan ya a una suerte de estrategia similar a la de Junts, aunque algo más moderada, podría dejar aún más sólo al ya débil gobierno socialista.

El fin del apoyo acrítico: ¿Hacia una estrategia Junts?

El propio presidente del PNV, Aitor Esteban ha reconocido abiertamente que no ve al Gobierno agotando la legislatura. El líder nacionalista ha insistido en que un adelanto electoral parece inevitable y que mantener una legislatura sin apoyos es insostenible. Ahora, el PNV abre la puerta a un cambio de posición y apoyo que podría traducirse en una pérdida de apoyo de los jeltzales a las iniciativas del Gobierno.

En los últimos meses Sánchez ha perdido no sólo el respaldo de sus otrora socios como Podemos o Junts, sino que incluso los episodios en los que Sumar ha cuestionado decisiones del PSOE se han venido repitiendo. Ahora, el siguiente en rebajar su apoyo podría ser el PNV si los compromisos que adquirió con el PSOE siguen incumpliéndose, en particular el relativo al Estatuto de Gernika.

En realidad esta promesa se viene retrasando desde 2020 y los sucesivos ministros y ministras que la han abordado en la cartera de Política Territorial. Para ese año debía haberse completado el desarrollo íntegro del Estatuto de Gernika que entonces se firmó y el PNV calificó de histórico. Hoy, cinco años después aún quedan más de una docena de materias por transferir.

¿Qué pasará en la Comisión Mixta de Transferencias este viernes?

En el último acuerdo entre PNV y PSOE el compromiso fue completarlo antes de finales de 2025. Era la enésima fecha de cumplimiento que se daba. Si ahora vuelve a retrasarse el acuerdo de las últimas cinco materias comprometidas  –que estaba previsto cerrar el pasado mes de diciembre- el presidente del Gobierno “se va a dar cuenta” de que algo ha cambiado en la relación entre el Ejecutivo y el PNV, aseguró ayer su presidente Aitor Esteban.

El cumplimiento íntegro del Estatuto de Gernika de 1979 ha sido la cuestión en la que mayor empeño ha puesto esta legislatura el PNV. En realidad, lo ha hecho desde que tras la moción de censura contra Mariano Rajoy ayudó a Pedro Sánchez a ser presidente del Gobierno. Fue apenas seis meses después de llegar a la Moncloa cuando el PSOE y el PNV acordaron apoyarle a cambio del traspaso de todas las competencias pendientes del Estatuto vasco. Han pasado más de siete años y ese objetivo sigue sin verse cumplido.  

El traspaso de la Seguridad Social: el principal escollo del PNV

Además de las materias relativas a la Seguridad Social, el Gobierno debería transferir otras competencias como la relativa al Seguro Médico, Salvamento Marítimo y el centro de verificación de Maquinaria ubicado en Barakaldo. Durante las últimas semanas el Gobierno vasco ha venido denunciando sucesivos incumplimientos y reconsideraciones de aspectos que ya parecían cerrados y acordados sobre elementos de las transferencias. El Ejecutivo del lehendakari Imanol Pradales llegó incluso a denunciar que algunos secretarios de Estado “mandan más que los ministros”. 

El pasado domingo la vicelehendakari del Gobierno vasco, Ibone Bengoetxea, avanzó la advertencia que este lunes reiteraba Esteban. Bengoetxea señaló que en caso de no reconducirse los acuerdos sobre las competencias pendientes se abriría un nuevo escenario institucional y político en la relación con el Gobierno. Ayer Esteban insistió en varias ocasiones en la gravedad de la situación que se generaría.

No es la primera ocasión en la que el PNV y el Ejecutivo vasco lanzan advertencias sobre la relevancia e impacto que tendría un incumplimiento sobre esta materia. Por el momento, pese a las reuniones y contactos constantes que han mantenido ambas partes, la situación no ha mejorado. Esteban ha reiterado que perciben “poca voluntad” por parte del Gobierno para llevar adelante los acuerdos. Denunció ayer que incluso se han “reabierto” carpetas con cuestiones que se daban ya por cerradas.

La reunión de este viernes se antoja muy relevante. Los contactos de última hora se están intensificando y de ellos dependerá que se pueda reconducir la maltrecha relación entre ambos gobiernos.