Siempre lo dijo la dirección del PSOE antes y después de cada convocatoria electoral, pero la evidencia es ya palmaria: si las fuerzas a su izquierda concurren divididas, ese voto se pierde, va a la basura. Así que urge una "reflexión", más tras lo ocurrido en Castilla y León, donde Podemos e IU-Sumar se divorciaron y ambas se han quedado fuera de las Cortes. "Reflexión": es lo que Ferraz les demanda. Que piensen cómo recomponerse, siendo conscientes de que si cada lista compite por separado, quien gana es la derecha. Algo que es especialmente relevante de cara a las futuras generales, en donde solo se podría reeditar el Gobierno de coalición progresista si Sumar —o su marca heredera— y Podemos se unen, aunque ahora el debate es más amplio tras los movimientos del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, para armar una candidatura más amplia que incluya a todas las formaciones de izquierdas estatales, nacionalistas e independentistas.

Las autonómicas de Castilla y León de ayer domingo, 15 de marzo, aliviaron al PSOE porque logró mejorar sus expectativas y ganar votos y, sobre todo, dos escaños, hasta 30. A solo tres del PP, la misma distancia en procuradores que ya tenía en 2022. La primera subida de este ciclo electoral que arrancó en Extremadura el 21 de diciembre y en Aragón el 8 de febrero, en ambas ocasiones con hundimiento. Carlos Martínez, el candidato a la Junta —y todavía alcalde de Soria— logró comerse en parte a su izquierda. IU-Sumar cosechó en toda la comunidad el 2,23% de los sufragios, y Podemos, el 0,74%, por debajo incluso de Se Acabó La Fiesta. Lejos, lejísimos, de las 10 actas que consiguieron los morados en su mejor momento, en 2015. Ambas formaciones no tuvieron cerca un asiento en la circunscripción con más parlamentarios, Valladolid. Ni yendo juntas habrían alcanzado el 5%.

La izquierda de la izquierda necesita una reflexión y lo estamos viendo en estos procesos electorales. Nosotros siempre decimos que ojalá se genere este debate, la reflexión de unificar las fuerzas", dice

La portavoz de la dirección socialista, Montse Mínguez, preguntada por los periodistas tras la reunión de la ejecutiva federal, recordó que ya la cúpula se ha expresado en el mismo sentido en otras ocasiones: "La izquierda de la izquierda necesita una reflexión y lo estamos viendo en estos procesos electorales. Nosotros siempre decimos que ojalá se genere este debate, la reflexión de unificar las fuerzas de la izquierda a la izquierda del PSOE".

Pero hasta ahí llega Ferraz. Cree que no debe encauzar el debate, ni mostrar preferencias, ni apostar por la vía Rufián o por otra distinta: "Les corresponde a ellos hacer esa lectura y esa valoración porque ya lo hemos estado haciendo durante este tiempo y es el momento también de volverla a plantear", remachó Mínguez.

La portavoz advierte de que Gobierno y partido estarán "vigilantes" y "atentos" a los acuerdos de las derechas, y recuerda a Feijóo que solo ha conseguido ser más dependiente de Abascal

Pero sin lugar a dudas el foco de estas elecciones está en la derecha y la ultraderecha. El PP (33 escaños, dos más) solo alcanza la mayoría absoluta (42) con Vox (14, solo uno más). Este lunes, Santiago Abascal aseguró que su formación entrará en los gobiernos autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León si llega a acuerdos programáticos con los populares. Para el PSOE, esa posibilidad es una fuente de "preocupación", y por eso en el partido y en el Gobierno estarán "atentos y vigilantes".

Comparativa con 2022

"Veremos si se va a una repetición electoral —deslizó la portavoz socialista—. Hoy en Génova, 13 [sede nacional del PP] están todos muy contentos. Pero la preocupación principal que deben tener es que dependen de la ultraderecha, pero esos pactos con la ultraderecha no son gratis".

La pregunta, para los socialistas, es qué territorio va a elegir el PP para que su líder "se sacrifique primero". Es decir, cuál se plegará antes a las peticiones de Vox: "Cada pacto tiene un precio"

Para la cúpula socialista, el mejor activo de Vox es Alberto Núñez Feijóo, porque prometió que "frenaría" a la ultraderecha y solo ha conseguido alimentarla, aunque en Castilla y León su subida se ha moderado —gana un escaño solo y pasa del 17,63% al 18,92%, por debajo por tanto de la barrera psicológica del 20%—. Dicho de otro modo, Feijóo "blanquea a la ultraderecha", y lo "lleva haciendo desde que llegó a la presidencia del Partido Popular".

La "tristeza" para el PSOE es que el debate no es ya de comunidades autónomas, sino de qué territorio va a elegir el PP para que su líder "se sacrifique primero". Es decir, que ahora la pregunta es qué barón popular se va a plegar antes a la ultraderecha. "Y eso tiene consecuencias para los ciudadanos, porque cada pacto con Vox tiene un precio: cada pacto con ellos es un derecho que se pierde". Mínguez citó el latido fetal que los ultras querían imponer en Castilla y León, o la abolición de las leyes de memoria democrática. Retrocesos que, a juicio de Ferraz, ponen en valor "la importancia de un Gobierno de progreso" en España, porque es el que puede frenar a la dupla PP-Vox.

Lo raro y lo que tenemos que proteger es que hay un Gobierno de progreso en este país que está haciendo de dique de contención de toda esa política reaccionaria", recalca Mínguez

"Me sorprende que esté todo el mundo tan contento en el Partido Popular cuando, elección tras elección, son más dependientes del señor Santiago Abascal, que les va a hacer pasar por donde quiera". "Lo raro no es que la ultraderecha crezca. Eso no es lo raro, está pasando en todo el mundo esa ola reaccionaria. Lo raro y lo que tenemos que proteger es que hay un Gobierno de progreso en este país que está haciendo de dique de contención de toda esa política reaccionaria", acabó la dirigente socialista. Para Mínguez, Feijóo y Abascal no hablan de las CCAA porque no les interesan: "Solo tienen un plan, que es la Moncloa y es acabar con el Gobierno de progreso" de Sánchez.