El 12 de marzo de 2024 tuvo lugar la última comparecencia de Pedro Sánchez ante el pleno del Senado. Era una sesión de control al Gobierno. Desde entonces solo volvió una vez sin posibilidad de resistirse, esto es, a la comisión de investigación del caso Koldo, el pasado 30 de octubre. Nada más. Por eso ya está claro que pasará lo mismo con la petición de los populares, anunciada este lunes por Alberto Núñez Feijóo, de que el jefe del Ejecutivo comparezca en la Cámara alta esta misma semana por la tragedia ferroviaria de Adamuz. No la habrá. La Moncloa descarta que el líder socialista acuda allí: fuentes del Gobierno señalaron que el presidente dará explicaciones, como él mismo había solicitado, en el Congreso, porque esa es la Cámara, aducen, que tiene la obligación constitucional de fiscalizarle, y será el 11 de febrero, después de las elecciones de Aragón del domingo 8.

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Fuentes oficiales del Ejecutivo señalan que Sánchez comparecerá a petición propia ese día, miércoles 11, "coincidiendo con el primer día de pleno" en el Congreso. Mañana sí está programada una sesión extraordinaria en el hemiciclo para la convalidación de dos decretos leyes —el de subida de las pensiones y prórroga del escudo social, por un lado, y el de descuentos al transporte y creación del abono único, por otro—, pero no hay control al Gobierno. El periodo ordinario de sesiones arranca el 1 de febrero, como cada año, pero como hay unos comicios para el día 8, el Congreso, como siempre hace, levanta los plenos en la semana justo anterior. Así que es ya en la segunda semana de febrero cuando se retoma la actividad de la Cámara.

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El presidente solicitó el viernes su comparecencia en el pleno del Congreso para dar cuenta de las cumbres internacionales en las que ha participado y a la vez también del siniestro de Adamuz

El presidente solicitó su comparecencia el pasado viernes por la mañana —se supo después de que se lo reclamara Feijóo— "dar cuenta de la posición del Gobierno de España en los distintos encuentros y foros internacionales en los que ha participado, así como para informar sobre los últimos accidentes y la situación actual del servicio ferroviario", según consta en la petición elevada a la Cámara.

Así, habrá que esperar hasta mediados de febrero, tres semanas después de la tragedia que acabó con la vida de 45 personas, cuando Sánchez dé cuentas ante el Parlamento. Y lo hará, como siempre quiso, en el Congreso. No en el Senado. Y es que el PP no tiene forma de forzarle a ir allí, por mucho que lo controle con su mayoría absoluta. Ya acometió, con sus votos, una reforma del reglamento de la Cámara alta, que entró en vigor en noviembre. Se trataba, por un lado, de obligarle a acudir, al menos una vez al mes, a las sesiones de control y, por otro, de comparecer cuando así lo requirieran un grupo parlamentario o veinticinco senadores. Así está explicitado en el artículo 182.1 de dicho reglamento: "El presidente del Gobierno, a petición propia o por acuerdo de la Junta de Portavoces, comparecerá ante el pleno del Senado para informar sobre un asunto determinado. Estas comparecencias podrán ser solicitadas por un grupo parlamentario o por veinticinco senadores".

La réplica del PSOE, en la Constitución

Pero del mismo modo, desde el Grupo Socialista en la Cámara alta arguyen que, conforme al artículo 108 de la Constitución, "la responsabilidad del Gobierno ante el Parlamento es solidaria, y, por tanto, es el Gobierno quien en última instancia puede decir quien comparece". Quiere decir que el jefe del Ejecutivo puede delegar en alguno de sus ministros, como hace en las sesiones de control, exonerando a Sánchez de acudir al Senado.

Quien sí comparecerá este jueves en el Senado Puente, también pedida por los populares. El ministro recibe el apoyo total del PSOE frente a los "bulos, disparates y desinformación" de Génova

El presidente comparecerá en el Congreso el 11 de febrero después de que lo haya hecho el ministro de Transportes, Óscar Puente, el próximo jueves, 29 de enero, en el pleno del Senado. Sesión que había sido reclamada por los populares.

Precisamente Puente fue apoyado este lunes por el pleno de la ejecutiva federal por su gestión "rigurosa y transparente" del siniestro de Adamuz frente a los "bulos, disparates y desinformación" que difunde, a su juicio, el PP. Un apoyo que le trasladó el propio líder socialista y también todos los miembros de la cúpula, según reseñó en rueda de prensa la portavoz de la dirección, Montse Mínguez. La dirigente salió al paso de la acusación que lanzó Feijóo al titular de Transportes, de "llenarles de datos" sobre el siniestro para crear confusión. "Los datos no confunden, señor Feijóo, puede que al PP le confundan porque nunca jamás en la historia de su partido, cuando han tenido que gestionar una tragedia han aportado datos ni han dicho la verdad", condenó.

Mínguez subrayó que el PP es "heredero" de quienes gestionaron el 11-M (2004), la catástrofe del Prestige (2003), el Yak-42 (2003), el accidente del metro de Valencia (2006) o, más recientemente, la dana (2024), y en esta última no es que la dirección actual de los populares sean los "herederos" de esa gestión, sino "los protagonistas de urdir todo un relato" para proteger al ya expresident Carlos Mazón, tanto que el propio Feijóo, recordó, ha tenido que sentarse ante la jueza de Catarroja para "contar la verdad". "No sé cómo tienen tanta caradura aquellos que hoy piden dimisiones, cuando hace un año protegían las mentiras y los bulos", sostuvo la portavoz.

En aquella ya lejana sesión de control del Gobierno en la Cámara alta del 12 de marzo de 2024, Sánchez se enfrentó a la portavoz popular, Alicia García, a cuenta del caso Koldo y de la amnistía. Sánchez sacó la artillería y aludió al 11-M señalando que la "gran mentira" de ese día "es el acta fundacional de ese proyecto político destructivo que ustedes representan desde hace 20 años". Un día antes se cumplieron, efectivamente, 20 años de la matanza de los trenes y de la versión que el Gobierno de José María Aznar intentó sostener respecto a una posible autoría de ETA, desmentida judicialmente.

Lo curioso es que esa sesión de control del 12 de marzo de 2024 era la primera desde mayo del año anterior, antes de las elecciones municipales y autonómicas y de las generales del 23 de julio. Ya desde entonces Sánchez se ha ido resistiendo a acudir al Senado.