España como "perdedora", una España que no sabe jugar "en equipo", que es "muy hostil" a la OTAN. Donald Trump no cesó ayer en sus reproches al Gobierno de Pedro Sánchez. Pero el presidente no da un paso atrás: mantiene que la intervención militar de EEUU en Irán es "ilegal" y su derecho a levantar el dedo y decir que no le gusta, que viola el ordenamiento internacional, porque, "entre países aliados", "es bueno ayudar cuando se tiene razón, y también señalar cuando se está equivocado o se está cometiendo un error". Y para Sánchez este "es el caso": esta guerra contra el régimen de Teherán "es un extraordinario error", un "enorme error" que acabaremos "pagando" también en España. Lo que no entiende es el "galimatías" que se está haciendo el PP, que por un lado apoya la agresión a Irán pero no quiere que el Gobierno envíe la fragata Cristóbal Colón a Chipre, en una misión de solidaridad y defensa con un socio de la UE atacado por Irán.
Era la primera vez en la que el presidente del Gobierno contestaba preguntas de los informadores después de que blandiese el No a la guerra en su declaración institucional, sin medios delante, del pasado miércoles. La ocasión fue la XXXVI Cumbre Hispano-Portuguesa, celebrada este viernes en el monasterio de La Rábida, en Palos de la Frontera (Huelva), aunque se había programado para el 29 de enero y se pospuso por el accidente de tren en Adamuz. Precisamente antes del arranque del encuentro con la delegación lusa Sánchez presidió un acto de recuerdo por las víctimas del siniestro.
Advierte de que la agresión es un "error" cuyas consecuencias se van a tener que "pagar". Subraya, en respuesta a Trump y sin citarlo, que respeta la presidencia de EEUU y admira a su sociedad
Trump amenazó el martes con cortar toda la relación comercial con España, con llegar a aplicarle incluso un embargo. La respuesta de Sánchez fue ese No a la guerra y la réplica del mandatario republicano, en una entrevista telefónica con el tabloide The New York Post, fue esa definición de España como "perdedora" y la recriminación a un Gobierno, el español, que "no trabaja en equipo". "Yo tengo un enorme respeto por la presidencia de Estados Unidos y una enorme admiración por la sociedad estadounidense. Respeto y admiración", se arrancó Sánchez cuando fue preguntado por los periodistas, sin referirse en ningún momento a Trump, ni encarándose con él directamente.
A partir de ahí, siguió, la posición del Gobierno es "clara": rechazo rotundo a una guerra que está "fuera de la legalidad internacional" que no tiene por tanto por qué apoyar. "Entre países aliados", avisó, "es bueno ayudar cuando se tiene razón, y también señalar cuando se está equivocado o se está cometiendo un error, que es el caso. Y esta guerra en Irán, a mi juicio, a juicio del Gobierno de España, es un extraordinario error que vamos a pagar". Es más, ya se están "pagando las consecuencias" de esta agresión: por el número de víctimas que va creciendo y el "dolor y sufrimiento" que cae sobre una región, Oriente Medio, muy castigada; por el alza de los precios del petróleo y del gas, y porque continuará la "inestabilidad y la inseguridad" en la zona, y es posible que se repitan los "movimientos migratorios" de anteriores crisis.
El presidente señala que la presencia de la 'Cristóbal Colón' en Chipre responde a una misión defensiva, no ofensiva. La posición de PP y Vox es, dice, "un auténtico galimatías"
La "tranquilidad" que tiene el Ejecutivo es que su posición es congruente con la mantenida hasta ahora en anteriores crisis: en la guerra de Ucrania, frente a la invasión de Rusia, ante el genocidio en Gaza, y ahora en este incipiente conflicto en Irán. En todos los casos, reivindicó Sánchez, el Gobierno se ha situado al lado de las víctimas y contra la "violación flagrante del derecho internacional", que es "el mismo", apostilló, que el "respeto a los derechos humanos". Una apreciación esta última que lanzaba a Alberto Núñez Feijóo quien esta semana, para defender el ataque de EEUU, señalaba que hay que estar antes a favor de los derechos humanos que de las reglas internacionales. El líder socialista esgrimió por tanto que está siendo consistente y que su obligación denunciar el "enorme error que supone esta crisis". Agregó que rechazar la intervención no es incompatible con la condena al régimen de los ayatolás, sobre todo por las "profundas" convicciones feministas de su Ejecutivo. "Siempre hemos manifestado nuestra oposición a la represión del régimen iraní, de su población, particularmente de las mujeres y de niñas, pero eso no significa que efectivamente se tenga que violentar el orden internacional", justificó.
La oposición acusa a Sánchez de ser un "tramposo", porque al tiempo que enarbola el No a la guerra envía una fragata, la Cristóbal Colón, la más moderna de la Armada, a Chipre. Sánchez arguyó que si está defendiendo la legalidad internacional, también todas sus decisiones se ajustan a las leyes nacionales. Y eso es lo que ocurre con la decisión de "echar una mano a Chipre en una misión defensiva, nada ofensiva", ya que su propósito es "ayudar" a un país que ha "sufrido las consecuencias de una guerra que no ha provocado", dado que recibió el impacto de un dron lanzado por Irán el pasado lunes. El envío del buque de guerra, que llegará a la zona en unos días, "se ajusta lógicamente" a la Ley de Defensa Nacional de 2005, sostuvo. El Gobierno exhibe "la misma determinación" para "decir No a la guerra en Irán" y para ser "solidarios y ayudar" a Nicosia.
Sánchez registró esta mañana su petición de comparecencia en el Congreso, pleno que se materializará, previsiblemente, a finales de mes, el 25 de marzo, tras el próximo Consejo Europeo de los días 19 y 20. El líder socialista, frente a las críticas del PP, recordó que hace 23 años el entonces presidente, José María Aznar, que metió a España "en una guerra ilegal", la de Irak, tardó "diez meses en comparecer" en la Cámara baja, cuando él ya ha anunciado su comparecencia y eso que la posición de su Gobierno es la contraria, "no hacer que España participe en una guerra que es de todas todas ilegal". Como en otras ocasiones, recalcó que él es el mandatario español que "más veces ha comparecido en el Congreso". No tendrá problema en hacerlo porque tiene la "tranquilidad" de "cumplir" con la legalidad internacional y las leyes nacionales y también porque tiene la convicción de que su posición "la entiende perfectamente, y aplaude y apoya, una amplia mayoría de la ciudadanía española". Se refería así a las encuestas publicadas este viernes, en El País y en El Mundo, que reflejan el rechazo de la opinión pública a la intervención militar, por encima del 60%.
El jefe del Ejecutivo incide en que la posición del Gobierno la "entiende, aplaude y apoya una amplia mayoría de la ciudadanía española", como demuestran las encuestas de este viernes
Para el jefe del Ejecutivo, es "bastante sorprendente" la postura de PP y Vox, "un auténtico galimatías", porque "están a favor de la guerra de Irán" pero en contra de ayudar a un país europeo, Chipre —socio de la UE, no de la OTAN—, que "ha sufrido las consecuencias de la guerra de la que ellos están a favor". Serán ambas formaciones las que tengan que "aclarar", ironizó, por qué respaldan a EEUU en Irán y rechazan que España acuda "en solidaridad" de Chipre.
El Gobierno no tiene miedo a las potenciales represalias que lleguen de Washington. El miércoles, en su comparecencia en la Moncloa, fue "claro", recordó: están "los principios, los valores, la posición respecto al derecho internacional, y eso está por encima de cualquier otra consideración". "Absoluta tranquilidad", respondió, aunque también "compromiso" del Gobierno de reaccionar si hiciera falta. Gracias al "buen momento económico que está viviendo España", insistió, el Ejecutivo tiene "margen", "capacidad" para articular "medidas de compensación" a los más afectados. Sánchez se remitió a su histórico, a la experiencia "contrastada" de su Gabinete en el manejo de las crisis: durante la pandemia, el Gobierno movilizó 117.000 millones de euros; con la crisis inflacionaria abierta por la guerra de Ucrania, activó 45.000 millones; con el último tren de borrascas, 7.000 millones.
No tiene miedo a las represalias que pueda tomar Trump. Sí avisa de que lo que los ciudadanos puedan notar en sus bolsillos "nada tiene que ver con decisiones que haya tomado el Gobierno"
Pero también quiso lanzar un mensaje político relevante: que los ciudadanos "sean conscientes" de que lo que esté sucediendo ya o pueda suceder "en sus bolsillos", "nada tiene que ver con las decisiones que haya tomado el Gobierno de España, sino con una guerra que es ilegal y que va a traer mucha resaca en forma de dolor, de sufrimiento, de inestabilidad en una región ya de por sí muy inestable".

Al lado de Sánchez, el primer ministro de Portugal, el conservador Luís Montenegro, que tuvo que guardar todo el tiempo equilibrios para conciliar su apoyo a EEUU y también su amistad con España. El dirigente luso lanzó, por un lado, un tibio reproche a Trump (sin citarlo) al recalcar que las "amenazas y acusaciones" no son "el camino correcto" para "relacionarse entre aliados". Pero al tiempo, y ahí se distanció de Sánchez, Lisboa no solo estará "siempre" al lado de sus socios europeos, sino también al lado de Washington como "aliado atlántico". Portugal, por tanto, se pone "del lado" de quienes sufren los "ataques" de Irán, como sus países vecinos o el propio EEUU, y también del lado de España cuando decide enviar una fragata para ayudar a Chipre.
En cualquier caso, Portugal "no va a contribuir a aumentar la tensión, va a hacer todo lo contrario, disminuir la tensión". Montenegro insistió en varias ocasiones en que entre Madrid y Lisboa "no hay ningún problema", por mucho que discrepen sobre la guerra de Irán, una cuestión de política exterior sobre la que cada país es soberano. Es lo que también subrayó Sánchez: la política exterior de cada país "la decide cada uno de los gobiernos", y el español defiende su postura, que respalda una "amplísima mayoría" de ciudadanos.
Los dos países sellan una alianza por la seguridad climática y fortalecerán su cooperación en protección civil y emergencias. Montenegro apunta que no es una cuestión de ideologías y llama a "despolitizar" el cambio climático
En lo que también coincidieron ambos mandatarios fue en reafirmar su alianza frente al cambio climático, precisamente como respuesta a las emergencias sufridas por la Península Ibérica en los últimos años, en forma de incendios, danas o borrascas. Los dos países, explicó el líder socialista, sellaban este viernes una alianza por la seguridad climática y se comprometen a fortalecer su cooperación en materia de protección civil y emergencias.
Para Montenegro, el combate contra el cambio climático no es una cuestión de izquierdas o de derechas —él encabeza un Gobierno conservador—, porque su obligación es "proteger a los ciudadanos, impulsar la competitividad a nivel europeo y la autonomía estratégica". Y cree posible llegar a un "equilibrio", pero para eso es necesario, dijo, "despolitizar el cambio climático, quitarle carga política". No es cuestión de ideología, convino el presidente español, "sino de ciencia". Y gracias a la apuesta decidida y "sostenida en el tiempo" de su Ejecutivo por las energías renovables, ilustró, la electricidad española es "tres veces más barata que la francesa, seis veces más barata que la alemana y siete veces más que la italiana".
Sánchez muestra la "absoluta disposición" del Gobierno para celebrar el funeral de Estado por las víctimas del siniestro ferroviario de Adamuz cuando ellas estén "preparadas"
Los dos mandatarios tuvieron durante su comparecencia palabras de recuerdo a las víctimas de Adamuz. A Sánchez se le preguntó cuándo se celebrará el homenaje de Estado, porque el que programaron el Gobierno y la Junta para el pasado 31 de enero fue cancelado y solo llegó a tener lugar el organizado en Huelva el 29 de enero por la Iglesia, al que acudió, en representación del Ejecutivo, la vicepresidenta María Jesús Montero y los ministros Luis Planas y Ángel Víctor Torres. El presidente mostró "absoluta disposición" para celebrar ese tributo "cuando los familiares y las víctimas estén preparadas y estén dispuestas a poder celebrar este importante y necesario homenaje de Estado". En realidad, el Gobierno no quiere forzar nada que las víctimas no quieran.
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2 Comentarios
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hace 1 minuto
Aquí lo único que importa es el positivo rédito electoral y si hay que cambiar de «lobo» para conseguirlo, pués se cambia.
Y qué mejor que ese lobo que cae mal a casi todo el mundo.
Pero eso sí, sin mencionar su nombre, no se vaya a enfadar más, y su dentellada es de las que no se recupera uno en mucho tiempo.
Me hubiera gustado que esta postura tan reivindicativa, que ha adoptado Pedro Sánchez contra el guerrero Trump, también la hubiera tenido contra el guerrero Putin, en su momento.
hace 20 minutos
Por una vez estoy de acuerdo