Solo se sabrá el 15 de marzo. Con permiso del arreón final de las encuestas que se publicarán a lo largo de este fin de semana y hasta el lunes, cuando se cierre la ventana legal. Pero únicamente las urnas dirán si el No a la guerra ha empapado en Castilla y León, si ha sido un elemento de campaña más discursivo que decisivo en la opción de los electores, si ha servido para despertar a un votante progresista que, según los estudios de opinión, se muestra perezoso y distante. Si ha calado hasta el punto de impulsar al PSOE y a su candidato, Carlos Martínez, en una campaña a priori algo más favorable para el partido que las dos anteriores, la de Extremadura del 21 de diciembre y la de Aragón del 8 de febrero.

El partido sí lo cree. Firmemente. La dirección federal y la regional están convencidas de que la consigna que Pedro Sánchez reverdeció 23 años después algo "puede sumar", seguras de que puede ayudar a activar a su electorado, aunque esta sea una materia más clara de generales. Solo hacía falta asomarse al mitin de ayer viernes en León, con el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero repescado como gran amuleto de campaña: los gritos repetidos de la grey socialista —"¡No a la guerra, no a la guerra!"—, las pegatinas que se distribuyeron a los asistentes, los discursos de los teloneros (el secretario provincial, Javier Cendón; la cabeza de cartel leonesa y número dos de la federación, Nuria Rubio) y del propio candidato, Carlos Martínez; la tipografía proyectada en la pantalla, la misma que la de 2003. El ambiente.

Todo conducía a Irán, a ese No a la guerra. Igual que se prevé que ocurra este sábado en el acto central de este viaje al 15 de marzo: en esta ocasión, en Soria. Con el propio Martínez, que sigue siendo alcalde de la ciudad —es regidor desde 2007 y acumula cuatro mayorías absolutas—, y con el secretario general del PSOE y presidente del Gobierno. Un hilo para unir Teherán a Soria. Por unas horas, sí, pero que puede valer para condensar lo que en buena medida será esta campaña para todos: la contaminada por la agresión de EEUU al régimen de los ayatolás a la que el jefe del Ejecutivo dijo no.

El expresidente compartirá el cierre en Valladolid con Sánchez, pero antes, el miércoles 11, estará en Segovia, y puede que también recale en alguna otra provincia, tal vez en Salamanca

Sánchez acompaña este sábado a Martínez en Soria y lo volverá a arropar el próximo viernes, en el cierre de campaña, el 13 de marzo, en Valladolid. En el mitin final también hará tándem junto a Zapatero, precisamente para intentar esa movilización máxima. Es seguro además que el expresidente mitineará también dos días antes, el miércoles 11, en Segovia —en la provincia, que gana un procurador (de seis a siete), baila el último escaño—, y no se descarta que participe en un acto más, tal vez en Salamanca.

El candidato del PSOE, Carlos Martínez (c), junto al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero (2i); el secretario provincial del partido en León, Javier Alfonso Cendón (i); la candidata por la provincia, Nuria Rubio (2d), y la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró (d), durante el mitin de este 6 de marzo de 2026 en el pabellón Luis Vives de León. | EUROPA PRESS / FERNANDO OTERO

En varias cúpulas provinciales y en el comité electoral del PSOE de Castilla y León señalan que el efecto guerra de Irán está empezando a notarse. "Sí es un elemento movilizador para la izquierda. Incluso para mucha gente conservadora el No a la guerra no es un eslogan que le genere crispación, ni mucho menos, y lo puede compartir. Aunque es verdad que esto es una desgracia y que puede tener unas consecuencias gravísimas, es cierto que electoralmente no nos viene mal —observa un destacado miembro de la dirección autonómica de Martínez—. La posición que adopta el Gobierno, aparte de ser muy inteligente, es la mayoritaria de los españoles. Y en Castilla y León ocurre exactamente lo mismo, independientemente de lo que luego voten. Este país tiene una mentalidad muy antibelicista y las bravuconadas de Donald Trump, más que las de [George] Bush de hace 23 años, vienen bien a un Gobierno que está plantando cara. Y al PP le mete en un lío espectacular, porque todo el mundo sabe qué piensa el Gobierno, y te puede parecer bien o mal... ¿Pero [Alberto Núñez] Feijóo? Siempre está en la indefinición, no tiene una posición clara, titubea, tiene un liderazgo débil...".

Es un elemento movilizador para la izquierda", aseguran en la cúpula regional, "yo creo que nos ayuda, hay como un cierto orgullo de identidad que sale", apunta una líder provincial

Sánchez, desde su declaración institucional del miércoles en la Moncloa, en la que recuperó el lema de la guerra de Irak, el No a la guerra que sacó a las calles a miles de ciudadanos de medio mundo, no se ha arrugado ni un centímetro. Se opone a una agresión que considera manifiestamente "ilegal", rechaza que EEUU emplee las bases de Rota y Morón para atacar a Irán, cree que pese a las aceradas críticas y amenazas explícitas de Trump su obligación es advertir a un "aliado" de que comete "un extraordinario error" con graves consecuencias en distintos órdenes, como repitió este viernes desde el monasterio onubense de La Rábida (Palos de la Frontera), donde se celebró la XXXVI Cumbre Hispano-Portuguesa. Con la "misma determinación" con la que su Gobierno dice No a la guerra, también defiende la necesidad de "ayudar" a Chipre tras ser atacada por Teherán, enviándole como apoyo la fragata de última generación Cristóbal Colón en misión "defensiva", no "ofensiva".

"Nos ha venido de cine este movimiento del presidente, que sí creo movilizador —asegura un barón provincial—. El No a la guerra está yendo a más y en esta última semana de campaña puede ser muy importante". "Yo creo que también nos ayuda —coincide otra líder provincial del partido—. Hay como un cierto orgullo de identidad que sale, y en este momento eso es movilizador. El resultado es que la campaña va mejor a medida que avanza".

Para un miembro de la cúpula federal, la sensación es la misma, de "subidón generalizado". De regreso de la autoestima a una formación muy lastimada en el último año por el encadenamiento de los casos de presunta corrupción y acoso y la depresión tras dos elecciones, las extremeñas y las aragonesas, que fueron muy mal. Otro dirigente veterano, que conoce bien la primera línea y que está totalmente conectado con Sánchez es aún más entusiasta: "Vamos como motos".

Es prematuro dimensionar el efecto guerra, pero sí es cierto que en el mitin de este viernes en León —800 personas en el pabellón Luis Vives, según la organización— se notaban otros bríos. Claro que la tarea de arengar a las tropas correspondió, sobre todo, a Zapatero, como ocurrió en la campaña de las generales de 2023. Este además era un acto especial para él. En su tierra. En el sitio donde milita —en la agrupación de León, para ser exactos— desde 1978 y donde lo hará hasta el "último" de sus días. "Vengo con mis cejas y mi firmeza. La firmeza y la convicción de apoyar al PSOE, el mejor partido de la historia política de España. Que no me den más leña, porque más mítines voy a hacer", aseguró con sorna. Y es que ya lo había dicho el pasado lunes, cuando pasó por la comisión Koldo del Senado, llamado por el PP: seguiría apoyando a su partido "a tope", sin desmayo, por mucho que la formación de Feijóo intentara erosionarle.

"Estoy orgulloso y feliz. Orgulloso del presidente y de su Gobierno, que lidera en el mundo con una voz en favor de la paz" y de la legalidad internacional y "en contra de una guerra absurda", señaló de corrido. Y siguió con los elogios: "Estoy orgulloso de Pedro Sánchez, de su tarea, de su valentía, de su dignidad. Hay que ser valiente y patriota para decirle a ese presidente de Estados Unidos no. ¡En España manda España, manda el Gobierno de España! Y la soberanía de España es España. ¡Eso es ser patriota!". El auditorio estalló en aplausos, entusiasmados.

El expresidente se muestra "orgulloso" por la "valentía"y el "patriotismo" del presidente, "líder internacional de referencia para los demócratas y progresistas del mundo, en todos los continentes"

De corrido se lanzó contra PP y Vox: "Todos esos de la derecha, esas dos derechas que hay ahora... Toda la vida con España, patriotas, y habla el presidente de otro país y todos van detrás como gallinas. ¿Qué patriotismo es ese?". El patriotismo que debe reinar es, continuó, "el de la paz, el de la razón, el del diálogo". "¡Menos canciones y una tarea de gobierno como la de Pedro Sánchez, sí", clamó. Zapatero encadenaba alabanza tras alabanza: "No lo soportan, pero hoy es el líder internacional de referencia para los demócratas y los progresistas del mundo. En todos los continentes". El presidente como la némesis de Trump, como afirmaba este jueves el Financial Times, como el dirigente que no cede a sus exigencias, que se planta ante él.

El apoyo de Zapatero empastaba con el mensaje de Sánchez. Porque el expresidente creció impulsado por aquel No a la guerra, y logró ganar las generales del 14 de marzo de 2004, con una España todavía traumatizada por el terrible atentado yihadista del 11-M. Y nada más llegar al Gobierno, ordenó la salida de las tropas de Irak. Entonces, como ahora, se le criticó porque pudiera suponer un problema de seguridad. "Fijaos cómo se defendió nuestra seguridad cuando [José María Aznar] apoyó la guerra de Irak y lo que nos pasó... Cuánta mentira", protestó el líder socialista, que pidió a los suyos sacudirse también la acusación de que los socialistas son "complacientes" con las dictaduras. "Muchos dieron la vida" para defender la democracia "frente a Franco y el golpe de Estado de 1936".

Zapatero también se remonta a 2003 y a la salida de las tropas de Irak. Los dirigentes Javier Cendón y Nuria Rubio, al igual que el candidato, trazan la línea de continuidad entre el exlíder y Sánchez

Como Sánchez, Zapatero remarcó que "claro" que a los socialistas no les gusta el régimen de los ayatolás, "por autoritario, discriminatorio", pero "las niñas que mueren en las escuelas y los civiles no tienen la culpa". Lo decía por los ataques sobre Irán, justo para dibujar una comparación: tampoco a él le hubiera gustado, cuando tenía 12 años, que hubieran bombardeado España porque aquí "hubiera un dictador". "¿Alguien lo hizo, alguien lo pidió?", se preguntó. El expresidente sacó pecho, eso sí, de lo que consiguió su Gobierno: que se pusiera fin a la violencia terrorista de ETA.

Tanto el barón provincial, Javier Cendón, como la candidata por León (y vicesecretaria regional), Nuria Rubio, como el propio Carlos Martínez espolearon el No a la guerra y trazaron esa línea de continuidad entre Zapatero y Sánchez. El expresidente, dijo el líder autonómico, es un dirigente "comprometido por la paz" y la "valentía" se demuestra, siguió, poniendo "pie en pared" frente a EEUU y "defendiendo la paz", que es lo que ha hecho Sánchez, encarándose con el "matón de patio de colegio" de Trump. Ambos líderes representan la "dignidad" y la "paz", verbalizó Cendón. "Soy de la generación Zapatero, y lo digo con mucho orgullo —sentenció Rubio—. Me afilié en 2009 porque tenía grandes referentes y vi cómo se transformaba un país. Era impensable que la hija de un minero y de una cocinera pudiera formarse y estudiar. Nunca nos has dejado atrás, nunca has dejado de militar en esta provincia".

En estas elecciones del 15-M, PP y PSOE llegan, según los sondeos, bastante igualados. Ya en 2022 quedaron a muy poca distancia: un 31,40% se asignaron los populares de Alfonso Fernández Mañueco (31 procuradores), un 30,02% obtuvo el entonces líder socialista de Castilla y León y candidato, Luis Tudanca. 1,38 puntos de distancia, apenas 16.723 papeletas.

En Ferraz y en la federación no descartan del todo el escenario que sí veían más claro en el otoño: que el PSOE pudiera incluso ganar las autonómicas, aunque sin posibilidad de gobernar por las escasas opciones de llegar a alcanzar la mayoría absoluta —ahora, 42 escaños, porque las Cortes pasan de 81 a 82 procuradores—. Las encuestas conceden la victoria a Mañueco, aunque no muy holgada, y sitúan al PSOE con los mismos números que en 2022 o con una bajada contenida. Lejos del desplome sufrido en Extremadura o Aragón.

Los socialistas saben que tienen que volcarse en dos provincias capitales: Soria, en las que quieren imponerse a Soria ¡Ya!, y León, donde se disputan los escaños no solo con el PP, sino con UPL

Las dos provincias claves para los socialistas son Soria y León. La primera, porque es la tierra de Martínez. En ella, hace cuatro años arrasó la formación provincialista Soria ¡Ya!, con tres diputados. Ahora, el PSOE, aprovechando el tirón del que todavía es alcalde de la capital, espera arrebatarle dos procuradores. Con ello podría compensar la pérdida, muy probable, del quinto escaño por Burgos que se consiguió en 2022.

León siempre ha sido territorio fetiche para el partido, pero en estos comicios podría crecer Unión del Pueblo Leonés (UPL), que en los últimos comicios se hizo con tres asientos. Impulsa a la formación regionalista la mala gestión de los incendios del pasado verano por parte de la Junta, fuegos que azotaron especialmente León, la provincia tradicionalmente más abandonada y una de las que ha ido perdiendo población. Los socialistas luchan por conservar sus cuatro representantes, y creen que a UPL podría perjudicarle su división interna, después de que se hiciera con las riendas del partido, el pasado julio, Alicia Gallego, alcaldesa de Santa María del Páramo. El PSOE aspira también a arañar un diputado en Segovia, aprovechando su crecimiento en escaños, y eso explica la presencia de Zapatero el próximo miércoles.

Se lucha también por retener el quinto procurador por Burgos y por uno en Segovia, pero también todo dependerá de la fuerza de Vox y de la activación del electorado progresista, para que "vote al PSOE"

No obstante, en Ferraz y en la dirección regional reconocen que los últimos escaños de buena parte de las provincias son inseguros, y todo dependerá también de la fuerza que tenga Vox. La ultraderecha ya quedó muy arriba en las autonómicas de febrero de 2022, en el 17,64% (13 escaños), y si alcanzara el 20% destrozaría todos los pronósticos y el más castigado sería la segunda fuerza, presumiblemente el PSOE. "La clave será la movilización del voto progresista y que ese elector de izquierdas acabe votando al PSOE —apunta un barón provincial—, no a otras formaciones que no tienen posibilidad de escaño salvo en Valladolid", en la que IU-Movimiento Sumar podría sentar a un procurador en detrimento de Podemos.

"Me dicen que vengo mucho a León. ¡Cómo no voy a venir a mi casa, cómo no voy a estar a gusto entre los míos!", aseguró el candidato, a quien en estos meses se le ha criticado, también desde dentro de su partido, por decir "Castilla León", dejándose la y. "La identidad de la cultura leonesa tiene que ser respetada", señaló este viernes, y "merece un proceso de descentralización administrativa y de poder, para que se entienda equilibrado el desarrollo de los territorios", se trata de la "vertebración" de la comunidad, pero no su división interna, como quieren los leonesistas. "La bandera de León es mi bandera, pero quiero buenos gestores, no solamente las banderas", había rubricado minutos antes Rubio en un gesto claro de crítica a UPL, su competidor natural en la provincia. El expresidente atornilló: el "mayor leonesista" de la democracia "ha sido Zapatero", dijo de sí mismo, y "lo demás son canciones". "Leonesista es quien hace por León. No valen cantos ni banderas".

El PSOE incide en un mensaje que espera sea fértil el 15-M, los 39 años ininterrumpidos de gobiernos del PP en Castilla y León, los últimos siete con Mañueco como presidente. Martínez hizo valer su habilidad para tejer acuerdos en un escenario poselectoral probablemente "complejo", porque nadie obtendrá una mayoría suficiente: "Frente a otros que están acostumbrados a gobernar con mayoría absoluta", el PP, está él mismo, "alguien que la ha tenido holgada, pero que viene aprendido de gobiernos en minoría y del poder municipal", y que está "más acostumbrado" que Mañueco a gestionar una aritmética electoral "endiablada" que te obliga a "negociar, sentarte y hacer concesiones". "La política de cortijo en Castilla y León se ha acabado", remachó.

Para Rubio, es necesario ganar a un presidente "ausente, que no gobierna", que no tiene "empatía". "Mañueco y el PP no pueden decir que hayan hecho nada relevante en los últimos siete años. ¿Para qué quiere ser Mañueco presidente de Castilla y León, para atacar a Sánchez? ¡Será para hacer cosas!", se burló Zapatero de la campaña del PP, centrada en situar en la diana al presidente del Gobierno.

El relevo de Tudanca por Martínez dejó heridas internas. Los críticos creen que los cálculos son muy optimistas, que Vox puede subir hasta el 20% y que al candidato le falta tacto con León

El relevo de Tudanca por Martínez, consumado en enero de 2025, sin primarias, dejó heridas en la federación. El alcalde de Soria fue aupado decisivamente por el entonces secretario de Organización federal, Santos Cerdán, y desde entonces en el partido se percibe cierto desgarro interno. Los críticos creen que las proyecciones de Ferraz y de la cúpula regional son muy optimistas, que viven en "un mundo irreal", porque la bajada será mucho más notable, ya que el crecimiento de Vox les hará perder varios diputados. Y cargan contra un candidato al que no ven asentado y falto de tacto con León. "No nos puede llamar Castilla dentro de Castilla. Es una aberración absoluta. Y lo del No a la guerra... pues ni fu ni fa. Veremos si va cogiendo cuerpo", apunta un referente de ese sector contrario a la dirección regional. En el comité electoral creen que todo el partido está remando a favor y que no hay "ninguna consigna de excluir a nadie o de no contar con nadie".

Ferraz defiende a Martínez por ser un candidato "muy distinto" y más disruptivo. En el partido se apreciaba en las últimas horas su desempeño en el debate a tres en RTVE con Mañueco y Carlos Pollán, el candidato de Vox —10,9% de share en la comunidad—, algo que rebaten sus críticos. "Carlos es un beatle, tengo debilidad por él —elogiaba Zapatero este viernes desde León—. Tiene personalidad, identidad, algo que le distingue".

En la cúpula admiten que navega en contra de Martínez su menor conocimiento ciudadano, pero creen que puede ser hasta un elemento positivo, porque no está tan asociado a Sánchez como, por ejemplo, la exministra Pilar Alegría, candidata en Aragón. No es un sanchista de primera hora y, de hecho, en las primarias de 2017 apoyó a la ya expresidenta Susana Díaz, igual que en el congreso de 2012 respaldó a la exministra fallecida Carme Chacón frente a Alfredo Pérez Rubalcaba, y en 2014 se situó con Eduardo Madina y no con Sánchez. "Yo veo a la gente muy bien con nosotros. Pesa el hastío que hay con el PP y veo a gente que es razonable y que te dice en la misma frase que no quiere a Sánchez pero que aquí las cosas no pueden seguir así", indica un miembro del comité electoral. "Sí puede que haya voto a Carlos", abunda un barón provincial. "Aquí parece que aguantamos bastante bien. No va a ser la catástrofe de Extremadura y Aragón. Es que aquí además no hay apenas izquierda a nuestra izquierda", ilustra una veterana nada cercana a Ferraz.

Martínez es un candidato disruptivo para Ferraz, y no es un sanchista de primera hora, aunque fue aupado hace más de un año por Cerdán: no apoyó al hoy líder en anteriores procesos orgánicos

La dirección de Sánchez estima que en Castilla y León ocurrirá lo que en otras campañas: que el PSOE irá creciendo hacia el final, cerca de las urnas. Así que esta última semana será capital para el partido y para el candidato. "Huele a sorpresa, ilusión, cambio y esperanza", decía un Cendón muy venido arriba. No se espera poder conquistar la Junta, pero una hipotética victoria en votos o en escaños al PP armaría psicológicamente a los socialistas. Mucho. Sobre todo de cara a la siguiente batalla, la más importante de todas en este carrusel electoral (por ahora) de 2026: Andalucía.