Nunca jamás estuvo en la hoja de ruta de los socialistas. Ni en Extremadura ni en otros territorios. El PSOE no facilitará la investidura de la ahora presidenta en funciones de la Junta, María Guardiola, no le dará su abstención. En ningún caso. "Ni muertos", como recalcan en Ferraz. Si la dirigente popular quiere ser reelegida en su cargo, dicen, tendrá que llamar a otra puerta, quiera o no. Y esa puerta, añaden, es la de Vox.
Ya desde que se abrieron las urnas en Extremadura, el pasado 21 de diciembre, la pregunta rebotaba en el tejado de los socialistas. Su abstención bastaría para que Guardiola, la ganadora de los comicios, resultara investida. El PP logró el 43,11% de los votos y 29 diputados —solo uno más que en las autonómicas de mayo de 2023—, por el 25,76% y los 18 escaños del PSOE (10 menos que en las urnas anteriores, una caída de 14,14 puntos). Vox casi duplicó sus resultados (saltó de seis a 11 asientos), y también avanzó Podemos-IU (de cuatro a siete parlamentarios). Guardiola, por sí misma, suma más que toda la izquierda, y le sería suficiente la abstención de la ultraderecha, pero si esta no sale del no, solo habría dos salidas: que el PSOE le facilitase su reelección —y la dirección del partido no se lo plantea— o nuevas elecciones. Y este último escenario, el de una repetición de los comicios en junio, se hacía mucho más fuerte este miércoles, precisamente por las durísimas condiciones impuestas al PP por la formación de Santiago Abascal.
Vox está imponiendo duras condiciones al PP: exigen cuatro carteras. Los populares preferirían gobernar en solitario, vía abstención de PSOE o los ultras, antes que compartir el Ejecutivo con Abascal
Vox, según adelantó El País y no descartaron fuentes del partido ultra consultas por este diario, exigen la vicepresidencia primera y cuatro carteras, y de mucho peso: Economía, Agricultura, Industria e Interior. Algo que el PP juzga inasumible. Los populares, de hecho, preferirían gobernar en solitario, antes que pactar con Abascal e integrar a su formación en el Ejecutivo, informa EFE.
Guardiola fue propuesta el pasado martes como candidata a la Presidencia de la Junta por el presidente de la Asamblea, el popular Manuel Naharro, pese a no contar con los apoyos suficientes para un pleno de investidura cuya fecha límite es el 3 de marzo. La formación de ultraderecha le trasladó, por boca de su secretario general, Ignacio Garriga, su "no rotundo". "Por respeto a nuestros votantes y porque no ha entendido el mandato de las urnas, que es que Vox tiene que tener capacidad para cambiar las políticas y garantías para impulsarlas. Fue el PP quien rompió el pacto con Vox hace un tiempo y quien expulsó a Vox de los gobiernos". "Lo que no puede ser es que el PP, que ganó las elecciones con el apoyo del 43,2% de los electores, tenga que travestirse de Vox. No lo podemos hacer", advirtió la dirigente popular desde Mérida.
El presidente de la gestora socialista subraya que su partido "es la alternativa y no la muleta del PP". Guardiola le había pedido su abstención "por responsabilidad", sin negociación de por medio
Guardiola llamó al presidente de la gestora socialista nombrada por Ferraz, José Luis Quintana, también delegado del Gobierno en Extremadura, para que "por responsabilidad", se abstuviera su grupo, "a la vista de los peores resultados" de su historia. Sin negociación de por medio, porque ella "no negocia con este PSOE ni con el sanchismo". "Es falso" que la jefa de la Junta pidiera la ayuda del PSOE, señaló Quintana en redes sociales. Si quiere reunirse con él, ningún problema, pero le recordará que "el PSOE es la alternativa y no la muleta del PP". "El bloqueo lo tiene que resolver quien lo ha creado: ella", remachó.
La posición de la cúpula regional interina es la misma que la de Ferraz y la Moncloa: no. Nada de auxiliar al PP, nada de facilitarle la gobernabilidad. Menos aún, recuerdan en la dirección de Pedro Sánchez, cuando quien convocó las elecciones anticipadas, despreciando la búsqueda de un acuerdo presupuestario que las impidiera, fue la propia Guardiola. No hay debate al respecto: "Ni muertos le damos la abstención", indicaban desde el núcleo duro del presidente del Gobierno.
Guardiola ha decidido apostarlo todo a un acuerdo con Vox. Ella ha elegido y debe ser consecuente. Nuestra postura no ha cambiado", sentencian desde la federación regional
En el PSOE extremeño dicen ver a Guardiola "muy nerviosa, cada vez más". "Está claro que en la negociación nadie ha llamado al PSOE, que es la segunda fuerza, y que la presidenta de la Junta ha decidido apostarlo todo a un acuerdo con la ultraderecha de Vox, la tercera fuerza. Ella ha elegido y debe ser consecuente. Es imposible una reunión PP-PSOE después de que ayer [por este martes] la propia Guardiola dijo que no negocia con este PSOE. Nuestra postura no ha cambiado". En cualquier caso, en el partido, y desde 2017, aunque la dirección decidiera facilitar el Ejecutivo al PP, no bastaría: lo tiene que ratificar la militancia en un consulta, como disponen los estatutos federales.
La negativa a facilitar la reelección de la dirigente popular era, de hecho, la posición del candidato a la Junta, Miguel Ángel Gallardo, el pasado 22 de diciembre, en la reunión de la ejecutiva en la que formalizó su dimisión como secretario general, el cargo al que había accedido en marzo de 2024 y que heredó del ya fallecido Guillermo Fernández Vara. En aquella reunión de la dirección, el expresidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra sí abogó por que su partido se abstuviera, pero esa posición no encontró respaldo. El secretario provincial de Cáceres, Álvaro Sánchez Cotrina, le llegó a recordar que ayudar al PP sería tanto como traicionar la memoria de Vara. Él ganó los comicios de mayo de 2023, aunque empató en 28 escaños con Guardiola, y ella no le dejó gobernar. El expresidente de la Junta no tenía otros números posibles, porque Podemos-IU solo tenía cuatro diputados.
¿Comicios a finales de junio?
Guardiola, desde la primera votación de investidura, tendrá dos meses para intentar su reelección. Pero si no lo consigue, la Asamblea se disolverá de manera automática y habría nuevas elecciones a finales de junio. Un escenario que en el PP en absoluto descartan pero que en la federación extremeña, en Ferraz y en la Moncloa no se acaban de creer. "Está claro que Vox no se lo pondrá fácil y que a Guardiola le costará mucho, porque le tienen especiales ganas, pero yo esto lo tomo como el juego de la negociación", indica una dirigente de la máxima confianza de Sánchez. "Creo que finalmente no llegará la sangre al río. Después de las elecciones de Castilla y León [del 15 de marzo] llegarán a un acuerdo", abunda una diputada extremeña. Todos los dirigentes consultados están en la misma tesis: que habrá acuerdo, aunque sea in extremis. El PSOE ahora mismo no tendría siquiera candidato: la gestora acordó convocar el congreso regional extraordinario, el que elegirá a un nuevo líder, una vez se hubiera formado el nuevo Ejecutivo autonómico.
El alcalde de Mérida, portavoz de campaña de Gallardo en las elecciones del 21-D, sí defiende que el PSOE facilite la gobernabilidad al PP pero con un algún "tipo de acuerdo"
Este miércoles, sí se oyó una voz discrepante con la de la gestora y la de Ferraz. Fue la de Antonio Rodríguez Osuna, alcalde de Mérida, quien aseguró en la Cope que si Guardiola no llega a cerrar un acuerdo con Vox y se estrella su investidura, lo "lógico" es que llamara al PSOE para iniciar una negociación que pusiera fin a la "parálisis" que sufre la comunidad, informa Europa Press. El regidor, que fue el portavoz de campaña de las pasadas autonómicas —es decir, formaba parte del equipo de Gallardo—, abría así la puerta a algún "tipo de acuerdo que pudiera facilitar la gobernabilidad", que incluyera la investidura de Guardiola y otras cuestiones como los presupuestos autonómicos.
"Antonio va por libre, hay una gestora a la que hay que dejar trabajar y en todo caso es la que tiene que manifestar la opinión del partido, aunque hay gente que está acostumbrada a mandar y disponer", reprueba una parlamentaria socialista. "Solo nos faltaría ya eso: cornudos y apaleados", coincide otra dirigente regional.
Aunque la dirección decidiera apoyar una eventual abstención al PP, la militancia tendría que respaldarlo en una consulta, como prescriben los estatutos federales desde 2017
El líder del PSOE de Castilla y León y candidato en las elecciones del próximo 15 de marzo, Carlos Martínez, sí ha planteado que gobierne la lista más votada. Una propuesta que ofrece firmar al PP antes de las autonómicas y ante notario. Y aunque su planteamiento choca con la línea del partido, lo defiende como la vía para "poner frente al espejo" a los populares, ya que ellos se niegan a firmar este compromiso cuando en el pasado sí pedían lo mismo, que gobernase quien gane en las urnas. La propuesta de Martínez emana de la convicción de la federación regional, que comparte Ferraz, de que esta vez el PSOE puede ganar los comicios, como sucedió en 2019, cuando el candidato era Luis Tudanca, gracias a la división en la derecha. Se trata, resumen en la cúpula federal, de un "pacto entre caballeros", y no tiene nada que ver con dar la abstención después de las urnas.
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