"Responderé a esas preguntas, no se preocupe, en otro momento". Pues el momento ha llegado. Ha llegado ya para Pedro Sánchez. A él los periodistas le inquirían el pasado viernes por la reestructuración del Ejecutivo obligada por la que se vislumbraba como ya muy cercana marcha de María Jesús Montero a Andalucía. No quiso contestar entonces, pero ahora ya no puede demorar su respuesta. Su persona de máxima confianza, su número dos en el Gobierno y en el partido, la pieza más delicada del tablero en la cúspide del poder socialista, la mujer que lo es todo para él y para todos sus compañeros, debe salir ya del Gabinete. "En los próximos días". Y cubrir su vacante no será nada fácil para el presidente. Ella es la vicepresidenta primera del Gobierno y sobre todo la ministra de Hacienda, por cuyas manos pasa toda la acción del Gabinete y la tarea, compartida con Félix Bolaños, de la negociación con los grupos en una compleja y extenuante legislatura. Ella es la que ahora deberá asumir un camino muy pedregoso: regresar a su tierra hacia unos comicios con unas perspectivas pésimas, en los que el PSOE podría horadar incluso su suelo histórico, el alcanzado en 2022, los 30 escaños de Juan Espadas que suponían un auténtico desastre para un partido que dirigió la Junta de manera ininterrumpida durante 37 años y que tenía en Andalucía su feudo más potente en todo el país. El ánimo, no obstante, sí está más alto por el buen resultado de Castilla y León de hace menos de 10 días.
En Ferraz y en la dirección andaluza del partido, la que la propia Montero dirige desde enero de 2025, sabían que Juanma Moreno podría pulsar el botón de la convocatoria electoral en cualquier momento, y que no tardaría mucho. Pero apuntaban al 31 de mayo, lo que suponía que el presidente de la Junta tendría que disolver el Parlamento andaluz el lunes de Pascua, el 6 de abril. Es la fecha que más les cuadraba: después de la Semana Santa —29 de marzo al 5 de abril—, de las ferias de primavera de Sevilla —21 al 26 de abril—, Córdoba —4 al 17 de mayo—, Jerez —9 al 16 de mayo— y después de la romería del Rocío (22 al 25 de mayo). Y antes de la visita del papa León XIV a España, prevista para el 6 al 12 de junio. Si Moreno no optaba por el 31 de mayo, los socialistas pensaban que se iría ya al 21 o al 28 de junio, aunque ambos días perdían fuerza por la posibilidad de las altas temperaturas y el comienzo de las vacaciones para muchos andaluces. Sí que tenían claro que al PP no le interesaba rondar mucho las fechas del viaje del Pontífice, porque lo previsible es que hile un discurso "muy político", de rotunda crítica al mensaje de rechazo a la inmigración que abandera la derecha, como reflexionaba este mismo lunes un alto cargo institucional del partido.
Pero el 17 de mayo no estaba en la hoja de ruta. En el PSOE y en el Ejecutivo central no se esperaba que este 23 de marzo el presidente de la Junta reuniese a su Consejo de Gobierno para disolver ya la Cámara autonómica y firmar el decreto de convocatoria de las elecciones, que este martes ya publica el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía y que echará a rodar una maquinaria de 54 días. La campaña arrancará oficialmente el Primero de Mayo, Día del Trabajo.
En la Moncloa prescriben "tranquilidad", porque el presidente no se precipitará en los cambios del Ejecutivo. En el partido cuadraba más otra fecha: el 31 de mayo, tras el Rocío y antes de la visita papal
Ahora, Sánchez tendrá que actuar medianamente rápido para relevar a Montero. En la Moncloa prescribían este lunes por la noche "tranquilidad". Es decir, que el presidente no se iba a precipitar para reestructurar su Gabinete, aunque estuviera obligado a actuar con agilidad. Una segunda derivada, bastante obvia, es que ya no habrá convocatoria conjunta de generales y andaluzas. No era esta una opción por la que se inclinase el presidente: él está decidido a agotar su legislatura y llegar a julio de 2027, pero es cierto que en el PSOE andaluz sí deseaban esa coincidencia de urnas para maximizar la movilización, como la vía óptima para sortear el mal resultado que pronostican todas las encuestas. No será así.
La vicepresidenta saldrá del Gobierno "en los próximos días", señaló ella misma en Hora 25 (Cadena SER) este lunes, sin precisar si el de este martes será ya su último Consejo de Ministros o si podría serlo el de la próxima semana, el 31 de marzo. Lo previsible es que Montero aguante dentro del Ejecutivo hasta que pase el pleno del Congreso de esta semana: la comparecencia del presidente por la guerra de Irán, este miércoles 25, y el debate de convalidación del decreto ley de respuesta al conflicto en Oriente Próximo, el jueves 26. El reemplazo, en ese caso, podría llegar el viernes 27 o bien ya en plena Semana Santa. Lo que retendrá es su escaño en la Cámara baja hasta que le toque ocupar su asiento en el Parlamento andaluz. El argumento oficial, dado por ella misma la semana pasada a los periodistas en Madrid, es que si abandona ya su acta, y por tanto su cargo público, tendría que reincorporarse a su plaza de funcionaria en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla para evitar perderla.
El de este martes podría ser el último Consejo de Ministros para Montero. En todo caso, se irá antes de que se apure el plazo legal, porque como ministra no puede formar parte de una lista
La titular de Hacienda siempre había adelantado que dejaría el Gabinete en cuanto el jefe de la Junta llamase a las urnas, sin apurar por tanto los plazos legales: la ley electoral autonómica señala que no son elegibles los ministros y secretarios de Estado del Gobierno central, por lo que para cuando se registren las candidaturas ella ya no podría seguir en el Ejecutivo, y eso ocurrirá entre el 8 y el 13 de abril —entre los días 15 y 20 posteriores a la convocatoria—. El modelo que seguirá Montero, por tanto, será el de Pilar Alegría, que marchó para Aragón en cuanto Jorge Azcón convocó los comicios, aunque el relevo formal en el Ministerio de Educación y en la portavocía del Ejecutivo llegaría casi una semana después. Compañeros del PSOE, y de su propia federación, creen que la vicepresidenta tendría que haber dejado el Gabinete y aterrizado en Andalucía a tiempo completo hace meses.
Poco a poco, más cerca del líder
Ahora llega, sin embargo, el momento más trascendental para Sánchez a efectos internos, porque le toca acometer la remodelación más delicada de todas en esta legislatura. Hacienda es un departamento estratégico por su necesaria coordinación con el resto de ministerios y su control de la caja. Y con Sánchez, su peso político ha sido enorme. El presidente llamó a Montero a su lado en junio de 2018, hace casi ocho años, cuando ella era consejera de Hacienda, y apenas se conocían. Pero fue escalando, convirtiéndose poco a poco en la mujer de su entera confianza. En julio de 2022, y tras la dimisión de Adriana Lastra, pasó a ser vicesecretaria general del PSOE y en noviembre de 2023, vicepresidenta cuarta del Ejecutivo, para un mes más tarde, tras la salida de Nadia Calviño hacia el Banco Europeo de Inversiones (BEI), hacerse con la vicepresidencia primera.
Como siempre, Sánchez guarda sus planes en absoluto secreto y no ha lanzado señales de quién podría sustituir a Montero. En el Ejecutivo y en el partido sí creen que la pieza más importante es la de Hacienda, por ese papel central de todo el Gabinete. La vicepresidencia primera podría recaer en la otra persona clave del Gobierno: el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños. Él lleva actuando, desde que fue aupado por el presidente en julio de 2021, como el vicepresidente político de facto. En este tiempo ha formado un poderoso tándem con Montero y en buena lógica Sánchez podría recompensarle. Pero tampoco se olvida que el líder socialista se ha preciado siempre de rodearse de mujeres en ese primer escalón del organigrama. En noviembre de 2024, por ejemplo, resolvió la salida de Teresa Ribera hacia la Comisión Europea con la promoción de su número dos, Sara Aagesen, como titular de Transición Ecológica y Reto Demográfica y vicepresidenta tercera. El mismo puesto que dejó su antecesora.
Sánchez podría ascender a Bolaños como vicepresidente político, cargo que ya ejercía 'de facto' desde 2021. Ha de resolver si quiere formar un macroministerio de Economía y Hacienda
Hacienda es la gran incógnita. Una vía que se ha barajado internamente es que asuma la cartera Carlos Cuerpo. Se convertiría así en el responsable de un macroministerio de Economía y Hacienda. A su favor tiene su ascenso imparable desde diciembre de 2023 y su consolidación como un valor seguro del Ejecutivo. El presidente ha depositado cada vez más confianza en él y ha sabido conducir las relaciones con los grupos en cuestiones económicas, como la redacción del decreto ley de respuesta de los aranceles de Donald Trump o ahora con el paquete de medidas por la guerra de Irán. Pero en el núcleo de Sánchez sí advierten de que él no es muy partidario de fusionar departamentos en este punto de la legislatura. Y es que volver a la antigua configuración de Economía y Hacienda no solo supondría dar luz a un ministerio gigante, sino que también haría al PSOE perder una cartera frente a Sumar: de una relación 17-5 se pasaría a una 16-5.
En los últimos días, en el partido ha sonado la posibilidad de que reemplace a Montero su secretario de Estado de Hacienda, Jesús Gascón (Zaragoza, 1961), que asumió el cargo en junio de 2022 después de haber dirigido la Agencia Estatal de Administración Tributaria (2018-2022). Inspector de Hacienda del Estado e interventor y auditor del Estado en excedencia, es el hombre que ha estado detrás de todo el diseño de la propuesta de reforma de la financiación autonómica, y que por tanto ha estado muy en contacto con la Generalitat de Catalunya y con ERC. Si Sánchez lo eligiera, estaría ascendiendo no solo a un hombre de la total confianza de Montero —como Cuerpo lo era de Calviño—, sino también con sensibilidad hacia los independentistas, una cualidad muy relevante en este punto de la legislatura, en el que el Gobierno necesita mantener atado el apoyo de los republicanos y recuperar el respaldo de Junts.
Gascón tiene un perfil cien técnico y nada político, pero es el hombre que ha diseñado la reforma de la financiación autonómica y el que tiene por tanto sensibilidad hacia los independentistas
Gascón, de perfil cien por cien técnico y nada político, y eso puede ser una desventaja, no tendría que ponerse al día en Hacienda. Él conoce bien las entrañas del Gobierno y los proyectos ya enviados al Congreso —como la quita de la deuda, parada desde diciembre en la Cámara baja— y los que estuvieran por venir, como la misma financiación autonómica o los Presupuestos Generales de Estado. Tal y como ya parecía claro hace una semana, no será Montero quien presente las cuentas públicas de 2026, si es que llega ese momento: lo hará su sucesor o sucesora. La vicepresidenta insistió en que en estos días el Gobierno ha estado en "lo urgente", en la confección del paquete anticrisis. Respecto a los PGE, dijo en la SER, "ahí ha estado todo el trabajo que hemos hecho, pero tengo la certeza absoluta de que la persona que me sustituya lo tomará y seguirá con esta tarea tan difícil pero a su vez que nos enseña tanto y que expresa también la democracia de nuestro país, como es el acuerdo con todos los grupos parlamentarios". Ella no quiso anticipar si su sucesor saldrá de su equipo: el único con la potestad de armar su Gobierno es, recordó, el presidente.
El reto de la máxima movilización
La ministra se marcha a Andalucía sin haber logrado presentar un solo proyecto de Presupuestos en lo que va de legislatura. Pese a que Sánchez aseguró el viernes que "sin duda alguna" su Gobierno llevará al Congreso unas nuevas cuentas, en el partido se duda sobradamente, porque la negociación con los grupos sigue muy parada dado que no dan los números: Junts está lejos y sin sus siete votos es imposible que unos PGE salgan adelante.
Montero se marcha sin haber podido presentar unos Presupuestos en toda esta legislatura y con unas encuestas a la contra y que la sitúan incluso a la baja respecto a las 30 actas de Espadas de 2022
Montero, de cualquier modo, encara una precampaña y campaña muy complicada. El PSOE pensaba que había recuperado oxígeno con la crisis de los cribados de cáncer que estalló a Moreno en el otoño pasado, pero su gestión del accidente ferroviario de Adamuz y del tren de borrascas de lo más duro del invierno —alabada incluso por el Ejecutivo— ha fortalecido la imagen del dirigente popular. Los socialistas aspiran a que al menos no revalide la confortable mayoría absoluta (58 escaños) que consiguió en 2022 y dependa ahora de Vox. La vicepresidenta sabe que lucha con unos sondeos a la contra y que la sitúan a la baja respecto a hace cuatro años —entre 23 y 27 diputados, por los 30 de Espadas— y con el peligro de ser alcanzada por la ultraderecha. Una previsión que, de confirmarse, sería tanto como caer al abismo. Porque Andalucía fue el fortín histórico del PSOE, el territorio que, con Cataluña, cimentó las grandes victorias del partido. Pero la federación, la más numerosa en militantes, no ha sabido hallarse desde que Susana Díaz perdió la Junta tras las elecciones adelantadas de diciembre de 2018.
Los socialistas quieren que la campaña bascule sobre el deterioro de los servicios públicos, en especial de la sanidad, y la protección de la vivienda. Consideran que sí existe un hartazgo entre los ciudadanos y esperan que eso conduzca a una masiva movilización. "Esta fecha [el 17 de mayo], lo que demuestra es que la crisis sanitaria y la movilización que se está produciendo han hecho que [Moreno] piense que la situación va a peor y ha pensado en convocar elecciones ya. Cálculo electoral únicamente, pero los andaluces saben que en estas elecciones nos va la vida", señaló la propia candidata en la SER. "El votante progresista se expresa y se activa mucho más cuando se acerca la campaña electoral", justificó por los malos pronósticos, "esto significa que las encuestas siempre sorprenden, porque la realidad la supera para mejor el Partido Socialista y eso ha ocurrido en las encuestas últimas que hemos visto y los resultados electorales y lo vimos sobre todo el 23 de julio de 2023". Su "gran objetivo" es que aquellos que se acercaron a la urna en las generales sabiendo de la "importancia" de lo que estaba entonces en juego se activen el 17-M porque "no son unas autonómicas normales", sino unas en las se plantea un "referéndum" sobre el estado de la sanidad andaluza.
La candidata quiere que el 17-M se convierta en un "referéndum" sobre la sanidad andaluza y que la participación suba a máximos, como en las generales del 23-J, por lo que no rehuirá de Sánchez
Montero, por tanto, no rehuirá la asimilación con Sánchez: ella es su número dos y la que ha desplegado sus políticas, la que ha sido estos años su escudera. Es más, lo que desea el PSOE-A es que en las urnas participe el medio millón más de andaluces que votó en las generales de julio de 2023 y que sin embargo se quedó casa en las autonómicas del año anterior. El reto es mayúsculo. La vicepresidenta se juega muchísimo el 17-M, pero también el propio presidente y un partido temeroso que espera que se repita la ola que les llevó a superar todos los pronósticos en las elecciones de Castilla y León. Andalucía es la comunidad más poblada de España (más de 8,6 millones de habitantes), la que marca muchas pautas para todo el país. A fin de cuentas, estos son los comicios más importantes del ciclo que arrancó el 21 de diciembre con Extremadura, siguió el 8 de febrero y el 15 de marzo en Aragón y Castilla y León y desemboca ahora el 17 de mayo en Andalucía. Una cita política de primer nivel. Más que nunca.
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