Mal resultado. Muy mal resultado. Pilar Alegría, exministra portavoz, no logró la "remontada" que soñaba. No pudo. La candidata socialista igualó este domingo, en número de escaños (no en porcentaje de voto), el suelo histórico de su partido en Aragón. El que consiguió Javier Lambán en 2015 pero que le fue suficiente para gobernar porque su izquierda, la de Podemos, estaba en ese momento muy fuerte. Eso no ocurrió este 8 de febrero. El PSOE se quedó lejos de poder retornar al Ejecutivo autonómico, solo consolado por el fracaso de la estrategia del PP de Jorge Azcón, que fue quien decidió convocar anticipadamente y en solitario estas elecciones y que acabó empeorando sus datos de los últimos comicios. Para Pedro Sánchez, se trata de una pésima noticia, un varapalo a una candidata enteramente suya, miembro de su Gobierno hasta el pasado diciembre, y un aviso de cara a las elecciones que vendrán. Su estrategia de lanzar ministros como candidatos en los territorios fracasa a la primera de cambio. "No es un buen resultado, no es el que hubiéramos querido", admitió Alegría, pero su formación sigue siendo la "alternativa progresista" en la comunidad. Y ella la encabezará. Se quedará liderando una oposición a Azcón "seria y responsable".

Con el escrutinio al 98,77%, el PSOE logró 18 escaños, los mismos que en 2015 y cinco menos que en mayo de 2023, en las que el ya fallecido expresidente Lambán perdió el Gobierno a favor de la derecha y la ultraderecha. Alegría cayó 5,26 puntos, del 29,55% al 24,29%. Algo por encima del 21,43% que el propio Lambán cosechó hace 11 años. En número de papeletas, captó 159.366, por las 197.919 de 2023 (38.553 menos). La participación, sorprendentemente y pese a tratarse de una convocatoria aislada, sin las municipales, no se derrumbó. De hecho, alcanzó el 67,56%, 1,02 puntos más que en la anterior competición. El PP pasó de 28 a 26 diputados y el gran ganador de la noche fue Vox, que dobló sus resultados, al saltar de siete a 14 actas. Azcón solo podrá gobernar, pues, amarrado a una ultraderecha disparada. También duplicó los datos Chunta Aragonesista (CHA), con sus seis asientos en las Cortes regionales, tres más. Existe, la coalición de la España vaciada, tendrá a dos representantes (uno menos) e IU-Movimiento Sumar mantiene su espacio, su único escaño. Podemos y el Partido Aragonés (PAR) salen de la Cámara autonómica.

En número de votos, Alegría supera el resultado de Lambán de 2015: 24,29% frente al 21,43% de entonces. Pierde más de 5 puntos respecto a 2023 y cosecha algo más de 159.000 papeletas

La candidata socialista pierde este 8-F dos diputados en Huesca —tenía siete y baja a cinco— y tres en Zaragoza (de 12 asientos a solo nueve), y mantiene su representación en Teruel (cuatro actas). En las capitales, los socialistas quedan segundos en Huesca y Zaragoza, pero en la ciudad de Teruel se desploman: pasan a ser tercera fuerza (17,43%), por detrás incluso de Vox (23,57%). El partido baja 3,4 puntos en la provincia de Huesca y sube cerca de un punto en Teruel, pero recibe el mayor golpe en la circunscripción que reparte más escaños: en Zaragoza, la caída es de 6,59 puntos.

Una bajada general del PSOE, en todo caso, más contenida que la que tuvo en Extremadura el pasado 21 de diciembre: entonces, se dejó 14,14 puntos y un total de 10 escaños, y ahí sí firmó un nuevo suelo histórico en un territorio que había dominado históricamente. Alegría, al menos, sí consiguió ser profeta en su tierra: en su pueblo, La Zaida (Zaragoza), recibió 170 papeletas (el 66,40%, 11,93 puntos más), por los 35 del PP. También ganó en Ejea de los Caballeros, el municipio de Lambán (30,76%, 12,24 puntos menos).

Comparativa con 2023

La exministra firma, pues, un raquítico resultado en el conjunto de Aragón. Pero el desastre es el de toda la izquierda, que se queda muy lejos de poder volver al Ejecutivo autonómico, muy lejos de los 34 escaños que marcan la mayoría absoluta y que solo pueden tocar PP y Vox. El único ganador en el espectro progresista fue CHA, receptor del voto útil y protagonista de una espectacular subida, sobre todo en Huesca (+1) y en Zaragoza (+2). IU-Sumar mantuvo su escaño y Podemos, que llegó a sentar a 14 de los suyos en 2015, perdió la única acta que todavía tenía y en votos su 0,94% quedó por detrás de Se Acabó la Fiesta, la formación del ultra Alvise Pérez (2,74%), y el PAR (1,24%). No hay posibilidades de que bailen más los escaños: en Huesca la ultraderecha quitó el último escaño al PSOE por 1.516 votos y en Zaragoza, por 4.529.

Alegría promete encabezar una oposición "seria y responsable", recorriendo el territorio, en defensa de los servicios públicos y la convivencia. Y avisa de que el PP es "aún más rehén de la ultraderecha"

Alegría compareció ante los medios sobre las 22.30 horas y reconoció, de entrada, que no había obtenido un "buen resultado", porque no podría serlo cualquiera que no llevara al PSOE a volver a gobernar la comunidad. Pero el partido se hará cargo, dijo, del "papel" que le corresponde: "Vamos a liderar la oposición", de manera "vigilante, seria y responsable". Prometió seguir "recorriendo el territorio", como hizo en su campaña, "escuchando a los ciudadanos" y "planteando soluciones" a sus demandas, en defensa de los servicios públicos, de la "convivencia" y el "respeto". "Somos la alternativa progresista en esta comunidad autonóma", la alternativa a la "crispación" y los "recortes", subrayó, reivindicando su condición de fuerza hegemónica de la izquierda y anticipando, por tanto, que se quedará como jefa de la oposición a Azcón. Es decir, no volverá a Madrid ni dimitirá. No dejará las riendas de la federación.

Menos ahora, en un momento en el que el PP de Azcón, que decidió adelantar las elecciones "atendiendo al mandato de [Alberto Núñez] Feijóo", es "aún más rehén de la ultraderecha", y cuando esta avanza los más "perjudicados" son los aragoneses. Esa misma fue la línea argumental que en Ferraz siguió la secretaria de Organización, Rebeca Torró, la dirigente que encabezó el seguimiento del escrutinio electoral en la sede federal con su equipo —Elisa Garrido, Borja Cabezón y Anabel Mateos—, y con la portavoz, Montse Mínguez, y sin el presidente Sánchez, que, como hace siempre en las competiciones autonómicas, permaneció en la Moncloa. El PP, dijo la jefa del aparato, adelantó los comicios en Extremadura y Aragón porque no tenía presupuestos. "Ahora, ni presupuestos ni Gobierno. Ni en Extremadura ni en Aragón. No sabemos cuándo lo habrá, ni tampoco cómo lo habrá. No sabemos cuánto tiempo más se va a perder, ni cuántos retrocesos van a tener que soportar los ciudadanos. El resultado de hoy ha sido exactamente el mismo que sucedió en Extremadura. Hoy el PP es más rehén que nunca de la ultraderecha. Esto produce inestabilidad, incertidumbre y parálisis. En definitiva, lo que ha hecho Feijóo perjudica a la ciudadanía y encadena aún más al PP a la extrema derecha".

Torró expresa el "apoyo máximo" de la dirección de Sánchez a Alegría y el reconocimiento a su campaña y denuncia la "deriva ultra" del PP, que ya es "lo mismo" que Vox: "Comparten todo"

Para Torró, además, esta campaña aragonesa certifica la "deriva ultra" de la formación de Feijóo. "Empezó blanqueando, consintiendo y aceptando a la ultraderecha. Y ahora, sin ningún pudor, lo comparten todo. Comparten tono, discurso de odio, ausencia de propuestas para mejorar la vida de la gente, mentiras, desinformación, incluso monologuistas fascistas", apuntaló, aludiendo, obviamente, al agitador ultra Vito Quiles, que acompañó a Azcón y a Feijóo en el cierre del 8-F, el pasado viernes. PP y Vox, resolvió, "son exactamente lo mismo".

La secretaria de Organización dejó, a diferencia de lo que ocurrió tras las extremeñas, un mensaje de respaldo inequívoco a su candidata. Reconoció el "trabajo y compromiso" de Alegría en una campaña para la que el PSOE ha tenido "apenas dos meses". Ese es precisamente uno de los lamentos que se escuchaban en Ferraz este domingo: que la exministra no ha tenido "tiempo para consolidar su liderazgo y su candidatura", porque "su valoración ha sido ascendente". Torró elogió la campaña "magnífica, cercana, a pie de calle, en contacto con la gente y sus preocupaciones reales" que lideró Alegría. "Una campaña limpia, honesta y comprometida —continuó—. Reitero nuestro apoyo máximo a Pilar Alegría y a nuestros compañeros de Aragón para ofrecer un proyecto de futuro, de estabilidad y de oportunidades para la mayoría social". Respaldo explícito que también le prestó el propio Sánchez desde X. Debate interno resuelto: la exportavoz del Gobierno, señalan en Ferraz, tiene ahora tiempo para ir consolidando su proyecto, y ella es "tenaz" y "trabajadora".

Conscientes de la posibilidad de un batacazo

En realidad, el PSOE era plenamente consciente de que esta iba a ser una jornada muy dolorosa. Se había preparado mentalmente para ello. Desde la convocatoria anticipada decidida por el presidente regional, aunque la sensación de que las urnas depararían un mal dato, irremediablemente, se acentuó conforme avanzaba la campaña. La esperanza de Alegría y de su equipo era rondar los 20 escaños, una marca que durante el escrutinio tocaron en varias ocasiones. Fueron 18 finalmente, porque muy avanzado el recuento Vox les arrebató el diputado número 19. Una pérdida todavía admisible desde los 23 asientos que consiguió Lambán en las autonómicas de mayo de 2023. Ya parecía claro que los socialistas se acercarían a su suelo histórico, el de 2015. Fue lo que ocurrió. Al menos, sortearon el riesgo, que apuntaban los sondeos, de caer hasta los 17 representantes, que habría supuesto un naufragio sin precedentes.

Los socialistas eran conscientes de que las urnas les castigarían, y ambicionaban rondar los 20 escaños. No pudieron, pero al menos no cayeron a una marca que apuntaban los sondeos: las 17 actas

La candidata intentó combatir la negrura de los sondeos con una campaña muy personal. Desde el principio. En cuanto Azcón firmó el decreto de convocatoria, Alegría dejó el Gobierno —el relevo en Educación y en la portavocía tardaría una semana en hacerse efectivo— y luchó por desprenderse del hábito de ministra para fomentar la imagen de una mujer de la tierra, cercana, empática. Recorrió pueblos y pueblos, visitó comercios, explotaciones agrarias, barrios, hospitales, colegios, librerías... Huyó de los grandes mítines, pidió a sus excompañeros de Gabinete que no se desplazaran a Aragón. Quería hacer campaña sola, para hablar de las políticas regionales y tratar de desmontar el discurso del PP. Solo le ayudaron los ministros Félix Bolaños y Carlos Cuerpo los días que ella tenía la agenda ocupada, y mitineó con Sánchez en tres ocasiones —en los dos domingos de campaña, en Huesca y Teruel, y en el cierre, en Zaragoza—. Y emprendió, el último día del viaje al 8-F, una maratón de 24 horas, empalmando encuentros con colectivos, sin parar siquiera durante la madrugada, sin apenas dormir.

En la federación aragonesa y en el conjunto del PSOE reconocían el "esfuerzo" de Alegría, que había protagonizado "un campañón", que había dado lo mejor de sí misma, que había tenido un buen desempeño en los debates —un cara a cara con Azcón y tres choques a ocho— y no había cometido errores. Es decir, que los malos datos que podían preverse no eran achacables a ella. Ella, no obstante, sí ha tenido que arrastrar el peso de la foto de su almuerzo, el pasado noviembre, con Paco Salazar, cuando él ya había sido apartado de sus cargos orgánicos e institucionales aunque aún no había trascendido el tenor de las denuncias de dos exempleadas suyas registradas en el canal interno del PSOE. El PP exprimió esa imagen hasta el final de la campaña, pese a que ella admitió que aquella comida había sido un "error" y que no se tenía que haber producido nunca. Salazar compareció en la comisión Koldo del Senado llamado por los populares, pero defendió su inocencia y que en aquella cita Alegría se interesó por su familia y que no hablaron nada de cuestiones profesionales. Tampoco ella le hizo reproches, señaló.

Alegría quiso liderar una campaña prácticamente en solitario, para mostrarse como una candidata cercana y empática. Y recibió el aplauso de los suyos. El PP la persiguió con la foto con Salazar

La exministra, coincidían todos en el partido, no era, nunca fue, Miguel Ángel Gallardo, el candidato extremeño que se estrelló en los comicios del 21 de diciembre pasado y que cargaba con la división interna, con el procesamiento judicial en la misma causa por la que se sentará en el banquillo el hermano del presidente y con una espectacular falta de oficio político. En la propia Moncloa ya sostenían en los últimos días que el obstáculo era la imposibilidad de marcar agenda por parte del Ejecutivo, la debilidad de la izquierda, la fortaleza de Vox y la capacidad de la derecha para hacer correr su relato... Y también el tren. Los accidentes de Adamuz (46 víctimas mortales) y Gelida (1) y el caos ferroviario posterior apuntalaron las malas expectativas, señalaban también en la sala de máquinas del Ejecutivo. En Ferraz apuntaban este domingo que todo el "ruido" en torno a Alegría, desde su foto con Salazar hasta los "bulos" en las fiestas en el parador de Teruel que no existieron, generó mucha atención y restó espacio a las propuestas, en las que ella hizo hincapié en todo este tiempo.

Ahora se abre un futuro incierto, sobre todo porque este 8-F es otro clavo para Sánchez, pero no habrá relevo de Alegría como secretaria regional, como ella misma dijo y Ferraz confirmó. Ella controla una federación que pudo heredar de Lambán sin necesidad de primarias hace un año, y hasta los más próximos al expresidente autonómico, fallecido el pasado agosto, admitían que la exministra había tenido un buen papel y había integrado a figuras relevantes de los críticos, como Darío Villagrasa, vicesecretario general y número dos de la lista por Zaragoza, y Teresa Ladrero, alcaldesa de Ejea —el pueblo de Lambán—, secretaria provincial y vicepresidenta de la Diputación y ahora la tercera en la candidatura. Alegría tendrá que recomponer ahora un partido muy lastimado y pertrecharlo para el siguiente combate: las municipales de mayo de 2027 —la exministra aludió explícitamente a ellas— y unas generales aún sin fecha. Si es que Azcón no devuelve las autonómicas al calendario habitual y las convoca de nuevo para el año próximo.

En Ferraz están convencidos de que la dinámica de las generales es muy distinta a la de las autonómicas, así que creen que puede repetirse lo que pasó en 2023 al activarse la alerta PP+Vox

La dirección federal analizará este lunes los datos en una reunión que Sánchez dirigirá desde las 9.30, pero la abandonará pronto para marchar a Andalucía y visitar las zonas afectadas por el temporal. Todo un gesto evidente de que quiere pasar página pronto. Pero es que la lectura que prende en la cúpula y en la Moncloa, que se repetía esta noche, es que la dinámica de las generales es muy distinta a la de las autonómicas. Cuando el presidente convoque, creen, sí funcionará la alerta contra PP y Vox porque ya se habrán visto sus primeras medidas, sus primeras decisiones. Igual que ocurrió en 2023 y que fue clave para que resistiera. En Ferraz reconocen el desgaste de la figura de su líder, pero también que sigue siendo un activo. Capaz de polarizar: movilizar a la derecha a la vez que despierta a los suyos.