El Consejo de Ministros extraordinario convocado este viernes en el palacio de la Moncloa para aprobar el plan de respuesta integral por la guerra de Irán acabó tras un grave choque interno, pero con pacto de PSOE y Sumar: se acordaron dos decretos leyes. Por un lado, el plan de medidas coyunturales y estructurales por el conflicto en Oriente Próximo junto con la vigilancia de los márgenes empresariales (80 medidas, 5.000 millones de euros movilizados). Por otro, la prórroga automática de los alquileres. El primero tiene más opciones de salir adelante. El segundo, seguramente no, por el previsible rechazo de Junts.
Fue una mañana muy agitada en la Moncloa. El arranque de la reunión extraordinaria del Gabinete estaba previsto para las 9.30 de la mañana, pero fue bloqueado por los ministros de Sumar durante algo más de dos horas. Ellos exigían que el texto contuviera medidas de vivienda y de tope de los beneficios empresariales y se negaron a entrar a la reunión. El tira y afloja se prolongó hata pocos minutos después de las 11.30. Entonces, pudo comenzar el Consejo de Ministros, ya con los responsables de Sumar dentro, aunque sin acuerdo final todavía entre los socios. Todavía se seguía negociando dentro, según precisaron fuentes del partido minoritario de la coalición incluso pasado el mediodía. El pacto se cerró en el transcurso de la reunión, al cabo de una hora, con una salida que ya había planteado el socio pequeño del Ejecutivo en los últimos días. La comparecencia del presidente, Pedro Sánchez, programada para las 11 de la mañana, se pospuso dos horas, hasta aproximadamente las 13.10, por el enfrentamiento dentro de su Ejecutivo.
El plante de los cinco ministros de Sumar (Yolanda Díaz, Pablo Bustinduy, Mónica García, Ernest Urtasun y Sira Rego) se debió al desacuerdo por la no inclusión de medidas contundentes en materia de vivienda como la prórroga de los contratos de alquiler a punto de vencer. Era una exigencia que venía de muy lejos y que volvió a recuperar vigencia por las consecuencias económicas que se estiman generará este conflicto en Oriente Medio, que por ahora está repercutiendo más en la subida del precio de los combustibles. Durante toda la semana los partidos de Sumar —Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y Catalunya en Comú— venían empujando al PSOE públicamente con este asunto. El segundo elemento de presión era la contención de los márgenes empresariales. Este era más sencillo de abordar, aunque la redacción final es bastante más apagada: lo que firmaron los dos socios era dotar de más capacidad de supervisión y sanción a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
El PSOE se negaba durante toda esta semana a introducir medidas que no fueran transversales y que no gozaran de un gran consenso. Aducía frente a sus socios que incorporar cuestiones como la contención de los precios de los alquileres supondría que Junts, cuyos siete votos son imprescindibles, se descolgara y junto con PP y Vox acabara tumbando el conjunto del plan integral de respuesta a la guerra en Oriente Próximo. La prioridad para los socialistas era y es que el decreto ley no tenga problemas para ser convalidado la próxima semana en el Congreso.
Sumar planteó como salida que se aprobaran dos decretos: uno con todas las medidas coyunturales y estructurales por la guerra y otro con las de vivienda, para así retratar a la derecha
El gesto de Sumar, muy potente, tensionó al máximo al Gobierno y era inédito en el recorrido de esta coalición. En otras ocasiones, tanto con Sumar como antes con Unidas Podemos, sí se prolongaban las negociaciones hasta el final, pero no se había producido un plante de este calibre hasta el punto de bloquear el arranque del Consejo de Ministros.
Fuentes de Sumar ya trasladaban el miércoles que una alternativa que rondaba era la aprobación de dos decretos a la vez: un escudo social completo y un decreto ley en el que se contemplaran esas medidas de vivienda, pero no les gustaba porque el riesgo evidente era que estas últimas naufragan. Sin embargo, esa fue la alternativa que finalmente se fue abriendo paso y la que permitió el desbloqueo este viernes. El PSOE venía señalando que el problema radicaba en la posición de Junts, que no tuvo empacho en enero y febrero en tumbar dos decretos de escudo social por recoger la moratoria antidesahucios. Sumar, con un texto aparte, creía que al menos así se conseguía que los partidos de la derecha, en especial PP y Junts, se retratasen. Los magentas están convencidos de que la vivienda y que se vea que la izquierda se mueve para salir de la emergencia habitacional es la única llave para salvar el Gobierno de coalición en las próximas generales.
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